15 de abril de 2026

La alegre calificación de «vacaciones hogareñas»...

Crecimiento turístico y costes sociales: la otra cara del modelo español

benidorm
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En los últimos años se viene observando como los destinos turísticos españoles van aumentando de forma exponencial el número de viajeros que reciben y, según los datos presentados en las últimas semanas por distintas fuentes del sector turístico, al incremento anual previsto en condiciones normales hay que sumarle el incremento de viajeros debido a que se está produciendo un trasvaso de consumidores desde destinos como Oriente Próximo hacia España debido a la peligrosidad asociada a las zonas cercanas al conflicto bélico de Irán.

Aunque a simple vista un aumento de viajeros pueda parecer deseable y un dato positivo para la economía del país esto no tiene porque ser así, como se ha manifestado en los últimos tiempos por las poblaciones residentes en destinos turísticos el modelo turístico español es insostenible y genera unos grandes costes indirectos a los ciudadanos y, mientras las empresas centradas en el sector turístico año tras año incrementan sus resultados netos, estas no asumen los costes reales derivados de su actividad.

Lo cierto es que, a pesar de que el sector turístico supone una generación de capital en España y genera un elevado número de puestos de trabajo, en su mayoría estos son precarios, con salarios situados en el SMI y centrándose principalmente en contratos fijos discontinuos, por lo que, aunque a grandes números parezca que el sector turístico supone un motor en la creación de empleo en el país, la realidad es que el empleo que crea precisamente es el que está dirigido a generar grandes brechas sociales y precariedad laboral.

Además, el incremento poblacional en los meses de auge turístico supone grandes costes para los contribuyentes ya que, colapsa las urgencias hospitalarias, requiere de mayor cantidad de recursos destinados a limpieza y mantenimiento de zonas públicas, colapsa autopistas y carreteras debido al aumento de vehículos extranjeros o de alquiler aumentando los tiempos y el coste económico de desplazamiento de los ciudadanos a sus puestos de trabajo, disminuye la seguridad en las calles ya que por una parte hay menos agentes de la ley por persona y por otra es un caldo de cultivo para atraer a carteristas y delincuentes, aumenta los precios de los bienes y servicios en general y en particular contribuye aún mas a incrementar el elevado precio de la vivienda debido a que gran parte del parque disponible se destina a alquiler vacacional o directamente es adquirida por extranjeros.

Con todos estos efectos no es de extrañar que los residentes en ciudades con mayor afluencia turística año tras año manifiesten su descontento, hemos centrado el modelo turístico en un modelo de cantidad y no de calidad, atrayendo un gran de personas pero que de forma individual dejan muy poco capital en el país, llegando a ser este inferior al coste real para la ciudadanía. Mientras los residentes ven como año tras año la calidad de vida en la ciudad en que viven va disminuyendo ya que se encuentran con playas desbordadas donde no cabe un alfiler, calles que se convierten en rios de gente, fiestas continuas que no permiten el descanso, ect este sacrificio no conlleva una contrapartida que suponga aumentar su poder adquisitivo y poder vivir bien, sino más bien lo contrario, cada vez es más difícil acceder a una vivienda puesto que el precio de esta está muy por encima del SMI, y los servicios tienen precios tan elevados que no pueden disfrutar de ellos.

Por otra parte, cada año se ve como las zonas con atractivo turístico se están desindustrializando y el sector primario pierde fuerza, esto conlleva un gran problema para la estabilidad laboral ya que las ventas y el buen funcionamiento de la economía dependen íntegramente del funcionamiento de la economía de países terceros y no del propio país, por lo que cualquier eventualidad económica a miles de kilómetros puede suponer una recesión económica en España y una bonanza económica que aumente el número de viajeros, cuando el mercado está sobresaturado, no supone una mejora para la economía nacional.

Si bien es cierto que el turismo puede suponer una fuente de riqueza para el país, el modelo actual es ineficiente y por tanto constituye más costes que beneficios para la ciudadanía en su conjunto.