El informe Women, Peace and Security de la Universidad de Georgetown (Estados Unidos) indica que España ocupa la posición 25 a nivel mundial.
Prácticamente coincidiendo con el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, se publica el último informe “Mujer, Paz y Seguridad”, presentado por el Georgetown University’s Institute for Women, Peace and Security (GIWPS). La investigación, llevada a cabo por el instituto independiente PRIO (Peace Research Institute Oslo), calcula el WPS Index, un índice que mide el bienestar, la inclusión y la seguridad de las mujeres en 177 países. Se elabora a partir de diversas fuentes, como la ONU, el Banco Mundial, Gallup World Poll y distintos institutos estadísticos nacionales.
Este índice combina indicadores de inclusión, justicia y seguridad, y produce una puntuación entre 0 y 1, donde 1 representa el mejor desempeño posible. Se construye a partir de 13 indicadores, agrupados en tres dimensiones. La dimensión Inclusión evalúa la participación de las mujeres en la vida económica, social y política; incluye aspectos como participación laboral, años de escolarización, acceso a cuentas bancarias, uso de teléfono móvil y representación parlamentaria. La segunda dimensión está ligada a la Justicia y mide aspectos como la ausencia de discriminación legal, el acceso a la justicia y la igualdad en los derechos de propiedad y herencia. El último componente del índice es la seguridad, en la que se engloban tres aspectos: seguridad en el hogar (violencia doméstica), seguridad en la comunidad (sensación de seguridad al caminar sola) y violencia política o conflicto armado.
En los resultados de 2025, España se sitúa en la posición 25, con un índice de 0,862. El ranking está liderado por los países escandinavos, ocupando las cinco primeras posiciones Dinamarca, Islandia, Noruega, Suecia y Finlandia. España, sin embargo, queda por detrás de países como Estonia, Eslovenia o Emiratos Árabes Unidos.
Analizando las variables del eje de inclusión, España presenta años de escolaridad y tasa de empleo femenino por debajo de algunos países desarrollados, aunque obtiene una excelente puntuación en inclusión financiera, que se mide como el porcentaje de mujeres mayores de 15 años con una cuenta bancaria propia. También cuenta con una alta representación parlamentaria femenina (43,5%), por encima de la media de los países desarrollados.
En cuanto a la justicia, España también está bien valorada, teniendo en cuenta si el conjunto de leyes y regulaciones establece diferencias para acceder a oportunidades económicas. Existe una muy baja tasa de mortalidad en los partos y no hay diferencias legales por género en el acceso a herencias.
En materia de seguridad, la violencia de género en el hogar se sitúa por debajo de la media, ya que esta variable se mide como el porcentaje de mujeres que han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja en los últimos 12 meses. En España es del 2,9%. La seguridad comunitaria se mide por el porcentaje de mujeres mayores de 15 años que responden que se sienten seguras caminando solas por la calle. En España es el 75%, lo que indica que una de cada cuatro mujeres no se siente segura al hacerlo.
El informe establece además un código de semáforos para mostrar la evolución de los indicadores. El verde indica mejoras superiores al 5%, el amarillo señala cambios en torno al 5% (en positivo o negativo) y el rojo caídas superiores al 5%. En España solo aparecen indicadores en verde en empleo femenino, representación parlamentaria y mortalidad en el parto.
Sin embargo, se observa una clara caída en comparación con el primer año de publicación del estudio, 2017-2018, coincidente con el año de investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. En aquel momento, España se situaba en el quinto lugar del ranking. Desde entonces ha descendido 20 posiciones.
Aunque se reduce significativamente el número de mujeres que declaran haber sufrido violencia doméstica, se incrementa la sensación de inseguridad comunitaria. En 2018, el porcentaje de mujeres que afirmaban sentirse seguras caminando solas por la calle era del 80%; hoy es del 75%, lo que supone un aumento de la sensación de inseguridad de 5 puntos porcentuales en solo siete años.
No parece una buena noticia para celebrar el 8 de marzo que nuestro país sea hoy un lugar menos seguro para las mujeres que hace unos años.