Los vecinos reclaman seguridad y respuestas mientras el Gobierno prepara un plan de emergencia de 165 millones que aprobará este martes.
Ha pasado un mes desde que miles de personas cruzaron hacia Ceuta en una llegada masiva que puso a prueba a la ciudad y a sus servicios públicos. Las calles han recuperado parte de la normalidad, pero la tensión no ha desaparecido. Este fin de semana, de nuevo, varios cientos de ceutíes han salido a protestar contra la gestión de la crisis y para reclamar una mayor implicación del Gobierno central.
La entrada se produjo principalmente entre el 30 y el 31 de julio. Desde entonces, la ciudad ha tenido que hacer frente a una situación excepcional, con personas durmiendo en playas, parques y otros espacios públicos y con los servicios de acogida sometidos a una fuerte presión.
Las cifras sobre cuántos inmigrantes permanecen todavía en Ceuta no son coincidentes. El Gobierno habla de alrededor de 5.000 personas, mientras que las autoridades locales manejan una estimación superior. Esa diferencia refleja, en buena medida, la dificultad para conocer con exactitud la situación sobre el terreno.
El sábado 29 de agosto, más de un centenar de ceutíes participaron en una nueva movilización que comenzó en las Murallas Reales y terminó con una sentada en las inmediaciones de la frontera del Tarajal. Durante la protesta se escucharon consignas como «Ceuta no se vende» y reclamaciones de mayor presencia del Estado.
Los manifestantes aseguran sentirse abandonados y denuncian que la presencia de inmigrantes en determinados espacios está condicionando la vida cotidiana de algunos barrios. También reclaman soluciones para quienes continúan en las calles y garantías de que una situación semejante no volverá a repetirse.
La protesta del sábado fue pacífica y contrasta con algunos de los episodios registrados durante los días anteriores. La tensión alcanzó uno de sus momentos más graves el pasado jueves, cuando un grupo de vecinos irrumpió en un campamento improvisado de inmigrantes en la playa de Benítez y lo destrozó y quemó. La Policía tuvo que intervenir para contener a los manifestantes.
Los incidentes han añadido todavía más preocupación a una situación que ya estaba marcada por la incertidumbre.
En este contexto llegará este martes una de las principales respuestas económicas del Gobierno. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar un plan de emergencia de 165 millones de euros para Ceuta.
El paquete busca reactivar la economía de la ciudad y reforzar los servicios públicos después de la crisis migratoria. Según la información adelantada por varios medios y confirmada por fuentes gubernamentales a EFE, unos 80 millones se movilizarán de forma directa durante los próximos cuatro meses, con ayudas dirigidas a pymes y autónomos y medidas para sectores como el comercio y el turismo. También se contemplan refuerzos en educación, sanidad y justicia.
La medida se sumará a la ampliación del Plan de Desarrollo Integral Socioeconómico de Ceuta, que ya había movilizado 180 millones de euros y que el Ejecutivo pretende reforzar.
El anuncio llega pocos días después de que el Gobierno adoptara otras medidas específicas para afrontar la crisis. El Consejo de Ministros aprobó el pasado 25 de agosto un crédito extraordinario de 25 millones de euros destinado a la atención de menores migrantes no acompañados en Ceuta.
Además, el Ejecutivo ha anunciado un mando único para coordinar la respuesta a la crisis y ha declarado la situación de Ceuta de interés para la Seguridad Nacional.
El anuncio de los 165 millones supone un importante respaldo económico para la ciudad, pero no acaba con las dudas que se han instalado entre muchos ceutíes.
La principal preocupación no es únicamente cuánto dinero recibirá Ceuta, sino qué ocurrirá si vuelve a producirse una situación similar. La seguridad de la frontera, la capacidad de respuesta de las administraciones y la gestión de las personas que todavía permanecen en la ciudad forman parte de las cuestiones que los vecinos quieren ver resueltas.
También preocupa el deterioro de la convivencia. Las protestas y los enfrentamientos que han proliferado en las redes sociales han añadido una dimensión social a una crisis que comenzó siendo fundamentalmente migratoria.
En las calles, mientras tanto, se mantiene una sensación de cansancio. Un mes después de la llegada masiva, muchos ceutíes consideran que la ciudad sigue lejos de haber recuperado completamente la normalidad.
Este martes, el Gobierno pondrá sobre la mesa 165 millones de euros. Será una inyección económica importante, pero en Ceuta la pregunta que sigue pendiente va más allá de las ayudas: cómo garantizar que la ciudad esté preparada si vuelve a producirse una presión migratoria de estas dimensiones y cómo recuperar una convivencia que, después de un mes de tensión, ha quedado seriamente tocada.