El CIS en su encuesta sobre tendencias sociales muestra pesimismo entre la población española y una escasa confianza en las principales instituciones estatales.
El centro de investigaciones sociológicas ha publicado los resultados de la quinta edición de la encuesta sobre tendencias sociales. La publicación muestra las respuestas de 4.000 entrevistados consultados entre el 9 y el 15 de Diciembre. En esta encuesta se analiza las esperanzas sobre el futuro del país y se mide la confianza en distintos organismos.
Los resultados son bastante negativos puesto que con excepción de la Constitución del 1978 y el Tribunal Constitucional, ninguno de los principales poderes del país consigue un aprobado.
Se pregunta sobre la confianza actual en distintos actores políticos y sociales en una escala de 1 a 10. Se evidencia una alta desconfianza en ellos. Los peor valorados son los partidos políticos en general (3,5) y los sindicatos ( 3,7) así como el gobierno actual (3,8); el Parlamento tampoco genera confianza (4,01). La justicia tampoco (4,9), ni los medios de comunicación (4,3), ni las organizaciones empresariales (4,6). Ante este panorama de recelo y suspicacia ante las instituciones, la población parece querer agarrarse a la Constitución y el Tribunal constitucional, que “aprueban por los pelos”. Obtienen un 6,4 y un 5 respectivamente.
Aunque “la alegría va por barrios”, no hay grandes diferencias en la desconfianza según la ideología. Si se comparan las opiniones según lo votado en las ultimas elecciones, hay gran desconfianza entre votantes de “izquierdas o derechas”. Los sindicatos solo convencen y muy levemente al votante de Sumar (5,10) y al de Bildu (5,4). El Gobierno genera desconfianza incluso entre votantes del PSOE y Sumar (5,8 y 5,3 respectivamente). El votante del PSOE es el único que aprueba en la confianza (eso si raspado pues en ningún caso supera al 5,5) al Parlamento, a los medios y al Tribunal Constitucional. El votante del PP mantiene su confianza en la justicia con una valoración del 6,1. Y la Constitución es bien valorada por casi todos los votantes incluso los de VOX, siendo los votantes de ERC, Junts, Bildu y BNG quienes no la aprueban en cuanto a su credibilidad.
La encuesta evidencia que instituciones han visto más erosionada su confianza, siendo los partidos políticos los que más han defraudado a los ciudadanos; un 53% indica que hace cinco años confiaban más en ellos. El gobierno, la justicia y los medios eran de más fiables para los encuestados que hace cinco años; en concreto, para uno de cada tres españoles. El recelo hacia los sindicatos viene de largo, ya que un 68% indica que la confianza de hace un lustro era la misma. La confianza en la Constitución se mantiene constante con la opinión mayoritaria de un 76% que la opinión que hace 5 años.
El futuro no es esperanzador para estas instituciones y esta desconfianza no parece algo coyuntural. Al preguntarse sobre la evolución de la confianza en los próximos cinco años, la opinión minoritaria es que será más alta que ahora para todos los casos. Es destacable que casi la mitad de la población (49%) cree que en cinco años aun tendrá menos confianza en los partidos un tercio (34%) perderá confianza en los ya deslegitimados sindicatos y un 37% recelará aún más del gobierno. Los que se mantendrán en los mismos niveles de manera más acusada son la Constitución (70% confiara igual que ahora), el Tribunal Constitucional (58%) y las organizaciones empresariales (57%)
Se perciben diferencias de que votantes han sido más “defraudados”. Quien más confianza ha perdido en los sindicatos son los votantes de Sumar y PSOE. El Gobierno ha defraudado sobre todo al votante de Sumar y a los nacionalistas vascos, ya que en torno al 42% confiaba mas en el gobierno hace cinco años que ahora. El votante del PSOE y de Sumar es el que mas ha perdido la confianza en la Justicia, lo que significa que el peligroso mensaje de Sánchez del lawfare está calando. Por su parte el votante de VOX es el que mas esta incrementando su desconfianza en los medios.
