5 de abril de 2026

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Dilema de Trump en Irán: retirarse o continuar la guerra

Dilema de Trump en Irán: retirarse o continuar la guerra
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Desde que Trump decidió lanzar una nueva oleada de ataques contra Irán, en las que consiguió rápidas victorias como el asesinato del líder ayatolá Jamenei, la situación dentro del país, pese a ser complicada por los continuos bombardeos, ha conseguido estabilizarse. El objetivo de Trump era el del cambio de régimen, al estilo Venezuela, algo que parecía viable durante los primeros días de ataque norteamericano. Sin embargo, el poder político iraní ha demostrado resistir pese a no estar dirigido por el núcleo dirigente cercano al difunto ayatolá. Fragmentado tras su muerte, los miembros restantes del anterior gobierno incrementaron su beligerancia hacia EE.UU, numerosos países de la zona y especialmente contra Israel, que ha sido bombardeado en numerosas ocasiones. La repuesta iraní se complementó con el cierre del Estrecho de Ormuz, un enclave geopolítico, que ha dificultado el comercio en la zona y la subida generalizada de los precios de los combustibles. Las consecuencias de este cierre afectaron principalmente al continente europeo y al propio EE.UU.

Tras esta situación, y sin una victoria clara ni convincente en Irán, la figura de Trump ha sido cuestionada, siendo acusado de haber iniciado una guerra sin un plan efectivo, actuar de forma precipitada en el país, y especialmente criticado por su política exterior agresiva, que nos retrotrae a las numerosas intervenciones de EE.UU en América y el resto del mundo durante los siglos XIX y XX, donde ponía y deponía gobiernos según sus puros intereses políticos y económicos

Con esta situación el polémico mandatario norteamericano debe tomar una decisión, implicarse de una forma más directa en el conflicto, pudiendo realizar una invasión terrestre de alguna zona como la isla de Jark, una pequeña extensión de apenas 20 kilómetros cuadrados situada en el Golfo Pérsico, responsable de gestionar aproximadamente el 90% de las reservas de petróleo iraní, además de ser el principal centro de exportación de crudo del país. Tomar la isla podría suponer el control del grifo financiero del régimen iraní pero que sin ninguna duda mancharía aún más la figura de Trump, ya salpicada por sus últimas operaciones militares, su papel colaboracionista con la Israel de Netanyahu y por su aparición en el caso Epstein. La otra opción es intentar retirarse, camuflando su retirada como una victoria parcial, algo que tendrá que ir ligado con la reapertura de Ormuz, que de momento sigue cerrada. Esto ha dejado entrever la desesperación de Trump, que incluso amenazó con bombardear la infraestructura energética civil si la vía marítima no se reabría.

Sea como fuere las elecciones de medio mandato en EE.UU son cercanas, por lo que la situación para los republicanos debe ser la mejor posible de cara a los comicios, algo que sin duda pasa por haber conseguido una victoria en Irán, de momento todavía lejana, y que parece que solo tiene dos salidas, el incremento del conflicto o la paz.