13 de febrero de 2026

España, a la cola de Europa en pobreza energética

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España vuelve a aparecer en la foto incómoda de Europa. Y esta vez no hablamos de paro, de salarios o de poder adquisitivo: hablamos de algo todavía más básico. Poder calentar la casa en invierno.

Los últimos datos de Eurostat muestran el porcentaje de población que declara no poder mantener su hogar en invierno a una temperatura adecuada. La media de la Unión Europea se sitúa en el 9,2%, una cifra ya preocupante para un continente que presume de bienestar social. Sin embargo, el mapa deja una imagen muy clara: el sur y el este de Europa concentran los peores registros, mientras el norte mantiene cifras sensiblemente más bajas.

Y en ese mapa, España destaca por la vía negativa. Con un 17,5%, nuestro país se sitúa entre los peores datos de toda la Unión Europea. En la práctica, esto significa que casi uno de cada cinco españoles reconoce que no puede calentar su vivienda como debería durante el invierno. Un problema que no puede explicarse únicamente por el clima, ya que España no sufre inviernos más duros que muchos países con cifras muy inferiores.

Portugal, con un 15,7%, también presenta una situación grave, aunque España incluso la supera. Solo países como Grecia (19%) o Bulgaria (19%) registran niveles similares o peores. La comparación con el norte europeo resulta demoledora: Finlandia se sitúa en un 2,7%, Suecia en un 4,1% y Dinamarca en un 4,4%. Incluso Francia, con un 11,8%, mejora claramente el dato español.

La brecha no es casual. En los países con mejores cifras coinciden varios factores: salarios más altos, sistemas de protección social más sólidos y un parque de viviendas mejor preparado desde el punto de vista energético. En España ocurre justo lo contrario. Millones de hogares viven en edificios antiguos, mal aislados y con sistemas de calefacción ineficientes, mientras el coste de la energía sigue pesando cada vez más sobre los ingresos familiares.

Este mapa confirma algo que muchos hogares llevan años sufriendo: España tiene  salarios estancados, alquileres disparados y costes básicos al alza forman una combinación explosiva que empuja a miles de familias a elegir entre llegar a fin de mes o encender la calefacción.

El 17,5% no es una cifra cualquiera, es una radiografía social. Detrás hay familias que apagan la calefacción antes de tiempo, personas mayores que pasan el invierno con mantas y trabajadores que, aun teniendo empleo, no consiguen cubrir sus necesidades básicas.

Europa puede mirar el mapa y ver colores, pero en España, ese azul oscuro significa frío y un rotundo fracaso de nuestra clase política.