Dos jóvenes lanzan una colección de mantas en apoyo de lo rural y para dar a conocer la riqueza de la trashumancia, con gran éxito en ventas.
Mestas es una firma de diseño rural de mantas artesanas hechas con lana merina trashumante, creada por dos jóvenes menores de 35 años. Su enfoque revaloriza la lana procedente de los últimos trashumantes de Soria y León, con piezas numeradas pensadas para durar y heredarse. Sus creadores decidieron apostar por la lana merina trashumante de los últimos ganaderos de Soria y León.
La empresa se fundó en torno a 2020-2021, con la idea de rescatar el valor de la lana merina española, que llevaba décadas en declive por la competencia de fibras sintéticas y la deslocalización de la industria textil.
Sus creadores son David Ortega Gallardo (Soria) y Francisco José Ayuso Moreno (Córdoba). Cursaron estudios superiores en Madrid y Granada, pero su ilusión fue siempre volver a sus pueblos de origen y vivir su vocación hacia lo rural.
En sus creaciones utilizan lana de rebaños trashumantes de los hermanos Pérez (Navabellida, Soria) y de Álvaro Álvarez Redondo (León). Toda la producción es local y artesanal: las mantas se lavan, hilan, tejen y terminan íntegramente en España.
Su idea de negocio se basa en ediciones limitadas, ya que cada colección es numerada y con piezas únicas, sin teñir, aprovechando los colores naturales de la lana (blanco y marrón). Cada modelo de manta es un homenaje. Los nombres de los modelos están estrechamente ligados a la tradición: Babia, Vereda, Generosa (como la madre de los pastores Pérez) y Navabellida (el pueblo de origen). También su diseño se basa en la tradición; según explican en su Instagram, el modelo Babia “está inspirado en el paisaje y los ciclos trashumantes blanca y marrón, como las montañas y los puertos de verano cuando marchan los pastores y llegan las primeras nieves en otoño”.
Su primera colección de 400 mantas, denominada “Proyecto 001”, se agotó en apenas seis días, gracias al boca a boca digital y a la difusión en redes sociales. Se han convertido en un ejemplo de cómo la tradición textil puede reinventarse con diseño contemporáneo y marketing digital. Han sabido trasladar la tradición trashumante a un producto contemporáneo con fuerte impacto en redes sociales.
Su producto se puede adquirir en la web y en su local en el pueblo de Hinojosa del Duque (Córdoba). En la actualidad han abierto la lista de reservas para piezas que estarán disponibles a partir de enero de 2026.
Esta empresa no ha recibido ninguna ayuda directa o subvenciones específicas. Su éxito inicial se ha basado en la viralidad en redes sociales y el boca a boca, y en la ilusión y dedicación de sus creadores, que tanto en su web como en sus redes sociales no solo hablan de su marca, sino que apoyan todo lo relativo a la trashumancia y la oveja merina, poniendo especial foco en las personas que dedican su vida a ello y el valor de esta actividad.
Su historia de amor y admiración hacia la trashumancia fue la que les inspiró a crear Mestas.
David Ortega, desde hace muchos años atrás, mientras era estudiante, ya se dedicaba a divulgar en redes sociales historias de ganadería extensiva y trashumancia. Su socio, Francisco Ayuso, compartía esa misma conexión con la vida rural, por lo que conocerse fue todo un momento de inspiración. Juntos, después de haber vivido en primera persona varias campañas de trashumancia con pastores, comienzan a pensar seriamente en poner en marcha algún proyecto o iniciativa que recuperara ese legado olvidado.
Previamente a la creación de la empresa Mestas, impulsaron la asociación Trashumancia y Biodiversidad, que tiene como fin defender las vías pecuarias, conectar ganaderos del norte y del sur y promover la trashumancia como solución ante la crisis climática. También colaboraron estrechamente con el naturalista Jesús Garzón, pionero del pastoreo extensivo y amigo de Félix Rodríguez de la Fuente.
Uno de los socios, David, define con estas palabras el nacimiento del proyecto: «Soñábamos con hacer algo con la lana… Imagínate vestir la lana de la trashumancia, que la gente lo conozca». «Esto es un primer sueño hecho realidad».
Mestas no es solo producto: es una reivindicación de la lana merina trashumante como materia prima noble, no solo como tejido, sino como símbolo de cultura, sostenibilidad y territorio.
David defiende que con sus productos “la gente puede tener una historia, no solo una manta. Es lana de pastor, de rebaños reales. Es diseño hecho con una historia detrás”.
Esta reivindicación de la lana ha comenzado a través de las mantas, que hoy decoran sofás, pero suponen mucho más que una prenda. La manta de pastor es casi un icono cultural.
