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Deportación de fundamentalistas islámicos

En lo que va de año al menos tres personas han sido expulsadas por su vinculacion con el terrorismo islamista. En 2024 fueron deportados 36 personas por el mismo motivo, y en 2023 fueron expulsados 35. Además desde 2012 se suman 684 detenidos por terrorismo yihadista. Estos datos son solo la punta del iceberg.

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A principios de este año se deportó a dos imanes marroquíes que residían en España. El primero era Houmat Bouzelmat, imán del Centro Islámico Cultural Afirdaous en la Junquera (Gerona); llevaba residiendo en España varios años. Una investigación de la Guardia Civil confirmó su radicalización y fue expulsado el 9 de enero. El segundo era Mohamed Azougah, imán de la mezquita Al imam Warsh, en Figueras. Fue expulsado el 16 de enero y sobre él pesaba una orden de expulsión desde hacía más de un año. Tenía un discurso salafista y antecedentes penales.

Ambos fueron expulsados por tener una actividad «contraria a la seguridad nacional», en función del artículo 54 de la Ley Orgánica de Extranjería. Según los Mossos, estaban involucrados en procesos de captación de terroristas. Las comunidades musulmanas del entorno de los islamistas expulsados han guardado silencio. 

No solo son los imanes. En febrero fue expulsado otro marroquí por captación de combatientes con destino a Siria, en Mataró. Ya había estado en prisión por vínculos con el terrorismo islamista. Llevaba siendo investigado desde 2015. Tenía relaciones con varias células yihadistas y quedó en libertad en 2022.

En España no hay registro oficial de las mezquitas ni de los imanes que trabajan en ellas. Sin embargo, la Comisión Islámica de España anunció que se haría tras los atentados de Barcelona y Cambrils. Ni tampoco todos los centros religiosos musulmanes están registrados, puesto que la inscripción en el Registro de Entidades Religiosas no es obligatoria. 

El 15 de diciembre de 2023 fueron expulsados 14 pakistaníes detenidos en una operación antiterrorista, por enaltecer el terrorismo. Se dedicaban a la difusión de propaganda y al adoctrinamiento, y estaban a punto de crear una célula islamista en el momento de la intervención de las autoridades. Estaban ligados al partido fundamentalista islámico pakistaní Tehreek-e-Labbaik Pakistan (TLP). Estos terroristas querían implantar la ley islámica y llamaban a decapitar a aquellos que criticasen el islam.

El 25 de octubre de 2022 fue expulsado el salafista marroquí Yahya Benaouda, presidente de la comunidad islámica de Talayuela (Cáceres), por difundir sus doctrinas fundamentalistas. Llevaba dos décadas residiendo en España. Llevar largo tiempop en España se ha demostrado no ser óbice para este tipo actividades. En noviembre de 2022 fue expulsado el marroquí Mohamed Said Badaoui, residente en Reus; llevaba residiendo en España 30 años y fue portavoz de la mezquita As-Sunnah de Reus cinco años. Según fuentes policiales estaba involucrado en actividades islamistas de captación y propaganda salafista. Adoptó el perfil de activista antiracista y en favor de la comunidad musulmana, lo que le valió el apoyo de partidos como la CUP, ERC o Unidas Podemos. Junto a él fue expulsado otro marroquí, Amarouch Azbir, por los mismos motivos.

El 9 de marzo de 2018 fue expulsado el imán salafista de Corella (Navarra), también marroquí, por su pertenencia a la organización Revaival of Islamic Heritage Society, asociada y financiada por el Estado Islamico y Al Qaeda.

Estos son solo algunos ejemplos ilustrativos. La mayoría de las personas expulsadas ocupaban posiciones de liderazgo dentro de sus respectivas comunidades musulmanas, lo que les confería un notable poder de influencia y les permitía difundir su mensaje a un amplio número de personas. Resulta significativo que, ante estas expulsiones o frente a detenciones relacionadas con operaciones antiterroristas, las reacciones públicas por parte de estas comunidades sean, en general, inexistentes o marcadamente discretas.

En lo que llevamos de año se han detenido, en 15 operaciones, a 33 personas vinculadas al terrorismo islamista. Desde el año 2012 se acumulan 684 detenidos en 377 operaciones. En cuanto a expulsiones en 2023 se deportó a 35 personas vinculadas al yihadismo, y en 2024 a 36. Esto es solo la punta del iceberg, puesto que estas personas no actúan en solitario y están integradas en organizaciones más grandes, ya sea Al Qaeda, el Estado Islámico, o el partido pakistaní Tehreek-e-Labbaik Pakistan. 

 

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