Recientemente el INE ha publicado los resultados de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Se define como una estadística anual dirigida a hogares, realizada en todos los países de la UE. Es una estadística armonizada y por tanto comparable entre todos los Estados. Se obtiene información sobre renta, nivel de vida, composición de la pobreza y exclusión social. Donde se muestran los resultados de 2024.
La renta neta anual en los hogares se sitúa en 2024 en 36.996 euros, lo que supone un crecimiento con respecto a 2008 del 21%. Es un valor muy positivo, pero para valorar bien si la situación económica del ciudadano medio ha mejorado hay que analizar lo sucedido en términos reales. Por lo que es importante analizar la renta real, que es el poder adquisitivo real de una persona o un hogar, ajustado por la inflación. Ilustra la cantidad de bienes o servicios que puede adquirir con los ingresos disponibles teniendo en cuenta el aumento de los precios a lo largo del tiempo.
Por ejemplo, para unos ingresos nominales de 50,000 euros con una tasa de inflación del 3%, la renta real sería 48.543 euros.
Los precios han crecido 6 puntos más que la renta media. Por tanto, este crecimiento no es real, sino que la renta real es el 95% de lo que era en 2008.
Es decir, se ha perdido el poder adquisitivo. También es importante considerar a que se debe este crecimiento de la renta media y si realmente refleja un mayor nivel de ingresos (independientemente de que cada vez tenga menos valor estos ingresos). Se observa que las familias han visto que su dependencia de las transferencias públicas ha aumentado un 26,3%. Esto se debe a ayudas sociales, revalorización de pensiones. Es un escudo social importante, pero es un crecimiento ficticio. Por contraparte la presión fiscal directa (IRPF y cotizaciones sociales, no se tiene en cuenta otros impuestos) ha crecido un 5,3%, por encima del incremento salarial y de las rentas de propiedad.
En resumen, la continua inflación, el crecimiento del pago de impuestos y la mayor dependencia del Estado, hace que se siga sin mejorar el poder adquisitivo real.
Pese al crecimiento la renta media en España esta por debajo de la media europea, en 2024 la media española equivale solo al 88% de la media de los 27 países de la UE.
Y aunque la renta media crezca lo que no decrece es la desigualdad, los dos principales indicadores económicos de desigualdad que son el S80/S20 ( relación entre la renta disponible total del 20% de la población con ingresos más elevados y la del 20% con ingresos más bajos). Y el coeficiente de Gini (una medida de desigualdad que toma el valor 0 en caso de equidad perfecta y el valor 100 en caso de desigualdad perfecta) se sitúan en un 5,4 y un 31,2 respectivamente. En 2008 estos valores estaban en un 5,6 y un 32,4. Es decir la desigualdad en España no ha mejorado en 16 años.
El INE en sus resultados de la ECV incluye otros datos muy relevantes además de la Renta Media para entender la situación económica del país. Entre ellos destaca que el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social se sitúa en el 25,8%. Y el porcentaje de población que se encontraba en situación de carencia material y social severa es del 8,3%. Estos son datos medios, pero hay regiones claramente más golpeadas por la necesidad. En Andalucía el riesgo de pobreza se incrementa hasta e 29%, en Castilla La Mancha y en Extremadura se llega hasta el 27%
Sin llegar a situación tan extremas, esta misma encuesta nos muestra que el 9,1% de la población llegó a fin de mes con “mucha dificultad”
Mejoras sobre el papel con datos que generan titulares, pero que no mejoran la vida del ciudadano medio. Constante perdida de poder adquisitivo y desigualdad constante.