Pese a los buenos resultados de la empresa, un 28% de la plantilla será despedida.
Durante este mes de diciembre se ha completado el ERE en la empresa Amazon en sus oficinas y plantas en España. El proceso de recortes ya comenzó en octubre, cuando Amazon planteó cortar hasta 1.200 empleos en sus oficinas corporativas de Madrid y Barcelona (filiales Amazon Digital Spain y Amazon Spain Service). Esto es parte de un proceso global que afectará a unos 14.000 empleados corporativos en todo el mundo, impulsado por la automatización y la adopción de inteligencia artificial. Esta estrategia de recortes busca “simplificar la estructura, eliminar burocracia y redirigir recursos” hacia áreas clave como IA y servicios en la nube.
En diciembre se producen los acuerdos definitivos, en Barcelona (Amazon Spain Services); inicialmente se habló de 978 despidos, pero tras negociación, se acordó un máximo de 791 personas. Estos trabajadores representaban aproximadamente el 28 % de la plantilla del centro (2.800 empleados).
Las condiciones pactadas para estos despedidos consistieron en una indemnización de 38 días por año trabajado, con tope de 24 mensualidades. El mínimo garantizado sería de 7.000 €, independientemente de la antigüedad. También se plantearon salidas voluntarias, recolocación en otras filiales (más de 100 plazas previstas), y protección asegurada para colectivos vulnerables. En Madrid el ERE acordado ha afectado a 129 personas,
Amazon destacó que España es un mercado clave, con más de 28.000 empleados, y defendió que el acuerdo “está por encima de lo legalmente exigido”, en relación con las condiciones dadas a los trabajadores despedidos.
Estos despidos contrastan con los buenos resultados obtenidos por la empresa . En 2024 los ingresos totales alcanzaron los 638 000 millones de dólares (+11 % respecto a 2023), con un incremento del margen del 10,8%. En España las ventas brutas (ingresos totales agrupados): superaron los 8 000 millones de euros, lo que supone un crecimiento interanual del 12–13 %. Destaca que su aportación fiscal fue en torno a los 1 300 millones EUR en impuestos (más de 400 millones en directos y más de 900 millones indirectos).
Las reacciones gubernamentales y sindicales a los despidos han sido moderadas. La vicepresidenta Yolanda Díaz “ ya hizo una extraña critica de la empresa en un viaje a Estados Unidos , remarcando que no “ tolerará un modelo Amazon de trabajar 120 horas a la semana ni el uso de pulseras de vigilancia para saber el tiempo que el empleado va al baño”. CCOO rechazó el ERE en octubre, demandando “información y transparencia” por parte de Amazon. Consideró que “no existe justificación económica para una medida de tal magnitud”. UGT también se implicó –junto a CCOO– en las negociaciones, instando a condiciones justas, recolocaciones, salidas voluntarias y protección a colectivos vulnerables, contribuyendo al cierre del acuerdo. Pero no tanto al número de despidos.