La base naval de Rota en Cádiz, usada por las fuerzas armadas estadounidenses va a ser ampliada. Estados Unidos ha aprobado una inversión de casi 400 millones de euros para ampliar las instalaciones de la base militar.
El objetivo será construir y adaptar los nuevos muelles para acoger a un sexto destructor estadounidense Aegis. Concretamente, se construirán tres nuevos muelles. De los cuatro destructores atracados actualmente se pasaría a 5 o 6, aumentando la presencia militar extranjera en nuestro país.
Según el proyecto también se añadirían nuevos polvorines semienterrados y almacenes destinados a munición avanzada. Se espera reforzar con esto la logística de los misiles interceptores. Para lograrlo se contarán con partidas presupuestarias adicionales de unos 78 millones de euros.
Vemos que la presencia militar estadounidense se afianza en nuestro país, a pesar de las aparentes fricciones entre el presidente Pedro Sánchez con Donald Trump con motivo de los presupuestos de la OTAN. En la práctica, España lleva asumiendo una política de subordinación a Estados Unidos y a la OTAN desde el franquismo, y en esto, el gobierno del PSOE dirigido por Pedro Sánchez presenta un claro continuismo.
Las aparentes tensiones sobre el debate del presupuesto de la OTAN vislumbraron la posibilidad de que Estados Unidos reubicara su presencia militar en Marruecos, su socio preferente en el Magreb. Pero la noticia de la ampliación de la base de Rota desmiente este rumor.
La ampliación fortalecerá la capacidad operativa y mejorará el soporte logístico de la Sexta Flota estadounidense. La empresa española SENER se encargará de realizar el anteproyecto técnico, que se aprobará el primer semestre de este año 2026.
Este hecho no ha tardado en ser celebrado. Pero supone un afianzamiento de la presencia militar extranjera de un país, Estados Unidos, que nos mantiene subordinados vía OTAN, alianza militar que no cubre los territorios de Ceuta y Melilla, amenazados por el expansionismo militar marroquí. Mientras España invierte recursos en una alianza que no la protege de su principal enemigo geopolítico, Marruecos, prosigue una política de gasto económico y subordinación política.
Una España soberana debería romper tanto con la OTAN como con la UE, expulsar la presencia militar extranjera –incluida la inglesa de Gibraltar– y apostar por nuevas alianzas que permitan proteger su integridad territorial y su desarrollo económico. Los sucesivos gobiernos «progresistas» españoles, el primero del PSOE con Podemos y el actual del PSOE con Sumar, no han supuesto en ningún momento una ruptura con respecto al papel subordinado de España. Tampoco se ha cuestionado el emplazamiento de las tropas estadounidenses y británicas en la península, ni siquiera con las masivas protestas por Palestina promovidas desde el gobierno, demostrando lo falsarias que fueron.