El 28 de agosto de 2025, The Brussels Times Newsroom publicó los resultados de un informe de la Comisión Europea que alerta sobre la baja proporción de productos que se revisan al entrar en la Unión Europea. El control aduanero falla tambi´n en la UE.Según dicho informe, solo 82 de cada millón de productos entrantes fueron revisados en 2024 para comprobar si cumplían la normativa comunitaria. El volumen de comercio internacional y, especialmente, el auge del comercio electrónico han provocado que el control aduanero sea proporcionalmente mucho menor que en años anteriores.
Las autoridades aduaneras nacionales realizaron más controles en 2024 que en 2022, pasando de 305.143 a 392.529 inspecciones, y el número de productos interceptados por incumplimiento de las regulaciones europeas también aumentó de forma significativa: de 29.798 en 2022 a 64.322 en 2024. A lo largo de este periodo, China se mantuvo como principal país de origen de los productos incautados y los productos sanitarios fueron la categoría más frecuente entre los artículos que no cumplían los estándares.
Sin embargo, la magnitud del problema radica en el crecimiento mucho más acelerado del número total de envíos que llegan a la UE. En 2024 se registró la entrada de 4.700 millones de paquetes, lo que representa un 353% de incremento respecto a 2022. Esta avalancha redujo de manera drástica la proporción de controles: mientras en 2022 se inspeccionaban 203 productos por cada millón, en 2024 la cifra cayó a 82 por millón. En cuanto a los rechazos, también se redujeron en proporción: en 2022 fueron 20 por millón, y en 2024 apenas 13 por millón, al considerarse que no cumplían las normas o representaban un riesgo para la seguridad.
El informe añade que existen grandes diferencias entre los Estados miembros. El país más estricto interceptó 175 productos por cada millón, mientras que el menos estricto apenas llegó a 0,1 por millón. La Comisión se negó a identificar públicamente a los Estados con peores resultados, argumentando que hacerlo llevaría a que los comerciantes fraudulentos dirigiesen sus envíos hacia ese “punto más débil”.
Ante esta situación, la Comisión Europea ha hecho un llamamiento a intensificar los controles aduaneros y ya ha convocado a altos funcionarios de los servicios de aduanas de los Estados miembros. El documento subraya, además, la necesidad de acelerar la digitalización y la cooperación con las autoridades de vigilancia del mercado, que suelen intervenir cuando se detectan paquetes sospechosos. Finalmente, señala que la futura Autoridad Aduanera Europea y el centro de datos aduanero, actualmente en proceso de negociación en el marco de una amplia reforma de la Unión Aduanera Europea entre los Estados miembros y el Parlamento Europeo, podrían aportar un valor añadido en el análisis de riesgos, la comunicación entre agencias y la eficacia de los controles.
Este diagnóstico coincide con otras informaciones publicadas en 2025. La propia Comisión Europea ha señalado que en 2024 entraron a la Unión alrededor de 4,6 mil millones de paquetes de bajo valor, equivalentes a más de 12 millones de envíos diarios, de los cuales un 91% procedían de China (European Commission, 2025). Para afrontar esta situación, en febrero de 2025 presentó un paquete de medidas que incluye la eliminación de la exención de aranceles a los envíos inferiores a 150 euros, la introducción de una tarifa fija de 2 euros por paquete y el refuerzo de la responsabilidad de plataformas como Shein, Temu o Amazon en la verificación de los productos, tanto en materia de seguridad como en el cumplimiento normativo (The Guardian, 2025; Reuters, 2025). Países como Francia han anunciado incluso que aplicarán estas medidas de manera anticipada, introduciendo ya la tarifa de manipulación y reforzando los controles en sectores sensibles como medicamentos y cosméticos, al tiempo que se comprometen a publicar listados transparentes de los productos no conformes (Reuters, 2025).
En paralelo, el Parlamento Europeo adoptó en julio de 2025 una resolución que alerta sobre la inundación de bienes no conformes procedentes de países extracomunitarios, el impacto medioambiental de productos de baja calidad y la necesidad de restablecer condiciones de competencia equitativas para las empresas europeas (Parlamento Europeo, 2025). A ello se suma el trabajo de la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA), que en el marco de su proyecto Ref-12 (2023-2025) ha detectado que hasta un 23% de los productos químicos importados incumplen el reglamento REACH, confirmando que los problemas de control aduanero se reproducen en sectores de especial riesgo para la salud y el medio ambiente (ECHA, 2025).
Todo ello muestra que, aunque el número absoluto de controles e interceptaciones ha aumentado, la expansión masiva del comercio electrónico ha reducido drásticamente la capacidad de supervisión efectiva de las aduanas europeas, generando riesgos para la seguridad de los consumidores, el equilibrio del mercado interior y la sostenibilidad ambiental.