El Gobierno, gracias al acuerdo entre PSOE-Sumar y Podemos, quiere regularizar a 500.000 inmigrantes ilegales que hayan residido al menos 5 meses en España. La medida ha salido adelante por medio de un Real Decreto, evitando así que fuese aprobada en el Congreso de los Diputados. El resultado de una hipotética votación no hubiera sido muy diferente de cuando se aprobó la ILP sobre regularización de inmigrantes en 2024, puesto que la composición de la cámara no ha cambiado. Sólo Vox votó en contra.
La patronal, representada por la CEOE, solo ha objetado que no hubiese votación parlamentaria, pero no el proceso en sí. Recordemos que la organización dirigida por Antonio Garamendi, se mostró a favor de la ILP de 2024 que ahora culmina su recorrido con el Real Decreto del gobierno.
Pero recapitulemos. Han sido habituales las reclamaciones de mano de obra extranjera debido a la supuesta falta de trabajadores, que han obviado el desempleo nacional. Como ya explicamos en un anterior artículo, no solo la CEOE, sino el BCE o el Banco de España, suelen exigir más inmigración, y suscriben todos los acuerdos de migración circular, que importan mano de obra de países como Mauritania o Gambia. Además, lo que la patronal pide el gobierno lo otorga, ya sea del PSOE o del PP, plasmándolo en la legislación y en políticas favorables al flujo migratorio.
Podemos ver ejemplos directos de cómo diversas empresas importan o desean importar más inmigración, como en el caso del Corte Inglés, Carrefour, Ikea, Litera Meat o la patronal andaluza de transportes Usintra. Sin embargo no basta con atraer inmigración legal, hay que regularizar a la ilegal que se ha introducido en el país debido a la ausencia de control fronterizo. Al mismo tiempo España cede a los chantajes de Marruecos que instrumentaliza la inmigración como método de avasallamiento geopolítico.
Conociendo lo anterior, vemos una conjunción de actores en la cuestión migratoria y en el modelo migratorio que se pretende perpetuar. En primer lugar, está la patronal nacional, encarnada en la CEOE, favorable a los acuerdos de migración circular y a las regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales, y en segundo , los distintos gobiernos ya sean del PSOE o del PP.
Conocemos los apoyos políticos a la ILP de 2024 y al Real Decreto de este año. Sin embargo, hay una pregunta que debemos hacernos ¿Quién está detrás de la iniciativa de regularización masiva? La respuesta se encuentra en una plataforma ciudadana con curiosos y afortunados vínculos. Según el analista Andrei Kononov, la plataforma Regularización Ya, impulsora de la ILP de 2024 y por tanto del reciente Real Decreto, está ligada al gran capital internacional.
Tal y como informa en su cuenta de la red social X, queda claro que Regularización Ya no es en absoluto transparente sobre su financiación. Se hace eco Kononov de un artículo en el New York Times favorable a la regularización; llama la atención el hecho de que su autor, José Bautista, es miembro de la ONG PorCausa, que recibe financiación de la Open Society de George Soros. Esta información ni siquiera es ocultada por la organización, cuyo director, Gonzalo Fanjul, también está al cargo de otra organización financiada por la Open Society: ISGlobal.
En 2025 PorCausa organizó unas jornadas sobre regularización de la inmigración en Mérida, donde participó Dora Hardy, encargada del Programa de Inmigración de la Open Society. En el evento participó también el senegalés Seinou Diop, portavoz de Regularización Ya.
Esta plataforma que carece de transparencia, posee una página desarrollada con el apoyo del Fondo de Mujeres Calala, la fundación transfeminista que más apoyo ha recibido de Open Society. Con esta información, fácilmente verificable, se traza la conexión del capital internacional con Regularización Ya. Es una forma más de interferencia en la política interna de un Estado que carece de plena soberanía como el nuestro.
La regularización beneficia a la patronal liderada por la CEOE que obtiene lo que con regularidad pide. Por otra parte perjudica a los trabajadores que tienen que lidiar con todos los problemas derivados del modelo migratorio: devaluación de salarios, inseguridad, aumento del precio de la vivienda, islamización, gasto público y colapso de servicios…
La realidad es que el Estado no controla sus fronteras y no pretende hacerlo, estas son permeables y como prueba de ello está el número de llegadas de inmigrantes irregulares que no para de crecer. En comparación las expulsiones son anecdóticas y la solución planteada es la regularización, que contribuye al efecto llamada desencadenando un círculo vicioso.