La patronal demanda mano de obra extranjera continuamente. Por ello conviene mostrar ejemplos concretos de esta práctica que prima la mano de obra extranjera a los desempleados nacionales, más allá de los habituales comunicados de la CEOE o el BCE pidiendo más inmigración. Hace un tiempo tratamos el caso de Litera Meat que buscaba trabajadores en Colombia, ahora, la patronal andaluza Usintra y la Fundación Campus de Córdoba quieren buscar 30.000 camioneros en Turquía.
Debemos tener en cuenta que España es el segundo país de la Unión Europea con más paro, solo por detrás de Finlandia. Según la última Encuesta de Población Activa indica que la tasa de paro en nuestro país es actualmente del 10,45%.
Sin embargo, para la patronal del sector del transporte, hacen falta al menos 30.000 camioneros para cubrir puestos de trabajo. Para ello, la asociación andaluza de transportistas Usintra ha firmado un protocolo de colaboración en materia de fomento de empleo con el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social del Gobierno de Turquía, el cual se realizará a través de la Dirección General de la Agencia Turca de Empleo.
El acuerdo incluye el reclutamiento en origen, traslado, formación, regularización y la posterior contratación en empresas. La formación en conducción de vehículos y en lengua española se realizará en el Campus FP de Córdoba y se incluye la manutención y el alojamiento durante el periodo formativo.
Debido a la falta de relevo generacional se prevé que en el futuro la patronal del sector demande aún más mano de obra extranjera. El Gobierno turco calcula que en su país hay más de 300.000 camioneros desempleados, por lo que en lugar de mejorar las condiciones laborales en Turquía y crear empleo allí optan por mandar a sus trabajadores a países como España. Por otra parte, la patronal del transporte aquí, en lugar de ser competitiva a la hora de reclamar mano de obra a través de condiciones laborales atractivas, opta por traer extranjeros y proseguir devaluando los salarios.
Diversas iniciativas para buscar conductores de camión jóvenes se muestran insuficientes. Pese a que el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible anunció el año pasado subvenciones de 2.000 euros para que los jóvenes accediesen a la formación necesaria, la realidad es que el coste de dicha formación es superior, más si tenemos en cuenta el CAP (Certificado de Aptitud Profesional). Solo realizando un cálculo promedio el coste del permiso de conducir C son, sumando el CAP, unos 3.500 euros. En lo que respecta al salario medio en la profesión de camionero, ronda según Jobte sobre los 1.530 euros netos al mes.
Podemos convenir, que dado el aumento del coste de la vida, 1.500 euros resulta comprensivamente poco atractivo para los trabajadores españoles que quieran probar suerte en el sector, a lo que habría que añadir el resto de condiciones laborales, que pueden dejar mucho que desear. Dada la cantidad de desempleados que hay, resulta insultante que se recurra a importar mano de obra extranjera en lugar de fomentar el empleo de calidad aquí, con salarios atractivos y competitivos para atraer mano de obra.
Son muchos los casos concretos de empresas que piden mano de obra extranjera. Por poner otro ejemplo, el verano pasado Ikea, Carrefour y el Corte Inglés también exhortaron al gobierno a importar mano de obra extranjera para cubrir 16.000 puestos de trabajo. Paralelamente los trabajadores del Corte Inglés luchan contra la precariedad y las nefastas condiciones laborales que sufren. Son dos datos que se entienden mejor juntos.
La patronal solo piensa en sus beneficios. Antepone intereses privados al bienestar de los trabajadores, al tiempo que los gobiernos de diferente color pero de misma esencia legislan a su favor, como hemos visto con la política de migración circular con países como Mauritania impulsada por el PSOE. Urge priorizar una política centrada en los intereses de los trabajadores españoles y no una centrada en los empresarios que solo quieren abaratar costes de producción.