La Patagonia argentina y la chilena arde desde que se detectaron los primeros incendios en la provincia argentina de Chubut el 5 de enero de este año, mas tarde el fuego se extendió al país vecino. Desde el 16 de enero diez provincias argentinas se encuentran en alerta. Toda precaución es poca ya que han ardido más de 21 mil hectáreas en Argentina y mas de 34.000 hectáreas en Chile. Tanto la gestión de la catástrofe como el origen han sido motivo de polémica y sospecha.
Se han perdido propiedades e incluso dos personas han resultado gravemente heridas en Argentina: un bombero y un vecino voluntario. Mientras tanto, Chile se ha llevado la peor parte y ya hay al menos 19 víctimas mortales. El fuego no está completamente apagado, hay focos donde se ha controlado pero aún hay riesgo de que pueda reavivarse en Argentina, en Chile siguen en marcha los trabajos por detener el fuego. Las condiciones meteorológicas ayudaron a contener y controlar los incendios en la parte argentina gracias a las lluvias.
Dos hechos han generado polémica, el primero está en relación con la gestión de la catástrofe. La principal crítica que ha recibido el Gobierno presidido por Javier Milei ha sido la falta de recursos. El gobierno argentino recortó el presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF). El año pasado, en 2025, hubo una subejecución del presupuesto, dejando sin ejecutar el 25% del mismo, según una investigación de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN). Pero más grave aún es que se proyecta una caída real del presupuesto de un 71,6% con respecto a 2025, destinados a combatir y prevenir incendios. Por otra parte, gobernadores provinciales han denunciado que la ayuda llegó tarde y fue escasa.
El segundo hecho polémico es la posible intencionalidad de los incendios, como indica la principal hipótesis del Ministerio Público Fiscal de Chubut. El gobernador chubutense Ignacio Torres aseguró que el fuego de Puerto Patriada fue intencionado al descubrirse el empleo de acelerantes, para propagar más fácilmente las llamas, concrétamente restos de combustible en el punto de ignición. Cabe recordar que actualmente en Argentina no está tipificado de forma clara los delitos ambientales en su Código Penal, aunque hay un proyecto de ley en marcha.
El gobierno nacional señaló públicamente a grupos mapuches como causantes del fuego, pero esta acusación ha sido rechazada, por falta de pruebas, por las autoridades judiciales chubutenses. La catástrofe se ha producido justo un mes después de que el gobierno de Javier Milei anunciara cambios en la Ley de Tierras y la Ley Forestal. Esto implica la supresión de los límites a las compras extranjeras de tierras y sobre su uso tras un incendio. Fue en diciembre cuando el gobierno eliminó la normativa que prohibía los cambios del uso de la tierra durante décadas tras un incendio (entre 30 y 60 años). Esta normativa buscaba entre otras cosas desalentar incendios intencionales para emprender proyectos inmobiliarios, turísticos o productivos. Ahora el panorama es diferente.
No pocos han relacionado los últimos acontecimientos con los intereses israelíes en la región. No es algo descabellado porque la Patagonia ha estado desde siempre en el punto de mira del sionismo. Una de los posibles territorios para establecer el Estado Judío en su día fue la Patagonia. Aunque muchos han querido negarlo, lo cierto es que hay varias pruebas que apuntan a esto, y no solo la coincidencia entre los incendios y el cambio de la ley, o por los intereses empresariales israelíes en la región, como en el caso de Mekorot (empresa nacional israelí).
Recientemente un joven argentino llamado Martín Morales grabó en el Parque Nacional de Los Glaciares a un grupo de turistas haciendo una hoguera en un terreno donde está estrictamente prohibido. El joven identificó a los turistas como israelíes. Esto podría parecer un caso aislado, pero existen precedentes de ciudadanos israelíes que han causado incendios en la Patagonia, como el caso de Rotem Singer en 2012, que provocó un terrible incendio en la Patagonia chilena al quemar un trozo de papel higiénico. En 2014 un grupo de cuatro israelíes fue multado y expulsado también de Chile por hacer una fogata en un territorio donde estaba prohibido, siendo detenidos por ello cuando intentaban huir a Argentina. En 2017 ocurrió lo mismo en Chile con otros tres israelíes. Muchos lugareños observan la constante presencia de soldados israelíes que merodean por la región, y no precisamente pocos testimonios de los habitantes locales inciden en la actitud arrogante y maleducada de estos individuos. Recordemos que el servicio militar es obligatorio en Israel.
Sin duda son conjeturas con fundamento, y no se debe perder de vista la posibilidad de que el sionismo tenga la vista puesta sobre la Patagonia, porque hay muchos elementos coincidentes: el cambio de la ley, antecedentes de ciudadanos israelíes que han provocado incendios o prendido hogueras en lugares donde estaba vedado, los intereses empresariales israelíes como por ejemplo Mekorot –los incendios se han concentrado cerca de lagos y fuentes de agua– y la política filo sionista y subordinante del actual gobierno de Javier Milei. No se debe subestimar a un lobby tan siniestro como el sionista. El tiempo arrojará luz sobre todo este asunto, mientras tanto seremos testigos sobre los cambios que se operen en la región, lo cual será revelador.