El plan para la construcción de una base naval rusa en Sudán sigue en marcha tras una reunión en Moscú, entre el ministro de Asuntos Exteriores Sergei Lavrov y su homólogo sudanés, Ali Youssef Ahmed al-Sharif. A cambio el Kremlin se compromete a ofrecer cooperación y apoyo militar al Gobierno sudanés del General Abdelfatah al Burhan. De cumplirse el acuerdo el Mar Rojo bañaría bases militares de Rusia (Sudán), Estados Unidos y China (ambas en Yibuti).
La idea de establecer una base naval se remonta al año 2017, cuando el Presidente en aquel entonces Omar al Bashir realizó su propuesta durante una visita al país eslavo. El golpe de estado que derrocó al presidente sudanés no alteró los planes previstos, firmando un acuerdo en 2020 con el gobierno de transición que permitía a Rusia establecer una base que pudiese mantener hasta 4 buques de guerra durante un periodo de 25 años, y que albergaría a unos 300 militares como máximo. Este acuerdo es el que se ha prometido ratificar en un futuro.
El acuerdo entre ambos países no ha sido nada fácil y se ha visto pospuesto por la grave situación que atraviesa el país. En abril de 2023 estalló una cruenta guerra civil en Sudán entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) y las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS), reactivando el genocidio en Darfur y desatando una de las mayores crisis humanitarias. En mayo de ese mismo año se reveló que la base se ubicaría en Puerto Sudán. Sin embargo las relaciones entre ambos países han sido complejas debido al doble juego ruso en el conflicto sudanés, por la relación del grupo Wagner y las FAR por un lado, y el apoyo oficial ruso a las FAS por el otro, llegando a poner en peligro los acuerdos. La relación de Wagner con las FAR, tal y como nos explica el periodista español Alfonso Masoliver, está en que Emiratos Árabes Unidos (EAU), el principal apoyo de las FAR, se sirve de los contratistas rusos para introducir armas en el país. En los últimos meses hemos podido ver el incremento del apoyo ruso a las fuerzas del general Abdelfatah al Burhan de las FAS, especialmente en la ONU, vetando Rusia un alto al fuego propuesto por Reino Unido y Sierra Leona y rechazado por Abdelfatah al Burhan el pasado noviembre.
Rusia lleva tiempo interesada en ampliar su influencia en el continente africano, apoyándose en alianzas con la Confederación de Estados del Sahel (Mali, Níger y Burkina Faso), República Centroafricana y otros países. En un escenario que apunta a la salida de las tropas rusas de sus bases en Siria tras la toma de poder por los islamistas, todo indica a que estas se reubicarán en Libia. Según Agenzia Nova y The Libya Observer habría ido llegando material y personal ruso a la base de Maaten as Sarra al sur de Libia, lugar estratégico para el mantenimiento de un puente aéreo con el continente. También estaría en el punto de mira ruso, debido al tráfico aéreo registrado en los últimos meses, la base aérea de Al Jadim, lo que complementará sus planes en Sudán.
La base naval en Puerto Sudán es importante no solo porque proporcionará apoyo logístico a la flota rusa y a las fuerzas desplegadas en África, si no por su ubicación estratégica. El Mar Rojo y el Canal de Suez en Egipto canalizan una de las mayores rutas comerciales del planeta.