3 de marzo de 2026

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Grupos de extrema izquierda provocan un gran apagón en Berlín

Grupos de extrema izquierda provocan un gran apagón en Berlín
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Varios distritos de la capital alemana sufrieron un apagón que duro 4 dias, fruto de un sabotaje.

El pasado sábado 3 de enero, se produjo un incendio en cables de alta tensión en una central eléctrica en Berlín. Resultaron afectados cinco conductores, y se provocó una interrupción masiva del suministro eléctrico. Esto afecto a unos 45.000 comercios y 2.200 hogares en los barrios del suroeste de la ciudad. La totalidad del suministro se restableció el 7 de enero (con reconexiones progresivos durante la semana).

Las autoridades, incluyendo el alcalde Kai Wegner y la Senadora Franziska Giffey, lo han calificado como un ataque deliberado de “extremistas de izquierda” que colocaron artefactos incendiarios en los cables. Las declaraciones literales del alcalde fueron “Es inaceptable que, una vez más, extremistas de izquierda hayan atacado nuestra red eléctrica, poniendo así en peligro vidas humanas”. La policía de Berlín confirmó que el incendio se investiga como “actos de sabotaje con motivación política”. El  fiscal federal asumió la investigación por “sospechas de sabotaje anticonstitucional, pertenencia a organización terrorista e incendio provocado”.

Las bajas temperaturas que en esta época coincidieron con una de frio, lo que agravó la situación. La falta de calefacción y agua caliente afectó especialmente a personas mayores, familias con niños y enfermos crónicos. La severidad del corte eléctrico fue tal que afectó también a diversos  servicios asistenciales como hospitales, residencias de ancianos y escuelas. Más de 20 centros educativos cerraron varios días; centros sanitarios y residencias tuvieron que operar con generadores. El transporte público también se vio afectado: semáforos apagados, estaciones sin luz y cancelación de servicios en algunas líneas.

El apagón prolongado generó ansiedad y sensación de vulnerabilidad en la población, con un aumento de llamadas a líneas de emergencia y redes sociales denunciando falta de información clara.

Este ha sido el apagón más largo de la ciudad desde 1.945. Aunque se pudo solventar  en parte (muchas de las instalaciones dañadas aun no han sido completamente reparadas), las reparaciones definitivas podrían extenderse durante semanas.

Durante el apagón tanto el ayuntamiento de Berlín como la policía y el Bundesregierung (Gobierno Federal) trataron de mitigar los efectos con medidas de urgencia como la activación de generadores y la habilitación  puntos de socorro y albergues. La Bundespolizei  desplegó efectivos día y noche para garantizar la seguridad. Se habilitaron puntos de calor y refugios temporales, donde los ciudadanos podían cargar móviles, recibir comida caliente y descansar en espacios climatizados.

Las perdidas empresariales se estiman en millones de euros y el caso ha reabierto el debate sobre la resistencia y protección de infraestructuras críticas de Alemania. El portavoz de la UVB (Asociación Empresarial Berlín‑Brandeburgo), Alexander Schirp,  indica que se prevén millones de euros en daños a equipos y maquinaria, así como importantes pérdidas de ingresos. Y además incide en que “el apagón demuestra que nuestra infraestructura no está adecuadamente protegida contra ataques y accidentes”.

Las perdidas estimadas no son solo debidas a la falta de actividad y ventas durante los días de apagón, sino que este produjo daños millonarios en maquinarias e instalaciones, que supondrá costes directos de reposición o reparación del equipamiento. Un informe técnico del Mittelstandsbund señala que pocas empresas estaban preparadas, solo el 7 % contaba con generadores de emergencia y el 11 % con baterías.

La responsabilidad podría caer en la red,  según el periódico alemán “Deutsche Handwerks Zeitung”. En situaciones de  corte prolongado, el operador puede ser legalmente sancionado o reclamarse compensación por daños a terceros. En el caso de Berlín, es Stromnetz Berlín GmbH quien asumiría potencialmente reparaciones o indemnizaciones a las empresas.

