El nuevo ministro de Hacienda eleva a 56 el total de ministros en el Gobierno desde que Pedro Sánchez es presidente.
Desde 2018, fecha en que el actual presidente ocupó su cargo, se han ido sucediendo ministros a lo largo de dos legislaturas. Un número récord que ha superado con creces al de sus predecesores en democracia. Adolfo Suárez, con sus dos legislaturas, tuvo un total de 46 ministros; Felipe González, en 14 años de gobierno, contó con 54 ministros; José María Aznar, 41 en dos legislaturas; José Luis Rodríguez Zapatero, 39 en 7 años; y Mariano Rajoy, un total de 38.
Desde la investidura del actual presidente en 2018 se ha sucedido un considerable número de ministros, tanto del PSOE como de sus partidos de coalición, permaneciendo solo tres desde ese año: Margarita Robles, ministra de Defensa; Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior; y Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Las recientes salidas de ministras para postularse como candidatas a gobiernos regionales han sido el motivo de los dos últimos nombramientos. Concretamente, la salida de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, como candidata al gobierno autonómico ha motivado el nombramiento de Arcadi España como ministro de Hacienda. Y la salida de la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría, como candidata a dirigir un gobierno autonómico fue cubierta por Milagros Tolón.
Pero, al margen de estas salidas coyunturales, el Gobierno de Pedro Sánchez se caracteriza por una elevada rotación de ministros, lo que no es atribuible únicamente a la inestabilidad de su gobierno, su política de coaliciones o las cesiones que esta implica.
Estos últimos años de gobierno también se han caracterizado por un continuo incremento del número de ministerios y por la reordenación de sus funciones y denominaciones. En muchos casos, ministerios con pocas competencias, creados para dar cuota a sus socios de gobierno.
Tras la moción de censura de 2018 se nombraron 17 ministros. En este primer gobierno destacaron dos rápidas dimisiones: la del ministro de Cultura, Máxim Huerta, que solo estuvo una semana en el cargo, siendo forzado a dimitir al descubrirse ciertas irregularidades fiscales. Funcionó en cierto modo como cabeza de turco y pretendió ser un anuncio de lo que iba a ser el futuro gobierno de Sánchez en cuanto a “altos estándares morales”, aunque posteriormente no se forzaron dimisiones en casos mucho más graves.
La ministra de Sanidad, Carmen Montón, también tuvo un corto mandato, de apenas dos meses. Su dimisión vino motivada por plagio e irregularidades en la obtención de un título de máster. Estos dos ministros han sido los dos primeros y, a la vez, los únicos que han dimitido bajo el Gobierno de Pedro Sánchez. Huerta, tras su salida, retomó su carrera profesional, mientras que Montón obtuvo un cargo en la OEA (Organización de Estados Americanos), con un elevado salario. Este tipo de salidas en óptimas condiciones ha sido un denominador común para gran parte de los exministros de Sánchez.
En esta legislatura, la XIII desde 1978, destaca el nombramiento de María Jesús Montero, que habría sido también una de las ministras más longevas del presidente. En este primer gobierno de Sánchez se nombró ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación a un histórico del PSOE, Josep Borrell, que abandonó su cargo al año al ser elegido Alto Representante de la Unión Europea, siendo sustituido temporalmente por Margarita Robles. De esta etapa proceden también la ministra de Economía y Empresa, Nadia Calviño Santamaría, y la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera Rodríguez, que abandonaron sus ministerios para ocupar altos cargos en instituciones de la Unión Europea, siendo especialmente polémico el caso de Teresa Ribera.
De esta etapa también proviene uno de los ministros más “curiosos” del Gobierno de Sánchez, el ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, astronauta, que perdió las competencias de Universidades con la entrada de Podemos en el Gobierno y, pese a su excelente preparación, fue cesado en julio de 2021 sin una razón aparente.
En esta legislatura hubo un polémico nombramiento, el de Dolores Delgado como ministra de Justicia (cargo que ostentó hasta enero de 2020), ya que en aquel momento era pareja del juez Baltasar Garzón y posteriormente se convirtió en fiscal general del Estado.
En 2018 también fue nombrado ministro de Fomento José Luis Ábalos Meco, que se mantuvo después como ministro de Transportes hasta que el escándalo de las mascarillas, entre otros, salió a la luz.
