23 de enero de 2026

La reciente decisión del Parlamento Europeo...

Nuevamente hemos tenido que ver varios...

Victoria del campo europeo para frenar el acuerdo con Mercosur

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La reciente decisión del Parlamento Europeo de frenar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur supone una victoria política para agricultores y ganaderos europeos. No se trata de un rechazo definitivo, pero sí de un freno relevante a un acuerdo que, tal y como estaba planteado, amenazaba seriamente la viabilidad del sector primario europeo.

La Eurocámara aprobó, por una votación muy ajustada, enviar el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que se evalúe su legalidad y su encaje con los tratados comunitarios. Este paso puede retrasar su aplicación durante meses o incluso años, y deja abierta la posibilidad de que el acuerdo no llegue a entrar en vigor en su forma actual.

Más allá del procedimiento jurídico, la decisión tiene un claro significado político. Durante años, el Mercosur se ha presentado, por los globalistas, como una oportunidad económica, pero para el campo europeo suponía competir en condiciones profundamente desiguales. La entrada masiva de productos agrícolas y ganaderos procedentes de países con menores costes de producción y estándares ambientales, sanitarios y laborales más laxos habría presionado los precios a la baja y acelerado el cierre de explotaciones, especialmente las pequeñas y medianas.

La iniciativa votada en el Parlamento Europeo fue impulsada por La Izquierda y Los Verdes, y salió adelante gracias al apoyo de eurodiputados del grupo Patriotas por Europa. Por el contrario, populares y socialistas votaron mayoritariamente en contra, alineándose con una visión de libre comercio que ignora el impacto real sobre el medio rural europeo.

El mensaje que deja esta votación es claro: la movilización del campo ha dado resultado. Agricultores y ganaderos han conseguido trasladar a las instituciones europeas que no están de acuerdo con el liberalismo económico y quieren proteccionismo para sus productos. Además, estos trabajadores del campo, también han dejado claro que la soberanía alimentaria, el empleo rural y el equilibrio territorial no pueden sacrificarse en acuerdos que benefician a grandes intereses económicos mientras dejan atrás al productor local.

El freno al Mercosur no cierra el debate, pero marca un antes y un después. Hoy, el campo europeo ha demostrado que cuando se organiza y presiona, Europa escucha. Y eso, en el contexto actual, ya es una victoria.