También se percibe una alta sensación de que algo va a cambiar y no necesariamente para bien. El 69% de los españoles cree que en los próximos diez años se producirán muchos o bastantes cambios. La población se divide en optimistas (el 39,6%) y pesimistas, el 40,9%.
El futuro se proyecta con miedo a la tecnología; el 82,1 piensa que los robots y la automatización de ciertos trabajos aumentará mucho y bastante en los próximos diez años. Y se proyecta una clara amenaza al empleo, pues el 55% considera que se dará un aumento del paro.
Sobre cuáles serán los dos primeros problemas del mundo en los próximos diez años, el paro y la falta de trabajo son los más citados. Le siguen la sustitución por maquinas, las guerras, el hambre y el racionamiento o desabastecimiento de alimentos. Luego la pobreza, la desigualdad y problemas sociales.
Los españoles también prevén un cambio en los ejes de la geopolítica. Destaca que el claro perdedor es la Unión Europea, que se considera (39%) que tendrá menos influencia. El ganador es China que para un 77% tendrá más influencia, seguido de Estados Unidos(41%), Países árabes (38%) y Japón (37%). El futuro de Rusia no se ve claro, ya que se igualan el número de encuestados que cree que será mayor, el que será igual y el que será menor. Los países hispanoamericanos se considera que permanecerán igual en los próximos diez años como actor en la influencia mundial.
Cambian los liderazgos, pero no se percibe que en el futuro mejorará la situación de la población mundial. La opinión mayoritaria es que habrá más desigualdades entre países (64%), habrá mas guerras y conflictos (49%) y más personas que emigren de zonas pobres a ricas (69%).
No parece que a solo cuatro años del celebre 2030 y sus objetivos de desarrollo de su agenda el mundo vaya a ser un lugar mejor. Y es que la eficacia de la ONU tambien esta en descredito ya que solo un 15% cree que esta institución tendrá un papel mas activo y eficaz en una década.
Y centrándose en la realidad del país, el futuro no se visualiza como muy halagüeño y no solo en lo económico o político sino tambien en aspectos sociales o del modo de vida que tradicionalmente se tenía en España.
España en los próximos 10 años será un país menos religioso (47%), mas materialista (61%) y preocupado por el éxito propio(55%) , más violencia (62%) . Con una cierta positividad en aspectos como libertad sexual (51% cree que se incrementara), habrá más mujeres en puestos de responsabilidad (71%) y más integración de discapacitados (64%)
Tambien en aspectos más sociales la opinión menos extendida es que todo seguirá igual . Y el futuro de nuestra sociedad en muchos aspectos no va a mejorar, un 55% cree que habrá menos relaciones familiares, un 64% que habrá mas divorcios, con menos natalidad (68%), mas soledad y aislamiento (79%), con menos cuidados a mayores familiares (57%), con menos personas que disfruten su trabajo o le motive (45%). Y con más personas teletrabajando (77%) y más robots sustituyendo a trabajadores (83%). Un panorama desolador de una sociedad más aislada, menos familiar y comunitaria. Que además tampoco tendrá claramente mas tiempo para el ocio, ya que la opinión de si tendrá más, menos o igual tiempo se iguala. Y donde a titulo humano y personal lo único que mejorara es la preocupación por el cuidado personal y de la salud (72%)
No es una buena situación, sin redes familiares ni personales para enfrentarse a lo que se proyecta como la España del futuro. Que se perfila como con mas paro (45%), con más diferencias sociales y económicas (70%), con mayor consumo de drogas (45%), igual SIDA (36%) más delincuencia (53%), más racismo (49%) y sin evolución en la protección social del Estado o en igualdad de oportunidades
Tampoco hay optimismo hacia la evolución de la ecología, un 54% cree que habrá mayor deterioro medioambiental y un 67% que se incrementaran los desastres naturales. Y con una salud más precaria puesto que un 45% cree que se incrementaran las muertes por cáncer y un 38% considera que habrá mas epidemias graves similares al COVID.
Los comienzos de año suelen venir llenos de expectativas y objetivos e incertidumbres, que en el caso de nuestro país no son precisamente alegres