Es a partir de 2020, con el comienzo del gobierno de coalición, cuando el cambio de ministros se vuelve continuo. Tras las elecciones de 2019, al formarse gobierno junto a Podemos, se multiplica el número de ministerios hasta 22, manteniendo a algunos de sus ministros de mayor confianza, cambiando de cargo a otros como José Luis Ábalos e introduciendo a ministros de otros partidos: Pablo Iglesias como vicepresidente y ministro de Derechos Sociales, Yolanda Díaz como ministra de Trabajo y Economía Social, Alberto Garzón como ministro de Consumo, Manuel Castells como ministro de Universidades e Irene Montero como ministra de Igualdad. De esta etapa también destaca el nombramiento de Salvador Illa como ministro de Sanidad, dado que su perfil profesional estaba alejado del ámbito sanitario y parecía responder a una cuota política del PSC.
El 26 de enero de 2021, solo un año después, el presidente del Gobierno anunció la primera remodelación de su gabinete. Tras la polémica gestión de la crisis sanitaria del COVID, Salvador Illa se presentó como candidato a las elecciones en Cataluña, abandonando su puesto de ministro y siendo sustituido por la hasta entonces ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias. Su cartera fue asumida por Miquel Iceta.
Solo unos meses después, el 30 de marzo, el presidente Pedro Sánchez anunció una segunda remodelación de su gabinete. Tras la salida de Pablo Iglesias, que renunció a su cargo para presentarse como candidato a la Comunidad de Madrid, su ministerio pasó a ser dirigido por Ione Belarra. Iglesias, que ostentaba el cargo de vicepresidente segundo, fue sustituido en esa vicepresidencia por Nadia Calviño, mientras que Yolanda Díaz se mantuvo como ministra de Trabajo y fue además nombrada vicepresidenta tercera.
En julio de 2021 se produjo una nueva reorganización del Gobierno que, desde la página de La Moncloa, se denominó como “reestructuración de los departamentos ministeriales y de las vicepresidencias, así como los nombramientos y los ceses de miembros del Ejecutivo”, omitiendo las razones de los ceses, siendo el más destacado el de José Luis Ábalos, sustituido por Raquel Sánchez. También se produjeron otros cambios, como el de Miquel Iceta, que pasó a ser ministro de Cultura y Deporte. Se produjeron nuevos nombramientos, como el del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares; la ministra de Educación y Formación Profesional, Pilar Alegría; el ministro de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños; la ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez; y la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant. En enero de 2021, por motivos de salud, dimitió el ministro de Universidades, Manuel Castells, siendo sustituido por Joan Subirats.
El 27 de marzo de 2023 se produjeron nuevos cambios gubernamentales con la salida de las ministras de Industria, Comercio y Turismo, Reyes Maroto, y de Sanidad, Carolina Darias, que dejaron su cargo para presentarse como candidatas a las alcaldías de Madrid y Las Palmas de Gran Canaria, respectivamente. Fueron sustituidas por Héctor Gómez Hernández y José Miñones Conde.
Tras las elecciones de 2023 comenzó la XV legislatura, con Pedro Sánchez reelegido presidente, en la que hasta la fecha se han producido seis cambios en el equipo de Gobierno, manteniéndose 22 ministerios ocupados por miembros del PSOE y de Sumar.
Pero ser ministro en España, aunque sea por poco tiempo, es algo bastante rentable. Un ministro puede cobrar una indemnización temporal equivalente al 80% de su salario durante un máximo de dos años, siempre que no tenga otro trabajo público o privado. Esta indemnización es incompatible con cualquier otro sueldo o con la pensión de jubilación, y además es voluntaria, ya que el exministro puede renunciar a ella. Esta indemnización podría situarse en torno a los 5.294 euros brutos al mes. Las pensiones vitalicias para ministros se eliminaron en 1980.
Aun así, en un gran número de casos, los exministros son reubicados en distintos cargos, como embajadas, el Consejo de Estado u otros organismos internacionales, destacando Isabel Celaá, embajadora ante la Santa Sede; Miquel Iceta, embajador ante la UNESCO; o José Manuel Rodríguez Uribes, presidente del Consejo Superior de Deportes.