El  grupo autodenominado «Vulkangruppe» ha reivindicado el atentado, aunque algunas versiones son contradictorias y la investigación no está cerrada; es necesario determinar la autenticidad del comunicado de reivindicación del ataque. Vulkangruppe se define como un grupo extremista de izquierdas con ideas anarquistas y afinidad con el ecologismo radical. Está activo desde al menos 2011 en la región de Berlín‑Brandeburgo. Se identifican con una causa antifascista y rechazan el capitalismo climático, denunciando estructuras de poder, explotación imperialista y desigualdad socioambiental.

Desde el año 2011 han perpetrado alrededor de 11 ataques incendiarios contra infraestructuras críticas (vías férreas, energía, centros de datos), principalmente en Berlín y su entorno. Su primer ataque, en octubre 2021, intento interrumpir el tráfico ferroviario en Berlín. En marzo de 2024, sabotearon la red eléctrica de la fábrica de Tesla en Grünheide, reivindicando una oposición a lo que califican de falso “auto ecológico” y el papel de Elon Musk como “tecno-fascista”.  Y en 2025 hicieron un ataque en el acomodado barrio de Grunewald, acusando a habitantes de agraviar al planeta y declarando: “We can’t afford the rich anymore”. (“No podemos permitirnos más a los ricos”)

En el apagón de Berlín de Enero, declararon que el sabotaje era “una medida necesaria contra la expansión de centrales de gas” y un acto de autodefensa y solidaridad internacional con quienes protegen el planeta.  Y en su comunicado expresaron “sinceras disculpas” a personas vulnerables por los daños causados, aunque afirmaron no tener compasión por “los ricos, sus mansiones, empresas inmobiliarias y embajadas”, a quienes culpan de destruir el planeta. En un manifiesto divulgado en medios de extrema izquierda, anunciaron que este no era el final de su campaña e incluso advertían sobre futuros ataques a infraestructuras críticas.

Suelen  operar en pequeñas celdas o grupúsculos, usando seudónimos inspirados en volcanes islandeses, y suelen escapar tras los ataques. El Oficio de Protección de la Constitución (Verfassungsschutz) de Berlín ya monitorizaba actividades de la Vulkangruppe, identificándola como parte del espectro anarquista violento.

El grupo está catalogado como de extrema peligrosidad, con patrones operativos definidos, aunque sus miembros y organigrama son desconocidos. A pesar de sus recurrentes acciones, autoridades como la policía federal aún no tienen identificación certera de miembros ni liderazgo del grupo.

La policía ha analizado múltiples escritos de reivindicación comparando su contenido, estilo y detalles técnicos para autentificar su origen. También se están verificando si los textos podrían corresponder a acciones de propaganda o false flag foreign . A fecha de hoy no se han registrado detenciones confirmadas. Y la investigación avanza en la recolección de pruebas forenses, análisis de los escritos, vigilancia técnica y uso de inteligencia.

Como próximos pasos se ha iniciado un plan  Refuerzo de la protección de infraestructuras críticas. El gobierno ha ordenado una evaluación completa de seguridad en instalaciones como puentes de cable, subestaciones y redes eléctricas urbanas, incluyendo revisión de accesos, planos públicos y posibles vulnerabilidades. También se  ha suspendido temporalmente la publicación de información técnica sensible sobre la configuración de infraestructuras, para reducir facilidades operativas a grupos violentos.  Y tanto la policía nacional como la policía local han incrementado la presencia en puntos considerados de riesgo en zonas de infraestructura crítica.  También se  han desplegado unidades tácticas y especialistas en terrorismo y protección interna en esos lugares.

Al margen de los daños, este apagón ha sacado a la luz  verdades muy incomodas. Entre ellas que la red e infraestructura de la ciudad esta obsoleta y poco adaptada a los tiempos modernos. Expertos en energía señalaron que el sistema de red muestra debilidades estructurales y que, tras este acontecimiento debe evaluarse implementar importantes mejoras técnicas. La crisis  producida por el apagón también ha evidenciado deficiencias estructurales y de coordinación en la respuesta ante emergencias, despertando críticas y demandas de fortalecer la resiliencia del sistema energético y de incrementar la seguridad y la vigilancia.

El ayuntamiento de Berlín y el Gobierno alemán en el corto plazo se enfrenta a la resolución sobre la auditoria del atentado; garantizar la restitución de las pérdidas económicas y recuperar la confianza de los ciudadanos.