Las últimas encuestas atribuyen al PSOE una nueva bajada de medio punto. Aún está por ver si el sanchismo ha tocado fondo o si continuará registrando mínimos en intención de voto. La evolución de esta tendencia podría influir en la decisión de adelantar las elecciones generales o mantenerlas en 2027.
Ha pasado mes y medio del que con toda probabilidad ha sido la peor situación que Ceuta recuerda en décadas. La invasión continúa y con ello todos los consabidos problemas de convivencia, seguridad, insalubridad, falta de servicios y, en definitiva, privación de los derechos más fundamentales que los compatriotas ceutíes tienen como españoles.
De manera clara, la pésima gestión de un gobierno ausente en el inicio de la crisis y timorato en la toma de decisiones, que sólo hace alargar y complicar en el tiempo la situación, está consiguiendo que el PSOE y por ende el sanchismo, este es sus horas más bajas.
Todo este conjunto de errores está haciendo que la intención de voto para el PSOE esté en sus horas más bajas. Comparando las encuestas realizadas por diversos medios como GAD3, Target Point o Sigma Dos, al PSOE se le adjudica una horquilla entre el 24,9% y el 25,6%, con los que se quedaría entre unos exiguos 101-107 escaños.
En el otro lado de la balanza estarían el PP y VOX como mayores beneficiados. Las horquillas del PP estarían entre el 31,5% y 34,4%, que le darían entre 135-145 disputados y VOX, que proporcionalmente es el partido que más rédito de esta crisis. Las estimaciones de votos, de la fuerza que lidera Santiago Abascal, la situarían con una tendencia de voto ascendente que se podría cifrar entre 18,3% y 18,9%, pudiendo estimarse entre 67 y 69 los escaños que conseguiría en el hemiciclo.
Con estos números, lo que está claro es que el bloque de las derechas está fuertemente consolidado y con una gran ventaja sobre el PSOE y sus aliados. El conjunto del PP y VOX obtendría una clara mayoría absoluta y además podrían llegar a conseguir dos importantes hitos, conseguir más del 50% de los votos e incluso llegar a los 210 escaños, que les darían los tres quintos necesarios para poder empezar a plantear y ejecutar reformas constitucionales que podrían borrar el “legado” Sánchez.
Lo que aún nadie tiene claro, quizás ni siquiera el propio presidente del gobierno, es como Sánchez está digiriendo y dirigiendo la situación, así como que pasos dará en el futuro, ante la llegada de unas elecciones generales que no podrán dilatarse más allá de agosto de 2027.
En la entrevista realizada en RTVE el pasado 9 de septiembre, el presidente Sanchez dejo claro que no habrá un superdomingo electoral, evitando hacer coincidir elecciones generales, autonómicas y locales en un mismo día y que probablemente si habrá un adelanto técnico de las generales, pero siempre realizándolas en 2027.
Por tanto, se podría llegar a estimar que, una vez confirmado por el propio Sánchez que las elecciones generales serán en 2027 y que las elecciones locales y autonómicas se celebrarán entre el 23 y el 30 de mayo, las fechas con más probabilidades para unas generales podrían situarse entre febrero y marzo del próximo año. Esto separaría suficientemente las elecciones generales de las locales y autonómicas, algo que desean los barones autonómicos y los candidatos a las diferentes alcaldías, ya que quieren minimizar el impacto del «efecto Sánchez», distanciándose todo lo posible de la campaña nacional para poder afrontar sus propias campañas sin mezclarlas ni confundirlas con las generales.
Hasta que haya una convocatoria oficial, será importante ver la evolución de los acontecimientos en las próximas semanas, ya que, si la dinámica tendente a la baja del PSOE continúa y se producen nuevos escándalos o filtraciones sobre los existentes, ello podría conllevar que, de nuevo, el presidente haga suya la tan conocida frase de nuestro refranero español «donde dije digo, digo Diego» y sea capaz de realizar un adelanto electoral que gran parte de los españoles espera, independientemente de su ideología.