El problema de la vivienda en España se agrava. El pasado 2025 disminuyó un 4,7% la oferta de vivienda de alquiler residencial, es decir, 33.418 viviendas menos que el año anterior. Esto continúa una tendencia decreciente, que si bien ha disminuido, continúa. Solo en el año 2024, el número de inmuebles disponibles se redujo en 95.216.
Según datos del Observatorio del Alquiler, las personas interesadas en acceder a una vivienda, aunque tengan los recursos necesarios, deberán competir de media con otras 135 personas. Esto supone un aumento con respecto a 2023, cuando se competía de media con 124 personas por vivienda.
Todo esto quiere decir que cada vez hay menos vivienda disponible al tiempo que crece la población debido principalmente a la inmigración. Recordemos que, según el INE, entre 2023 y 2024 el saldo migratorio positivo en España fue de más de 1,2 millones de extranjeros. Esto tiene un impacto, como ya vimos, en el precio de la vivienda, contribuyendo a su aumento y a su falta de disponibilidad. La falta de vivienda disponible está directamente relacionada con el gran aumento de la población en muy poco tiempo debido a la inmigración masiva, algo que a menudo se olvida en los análisis sobre la cuestión de la vivienda.
Las regiones más tensionadas son las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, las cuales han recibido gran parte de la inmigración. La capital catalana lidera la pérdida de oferta de vivienda con 11.594 inmuebles menos, un 34,7% del total nacional y un 90% de la región. Cataluña es la Comunidad Autónoma más tensionada, allí se compite de media con 462 interesados por vivienda. En otros lugares como Vizcaya la oferta ha caído un 25,37%, y en Guipúzcoa un 23,30%.
Aunque la construcción de nueva vivienda ha aumentado los últimos años, las cifras siguen siendo insuficientes. Según Caixabank Research, entre 2021 y 2024 España ha acumulado un déficit de construcción de vivienda de entre 515.000 y 765.000 viviendas. Por lo tanto se suman varios factores: el aumento exponencial de la población y falta de construcción. Además se vendría a sumar el impacto del modelo turístico español, que destina mucha vivienda al turismo, o la compra de vivienda por parte de extranjeros que no la adquieren como primera residencia y la especulación.
Por otra parte, vuelve a crecer el precio de la vivienda en alquiler ubicándose en una media de 1.184 euros mensuales, un 5,9% más que en el periodo anual anterior. Sin embargo, se está dando una ralentización en el aumento del precio de la vivienda precisamente por la falta de recursos para asumir los gastos de estas subidas. Los inquilinos destinan de media un 40% de su salario solo para pagar el alquiler. Por ello, hay un claro desajuste entre el aumento del precio de la vivienda y los ingresos que percibe la población de media.
Cabe recordar también que en España 4,4 millones de personas viven en estado de hacinamiento según Eurostat. La tasa de personas que viven hacinadas ha ido aumentando con el tiempo. Si en 2010 un 5% de la población vivían hacinadas, en 2020 lo hacía un 7,6%, y en 2024 ascendió la cifra hasta un 9,1%.
En resumen, se construye poco y cada vez hay más demanda de vivienda debido al modelo migratorio masivo. Paralelamente y relacionado con lo anterior, ante el aumento del precio derivado del desajuste entre oferta y demanda, el porcentaje de personas que viven en estado de hacinamiento crece año tras año. De modo que, sin control migratorio, construcción de nueva vivienda, expropiación de inmuebles a fondos de inversión y una lucha contra la especulación y un modelo turístico nocivo, la cuestión de la vivienda no se puede resolver.