En su web relatan la importancia histórica que han tenido estas prendas: “Las mantas de pastor, tejidas en rudimentarios telares manuales o en más modernos telares eléctricos de lanzadera, son, junto a las capas y los capotes, unas de las prendas más utilizadas por los pastores de ovejas de medio mundo (desde nuestra península ibérica hasta Rumanía o el Tíbet, pasando por las Islas Canarias o África). Embozarse en ellas es todo un arte que solo unos pocos pastores recuerdan. Con el debido punto de batan, eran impermeables y protegían del frío. Duras y pesadas, mil veces remendadas, duraban varias vidas y se heredaban. Una buena manta de pastor era el primer regalo de todo buen pastor y se llevaba hiciera frío o calor. En verano, echadas al hombro, servían para echarse la siesta sobre el campo cuando el ganado sesteaba y, en el cogujón, una especie de bolso que se hacía cosiendo en un extremo los bordes de la manta, se podían cargar los corderos que nacían en el campo o el mero hato del pastor. También se echaban sobre los burros o las caballerías. Son parte de nuestra historia y queremos traerlas al presente”.
Y es que es muy importante contextualizar lo que ha supuesto la lana en la historia de España, y concretamente para Soria, ya que esta provincia fue durante siglos uno de los grandes centros de producción de lana fina de la Corona de Castilla, ligada a la Mesta medieval y a los lavaderos de lana del Duero.
Pero la importancia de la industria textil lanera, sobre todo ligada a la oveja merina, va mucho más allá. La lana, y en especial la merina, fue uno de los pilares económicos y culturales de España entre la Edad Media y la Edad Moderna, llegando a definir parte de nuestra identidad nacional.
La oveja merina es originaria de la Península Ibérica y se considera una raza autóctona española. Entre los siglos XV y XVIII, España tuvo un virtual monopolio mundial de la lana merina, considerada la de mayor calidad. La lana tuvo un peso muy importante como motor económico, a través sobre todo de la Mesta, poderosa organización de ganaderos fundada en el siglo XIII que regulaba la trashumancia y el comercio de lana. Previamente hubo pequeñas organizaciones que fueron las precursoras del Honrado Concejo de la Mesta de Pastores, fundado en 1273 por Alfonso X el Sabio. Tal fue la importancia que la lana merina se convirtió en una de las principales fuentes de riqueza de la Corona, comparable en importancia a los metales preciosos de América.
Ciudades como Segovia prosperaron gracias a la industria lanera, con talleres y tintorerías que abastecían a Europa. La lana española era tan codiciada que se convirtió en un producto estratégico, protegido por leyes que prohibían la exportación de ovejas merinas hasta el siglo XVIII.
Durante siglos, España fue el referente mundial en lana fina, y su prestigio se mantuvo hasta que países como Inglaterra y, más tarde, Australia, desarrollaron sus propias industrias. La expansión de la merina fuera de España transformó la economía textil global, convirtiéndose en la base de la industria lanera en países como Francia y Australia.
La lana no solo fue economía: también marcó la cultura rural y artesanal de regiones como Castilla, León, Extremadura y Navarra. La trashumancia dejó huella en caminos, fiestas y tradiciones que aún hoy se celebran. En el arte y la literatura, la oveja merina y la lana aparecen como símbolos de riqueza y de la vida pastoril.
Hoy España produce unas 20.000 toneladas de lana al año, pero el consumo interno ha caído y gran parte se destina a la exportación. La cadena de valor está en riesgo por la pérdida de la ganadería ovina extensiva y la competencia de fibras sintéticas.
Sin embargo, la lana merina sigue siendo un símbolo de calidad y sostenibilidad.
Los creadores de la empresa Mestas defienden que este tejido es pura sostenibilidad, y es que es cierto que los tejidos de lana merina tienen indudables ventajas.
La lana en general sí representa una auténtica vocación ecológica frente a otras propuestas, ya que es una fibra natural y renovable. Proviene del vellón de las ovejas, lo que la hace sostenible y no supone ningún daño para el animal.
Tiene además otras grandes ventajas prácticas, como ser un excelente aislante térmico, que mantiene el calor en invierno y permite transpirar en verano. Destaca igualmente por su capacidad de absorción de humedad: puede retener hasta un 30% de su peso en agua sin sentirse húmeda. Además, tiene una gran durabilidad, es resistente y puede conservarse durante años si se cuida bien. Al ser completamente biodegradable, no genera residuos plásticos como los tejidos sintéticos.
La lana merina en concreto aporta otras ventajas específicas, destacando su suavidad excepcional, ya que las fibras de la merina son mucho más finas que las de la lana común, lo que evita picores y la hace cómoda incluso en contacto directo con la piel. Otra ventaja es su gran capacidad para regular la temperatura corporal, ya que mantiene el calor en climas fríos y ayuda a disipar el calor en climas cálidos. Tiene también una gran transpirabilidad: absorbe el sudor y lo libera al aire, evitando la sensación pegajosa. Asimismo, es famosa por su resistencia al olor, puesto que las fibras merinas neutralizan bacterias, lo que permite usar prendas varias veces sin que acumulen mal olor.
También es de gran ligereza y elasticidad: se adapta al cuerpo y permite libertad de movimiento, ideal para ropa deportiva y de viaje. Tiene propiedades hipoalergénicas, siendo menos propensa a causar irritaciones en pieles sensibles, además de pesar poco y ser muy compresible, lo que facilita su transporte en viajes.
David y Francisco muestran que es posible crear un modelo empresarial como Mestas, que “no es solo un homenaje al pasado, también mira al futuro”, y que la colaboración intergeneracional es clave para apoyar al campo, así como el amor a la historia de tu país como fuente de inspiración.