27 de marzo de 2026

Las grandes empresas españolas del Ibex...

Inmigración y PIB: desmontando el relato de la Agencia EFE

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La Agencia EFE publicaba estos días un análisis en el que se afirmaba que España perdería cerca de un 22% de su PIB con menos inmigración. Un titular llamativo, pero que deja fuera lo esencial: el PIB mide cuánto produce un país, no cómo vive su gente.

Una economía puede crecer en tamaño mientras el nivel de vida se estanca. Es algo que ya ha ocurrido en España en las últimas décadas, en donde la población ha aumentado con fuerza y, sin embargo, la mejora por habitante no ha seguido el mismo ritmo. Además, la distancia con las economías más avanzadas de Europa tampoco se ha reducido como cabría esperar, tal y como vienen señalando informes del Real Instituto Elcano.

Si miramos el empleo, el patrón se repite. Buena parte del trabajo creado en el sector privado se ha concentrado en trabajadores extranjeros y en sectores muy concretos como la hostelería, la agricultura, la construcción o el servicio doméstico. Actividades estas con salarios más bajos y menor productividad media.Esto se traduce en cotizaciones más bajas, menor valor añadido y un modelo económico apoyado en sectores poco intensivos en tecnología. Al mismo tiempo, los sueldos apenas avanzan y cada vez más trabajadores se concentran en tramos bajos, acercándose el salario mínimo al más habitual.

La lógica detrás es bastante simple. Si una empresa puede funcionar con mano de obra barata, no tiene demasiados incentivos para invertir en mejorar procesos o innovar. Sale más rentable ajustar costes que cambiar el modelo, y así es difícil que los salarios despeguen.

Sin embargo, hay algo que casi nunca se plantea. Este tipo de análisis da por hecho que los empleos que hoy ocupan inmigrantes desaparecerían sin ellos, como si no hubiera nadie más que pudiera cubrirlos.Y no es así. En España sigue habiendo paro y también muchos trabajadores que se marcharon fuera. En muchos casos, el problema no es la falta de personas, sino las condiciones. Si los salarios y las condiciones fueran mejores, parte de esos puestos podrían cubrirse sin dificultad.

Por eso el problema no está en que falten trabajadores nativos para hacer esos trabajos, sino en las condiciones en las que se ofrecen. Mientras haya empresas que basen su negocio en pagar poco, siempre habrá alguien dispuesto o necesitado de aceptarlo, y así es imposible que los salarios suban, que los trabajadores vivan mejor o que el país avance en productividad. Ese es el verdadero debate, no el titular fácil sobre el PIB.