lunes, julio 15, 2024

Marta Rovira regresa a España tras más de seis años fugada

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La tradición del campo español

El abandono, la dependencia y la temporalidad, factores detrás de lo tardío de la huelga agraria

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En España, el sector agrícola siempre ha sido un pilar fundamental para la economía y la sociedad. A pesar de los desafíos inherentes al trabajo en el campo, es notable la ausencia de huelgas en este sector. Este análisis se sumerge en los factores técnicos y socioculturales que explican por qué el campo español raramente recurre a la huelga.

Resistencia histórica y adaptación

Primero, es crucial entender el contexto histórico. El campo español ha sido tradicionalmente una región de alta resistencia y adaptación. Los agricultores y trabajadores rurales han enfrentado adversidades climáticas, económicas y sociales, desarrollando una capacidad de resiliencia que desalienta las interrupciones laborales. Pero no ha sido siempre así. En España el movimiento campesino y agrario tuvo su época de esplendor en el primer tercio del pasado siglo. Era un sector especialmente conocido por su combatividad, especialmente en el sur, donde dio a conocer periodos como el Trienio Bolchevique, y la afiliación sindical era elevada, especialmente en los grandes sindicatos anarquistas CNT y FAI. Tras la Guerra Civil y el posterior estallido industrial en el norte peninsular, el éxodo rural hacia los núcleos urbanos y los nuevos empleos llevaron a una despoblación agraria. Con el tiempo, la migración interna desde el campo y las políticas de abandono han llevado a que las huelgas sean algo anecdótico en el sector.

Estructura de la propiedad y fragmentación

La estructura de la propiedad en el campo español también juega un papel determinante. Muchas explotaciones agrícolas son de carácter familiar y de pequeña escala, lo que dificulta la organización colectiva para huelgas. Esta fragmentación limita la capacidad de los trabajadores para unirse y movilizarse en acciones conjuntas, a diferencia de lo que ocurre en sectores industriales o de servicios, donde la concentración de la mano de obra facilita la organización.

Dependencia de ciclos agrícolas

Los ciclos agrícolas dictan el ritmo de trabajo en el campo, marcando períodos de intensa actividad seguidos por otros más tranquilos. La temporalidad y urgencia de ciertas labores (como la siembra y cosecha) hacen que una huelga pueda tener consecuencias devastadoras no solo para el empleador, sino también para el trabajador y la comunidad. Esto establece un entorno donde el costo de paralizar el trabajo es demasiado alto.

Influencia de políticas agrarias

Las políticas agrarias y los subsidios de la Unión Europea han ofrecido un colchón económico a muchos agricultores, aliviando parte de las presiones económicas que podrían llevar a huelgas. Sin embargo, este apoyo también ha creado una dependencia que puede desincentivar la protesta por miedo a represalias económicas o a perder beneficios financieros.

El papel de las cooperativas

Las cooperativas agrícolas tienen un papel destacado en el campo español, ofreciendo a los agricultores apoyo logístico, acceso a mercados y ventajas en la compra de insumos. Esta red de apoyo mutuo fortalece a los trabajadores del campo, proporcionándoles alternativas para resolver conflictos sin necesidad de recurrir a la huelga.

Conclusión

La ausencia de huelgas en el campo español no se debe a una única causa, sino a una combinación de factores históricos, socioeconómicos y culturales. Al contrario de nuestros vecinos galos, la gran movilización en España se suele hacer esperar. Otras zonas del continente europeo llevan tiempo en pie de guerra por las mismas reivindicaciones que hoy clama nuestro campo. Por no mentar la actitud complaciente de una gran parte de la población española, que ve con buenos ojos una Unión Europea que sólo tiene desprecios hacia nuestro sector primario. En suma, la resiliencia, la estructura de la propiedad, la dependencia de los ciclos agrícolas, las políticas agrarias y el papel de las cooperativas son elementos clave que explican esta particularidad del sector agrario español. Mientras que en otros sectores la huelga se ve como una herramienta de negociación, en el campo español, la tradición, la organización y las circunstancias han moldeado otras formas de diálogo y resolución de conflictos. Como ha demostrado la historia, el pueblo español tiene una larga mecha, pero tarde o temprano el estallido llega y barre con todo lo que se le cruza.

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