19 de febrero de 2026

Giorgia Meloni y la inmigración: ausencia de ruptura con el Modelo Migratorio

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Los problemas causados por el Modelo Migratorio son múltiples. Ante esto, muchas fuerzas políticas enarbolan un discurso antiinmigración con fines meramente electoralistas, ya que son conscientes del rédito que se puede sacar del descontento ciudadano. En ningún momento estas fuerzas calificadas como «extrema derecha» plantean soluciones estructurales, puesto que son incapaces de desmarcarse del sistema económico y político que genera este Modelo Migratorio. 

En el caso español lo vemos en el partido Vox, que habla únicamente de la inmigración ilegal, ignorando la legal, mucho más numerosa. Además, las regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales las han hecho tanto el PSOE como el PP. 

En el fondo ni la izquierda ni la derecha – en esencia ambas son liberales – son incapaces de abandonar la defensa del Modelo Migratorio actual o de cambiarlo, a pesar de su retórica grandilocuente. Históricamente líderes de la derecha liberal más recalcitrantes como Margaret Thatcher o Ronald Reagan han permitido la inmigración masiva. Bajo el mandato de la primera se comenzaron a instaurar en Reino Unido los Tribunales Islámicos, y bajo el mandato del segundo se regularizó a casi 3 millones de inmigrantes ilegales mediante la Ley Simpson-Rodino de 1986. 

En el momento actual muchos ven el gobierno de Giorgia Meloni en Italia como un freno a la inmigración masiva en la Europa occidental, nada más lejos de la realidad. La actual presidenta llegó al poder en el año 2022, desde entonces se han sucedido muchas polémicas debido a su política migratoria. Sin embargo, es en los hechos donde tenemos que evaluar si presenta continuidad o ruptura en la gestión migratoria. 

Vayamos por partes. En primer lugar, las llegadas de inmigrantes ilegales a Italia por año son, según el Ministerio del Interior:  

  • 2021: 67.040
  • 2022: 103.846 
  • 2023: 155.754 

Al principio de su mandato se aprecia un gran aumento. Es a partir de 2024 cuando el control sobre las entradas ilegales aumentó, aún así, las llegadas hasta la actualidad no han descendido de 66.000 inmigrantes anuales. Esto refleja una ausencia de control total y de voluntad para ello. Por otra parte, las expulsiones desde el endurecimiento de la política italiana en esta cuestión ni siquiera han llegado a la mitad de entradas. En el año 2024 se expulsó a 5.406 inmigrantes ilegales, es decir, en torno a un 8% del total de los que entraron irregularmente en el país. 

Si nos vamos a la inmigración legal, en 2023 el número de nuevos residentes fue de 330.730, y al año siguiente descendió un 13,9% a 290.119. Aquí vemos una clara disminución, pero si vamos a las nacionalizaciones de inmigrantes, estas se han mantenido e incluso han aumentado. Por año, según el Instituto Nacional de Estadística italiano vemos que de 213.700 en 2022 se ha pasado a 217.000 en 2024. 

Puede parecer que la política migratoria de Meloni esté dando pasos a la restricción de la inmigración, pero no deja de ser un pequeño parche que no termina de solucionar el problema. Las entradas ilegales siguen siendo muy altas, al igual que las legales y las expulsiones son mínimas. Por otra parte, las nacionalizaciones lejos de disminuir han aumentado. 

Pero hay más. Con el llamado Decreto Flussi, Italia plantea un sistema de cuotas anuales y plurianuales para extranjeros extracomunitarios que quieran trabajar y residir en el país. De este modo el gobierno puede introducir mano de obra extranjera para satisfacer las necesidades de la patronal italiana. Entre 2026 y 2028 se pretenden otorgar 497.550 permisos de trabajo para extranjeros extracomunitarios. Es decir, en tres años, casi medio millón de personas a las que habría que sumar las entradas ilegales y la reagrupación familiar. 

El gobierno de «extrema derecha» italiano no ha roto con el Modelo Migratorio, simplemente lo ha perpetuado con algunas medidas claramente insuficientes. Es imposible romper con el Modelo Migratorio sin romper con quien lo impulsa y defiende y ningún partido de la derecha liberal populista es capaz de hacerlo. El flujo migratorio masivo continua fluyendo hacia Italia, al igual que en el resto de Europa.