jueves, febrero 29, 2024

Dublín se levanta

Los medios de comunicación, por lo menos los más mainstream, se hacen eco de los disturbios en Irlanda, pero no dicen nada de lo que los ha causado, ponen el centro en discursos paternalistas sobre el racismo y la extrema derecha, ambos apenas anecdóticos en estos acontecimientos.

Cinco personas fueron apuñaladas por un argelino, tres de ellas menores, estando una niña pequeña herida de gravedad, parece que las víctimas poco importan a políticos, periodistas y al propio jefe de policía. Ellos ponen el foco en defender sus relatos fantásticos y en culpar de todo a padres de familia, estudiantes y mujeres hartos de aguantar las consecuencias de un modelo migratorio que nos lleva al suicidio como sociedad.

El jefe de policía parece olvidar el aumento de la criminalidad, las agresiones sexuales, los robos, la islamización de la sociedad, la sustitución cultural y la proliferación de guetos, a él solo le preocupan los intereses de quien le paga, solo le preocupan los grupos ultras insignificantes y la violencia de los manifestantes; la violencia que sufren los irlandeses todos los días no le importa. Afirma que el origen de la persona que ha cometido este acto vil no tiene importancia y, sin embargo, lo oculta. ¿No se supone que da igual? Por supuesto que no da igual, es algo más que representativo y que señala tanto las causas como a los culpables: los políticos al servicio de intereses extranjeros y todos los mamporreros a su servicio.

Europa no tiene por qué aceptar el modelo migratorio actual y la sustitución cultural. Tanto que les gusta la democracia, aunque sea solo de forma retórica, a los políticos de todos los países de Europa al servicio de los burócratas de Bruselas. Es incomprensible que no promuevan un referéndum para que la gente decida qué tipo de modelo migratorio quiere en sus países. El motivo por el que no lo promueven es que no quieren que la gente decida, pues daría marcha atrás a sus políticas y les obligaría a realizar cambios drásticos o a ser apartados del poder para que otros puedan arreglar el estropicio que han creado.

En Europa la gente está harta, cada vez más, de las consecuencias de unas medidas y apuestas que nadie ha votado, que han sido impuestas por las élites que nos gobiernan. En Europa está empezando a haber una reacción generalizada. España como siempre va con retraso, pero no me cabe duda ninguna de que aquí también se producirá. Europa debe luchar por su supervivencia, y la realidad está demostrando que la gente de determinados contextos se niega a integrarse, por lo menos de forma mayoritaria. La masividad de la inmigración no solo no es sostenible, sino que además debe revertirse en gran parte. Muchas personas deben retornar a África, si quieren vivir en un país islámico no hay ningún problema, pueden irse a los muchos que ya existen. Europa no es ni debe ser islámica.

Lo que está pasando en Dublín no es más que un buen ejemplo de que se está empezando a gestar una vuelta de tuerca a la política regional, y que Europa no va a desaparecer sin luchar. Desde este humilde altavoz defenderé siempre a todos aquellos que están dispuestos a arriesgarse por frenar nuestro camino hacia el precipicio. Todo mi apoyo hacia los que en Dublín luchan por la supervivencia de Europa. Estamos en un momento histórico, en el que nos jugamos nuestra existencia, nuestra cultura y esencia. Se avecinan tiempos duros, tiempos de lucha. Habrá que estar a la altura de los acontecimientos.

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