Desde este año, para obtener el 100% de la pensión, los españoles deberán tener 66 años y 10 meses, 2 meses más que en 2025. Poco a poco la jubilación se va retrasando en España sin una oposición fuerte ni de sindicatos ni partidos políticos.
Este retraso ha sido posible por la reforma de las pensiones de 2013, bajo el gobierno del Partido Popular, que ha hecho posible retrasar la edad de jubilación desde los 65 años a los 67 años. El PSOE de nuevo presenta una continuidad con respecto a las reformas que hizo su principal rival electoral. Esto no es raro ni nuevo, puesto que esta continuidad sobre políticas que emprendiera el PP en el pasado ya las hemos visto en la jubilación reversible y otras cuestiones importantes.
A partir de ahora, serán necesarios 38 años y 3 meses de cotizaciones. Los que tengan menos podrán jubilarse a los 66 años y 10 meses. Además, junto al aumento de la edad, 2026 introduce también cambios relevantes en el cálculo de la pensión, con la puesta en marcha de un sistema dual que permitirá elegir el método más favorable según la carrera laboral. La jubilación anticipada sigue existiendo, aunque con penalizaciones y con edades mínimas que también se desplazan ligeramente al alza.
En resumen, 2026 consolida una tendencia clara: trabajar más tiempo será la norma, mientras que jubilarse antes dependerá cada vez más de haber cotizado muchos años o de aceptar recortes en la pensión. Un escenario que reabre el debate social sobre hasta qué punto el sistema se adapta a la realidad laboral de todos los sectores.
Mientras que en Francia se han producido huelgas generales y grandes movilizaciones en contra del retraso de la edad de jubilación, en España reina la calma. Los grandes sindicatos UGT y CCOO no tardaron en hacerse la foto durante las protestas del país vecino, sin embargo en lo que respecta a España no hay contestación al gobierno, mas bien lo que hay es seguidismo.
Por otra parte, el retraso de la edad de jubilación pone en entredicho aquellos discursos que justifican a inmigración masiva como algo necesario para sostener las pensiones. Hasta ahora, esta «solución» no ha evitado ni el retraso de la edad de jubilación ni la puesta sobre la mesa de la jubilación reversible que quiere implantar próximamente el gobierno.