8 de septiembre de 2026

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Frente Obrero lleva a las calles de Málaga una campaña contra los elevados precios de la vivienda

La organización está llevando a cabo una campaña de protesta en distintos puntos de la capital de la Costa del Sol para denunciar la subida de los alquileres y del precio de la vivienda, la especulación inmobiliaria y un modelo turístico que está expulsando a los malagueños de sus barrios.
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La organización está llevando a cabo una campaña de protesta en distintos puntos de la capital de la Costa del Sol para denunciar la subida de los alquileres y del precio de la vivienda, la especulación inmobiliaria y un modelo turístico que está expulsando a los malagueños de sus barrios.

 

Cuando uno pasea por el centro de Málaga se encuentra con una ciudad inundada de turistas que llegan por tierra, mar y aire para disfrutar del clima y de la oferta de ocio de la capital de la Costa del Sol. Hoteles, apartamentos turísticos, terrazas y comercios orientados al visitante forman ya parte del paisaje cotidiano de una ciudad que ha hecho del turismo uno de sus principales motores económicos.

Pero detrás de esa imagen de éxito existe una realidad bastante menos amable para quienes viven y trabajan en Málaga: encontrar una vivienda a un precio que pueda asumir un salario normal se ha convertido en una tarea cada vez más complicada. Málaga es, además, uno de los lugares de España donde más se ha encarecido la vivienda durante los últimos años. De ahí que el Frente Obrero haya decidido llevar este problema a las calles de la capital de la Costa del Sol.

La expansión de los pisos turísticos es una de las razones que están detrás de esta transformación. Plataformas como Airbnb han convertido numerosas viviendas en alojamientos destinados a visitantes por días o semanas, un uso que puede ofrecer una rentabilidad muy superior al alquiler residencial. A ello se añade la compra de inmuebles por extranjeros procedentes de países con salarios y un poder adquisitivo superiores a los españoles. En esas condiciones, muchos
malagueños difícilmente pueden competir por una vivienda en su propia ciudad.

A todo ello se suma la especulación inmobiliaria. Grandes propietarios y fondos compran inmuebles no para vivir en ellos, sino para obtener rentabilidad y beneficiarse de la subida de los precios. La vivienda, que es un bien de primera necesidad, termina convertida en un activo financiero y el trabajador que busca un hogar acaba soportando las consecuencias.

Es contra esta situación contra la que el Frente Obrero ha iniciado su campaña. Durante los últimos días, militantes de la organización han colocado carteles en algunos de los lugares más transitados de Málaga. Junto a la Catedral han instalado un cartel en el que denuncian que el centro se está convirtiendo en un barrio para turistas y fondos buitre. Frente al Ayuntamiento, otro reproduce un anuncio de alquiler para denunciar los precios desorbitados que se pagan actualmente por una vivienda.

Los datos sirven para hacerse una idea del problema. Mientras el salario medio en Málaga se sitúa en torno a los 1.500 euros mensuales, alquilar una vivienda básica puede acercarse ya a los 1.300 euros al mes. Para un trabajador que vive solo, asumir un alquiler de esas características resulta prácticamente imposible; para muchas familias supone dedicar una parte desproporcionada de sus ingresos simplemente a tener un techo.

Existe además otro factor que tampoco puede ignorarse: la okupación y los impagos. En la provincia se producen alrededor de 450 okupaciones de viviendas al año. A ello se añade la inseguridad de algunos pequeños propietarios ante la posibilidad de que un procedimiento judicial para recuperar su inmueble se prolongue durante meses. El problema tendría una solución relativamente sencilla: un registro de caseros e inquilinos que permita conocer quién tiene derecho a ocupar cada vivienda y actuar con rapidez cuando alguien entre sin título o deje de pagar. La inseguridad actual provoca que algunos propietarios prefieran no alquilar o eleven precios y exigencias para cubrirse ante el riesgo.

El Frente Obrero se define como un movimiento patriota y revolucionario que defiende los derechos y los intereses de los trabajadores. Desde esa perspectiva sitúa la vivienda en el centro de una cuestión social mucho más amplia: si los trabajadores no pueden acceder a una vivienda digna, cada vez resulta más difícil independizarse, formar un hogar y una familia. Para la organización, no puede aceptarse que un bien esencial quede sometido a una dinámica de especulación que expulsa a los trabajadores de la capital de la Costa del Sol.

Y la campaña no acaba con estos primeros carteles. El Frente Obrero anuncia que continuará realizando acciones en Málaga y anima a quienes compartan sus reivindicaciones a participar y ponerse en contacto con la organización. La intención es que la protesta crezca y aumente la presión sobre el Ayuntamiento de Málaga, la Junta de Andalucía y el Gobierno de España. Porque,
mientras las administraciones siguen sin resolver uno de los principales problemas de la ciudad, cada subida del alquiler y cada vivienda que deja de estar al alcance de un salario malagueño hacen un poco más difícil que Málaga siga siendo una ciudad para los malagueños.