24 de julio de 2026

El Gobierno encadena otra derrota y complica los Presupuestos de 2027

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El rechazo del Congreso a la senda de estabilidad vuelve a poner de manifiesto la debilidad parlamentaria del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

 

El Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a sufrir un importante revés en el Congreso de los Diputados. La Cámara rechazó la senda de estabilidad para el periodo 2027-2029, el documento que fija los objetivos de déficit y deuda pública y que sirve de base para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. La propuesta cosechó 176 votos en contra, frente a 166 apoyos y cinco abstenciones.

No es la primera vez que el Ejecutivo tropieza con este trámite. Y tampoco es la primera votación que evidencia las dificultades del Gobierno para reunir una mayoría parlamentaria sólida.

En esta ocasión, Partido Popular, Vox y Junts coincidieron en el rechazo a la iniciativa, frustrando uno de los pasos previos necesarios para la preparación de las cuentas públicas del próximo ejercicio. Aunque la senda de estabilidad no constituye el presupuesto en sí, sí delimita el margen económico con el que posteriormente deberán elaborarse las cuentas del Estado.

Sin embargo, el sentido del voto de estos tres partidos respondió a motivos diferentes. El Partido Popular justificó su rechazo al considerar que la propuesta repartía de forma injusta el esfuerzo de consolidación fiscal entre las distintas administraciones, al reservar un mayor margen de déficit para el Estado y exigir un ajuste mucho más intenso a las comunidades autónomas, responsables de servicios esenciales como la sanidad y la educación. Junts, por su parte, volvió a reclamar un mayor margen de déficit para Cataluña y mostró su desacuerdo con el reparto de los objetivos fiscales entre las administraciones. En el caso de Vox, el rechazo obedeció a su defensa de una reducción del gasto público, del déficit y del endeudamiento, una posición que responde a planteamientos de corte claramente neoliberal.

Pese al resultado, el Gobierno mantiene su intención de presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2027 después del verano. El Ejecutivo defiende que el rechazo de la senda no impide continuar con la tramitación presupuestaria, al considerar que pueden utilizarse los objetivos fiscales ya remitidos a las instituciones europeas. Sin embargo, el desenlace de la votación vuelve a reflejar la dificultad de sacar adelante cualquier iniciativa cuando cada decisión depende de complejas negociaciones entre partidos con intereses muy diferentes.

La cuestión ya no es únicamente si el Gobierno logrará presentar unos nuevos Presupuestos, sino si dispone de una mayoría suficiente para aprobarlos.

La derrota vuelve a confirmar que la mayoría que hizo posible la investidura de Pedro Sánchez hace tiempo que dejó de actuar como un bloque cohesionado. Sus socios parlamentarios cada vez marcan más distancias y el Gobierno afronta cada votación decisiva sin la seguridad de reunir los apoyos necesarios. La imagen que proyecta el Ejecutivo es la de una legislatura políticamente desgastada.