La ministra de interior anuncia nuevas medidas y cambios en la política migratoria británica
El pasado lunes la Ministra de Interior, del partido laborista, Shabana Mahmood, anunció cambios importantes en la política de refugiados del país. Propone el endureciendo especialmente la política de asilo del Reino Unido.
Shabana, nacida en 1980 en Birmingham (Reino Unido) de ascendentes pakistaníes, creció entre Birmingham y Arabia Saudí. Licenciada en derecho, su carrera política comienza como diputada en 2010, ocupando cargos en la oposición. Tras la victoria laborista de 2024, fue nombrada Lord Canciller y Secretaria de Estado de Justicia En septiembre de 2025, ascendió a Ministra del Interior, convirtiéndose en la primera mujer musulmana en ocupar uno de los grandes cargos de Estado en Reino Unido. Su nombramiento refleja el compromiso del Primer Ministro Keir Starmer con la diversidad y la representación en altos cargos.
Esta ministra anunció una serie de medidas que han sido consideradas las más radicales de la historia moderna británica. Y que se inspiran en las aplicadas en Dinamarca. Mahmood justificó las medidas afirmando que la inmigración irregular “está rompiendo el país” y que formar parte del Reino Unido “no es un derecho, sino un privilegio”.
Estas medidas son parte de una reforma que se hará más amplia y que busca combatir la inmigración irregular. Entre las medidas más destacadas se encuentran la reducción de la protección para refugiados. Estos deberán regresar a su país de origen tan pronto como se considere seguro, reduciendo su estancia de cinco años a 30 meses, y extendiendo el plazo para solicitar la residencia permanente de cinco a 20 años.
Otra novedad es la supresión del acceso automático a ayudas sociales. Se eliminará el acceso automático a vivienda y subsidios económicos para los solicitantes de asilo, asegurando que aquellos que tienen derecho a trabajar y pueden mantenerse por sí mismos no reciban estas ayudas. El Ejecutivo ha comunicado su intención de reducir la protección y hacer el estatus de refugiado temporal y revisable. Se ha enfatizado la necesidad de frenar las llegadas irregulares y de revisión de compatibilidades con obligaciones de derechos humanos.
La ministra también manifiesta que su gobierno tiene la intención de adoptar una postura mucho más firme en la expulsión de personas. Acelerarán las deportaciones para aquellos cuya solicitud de asilo haya sido denegada y para los que lleguen de manera irregular al país.
Otras novedades en esta política de inmigración son la facilitación del retorno de familias que provengan de un país de origen seguro. Y la posible prohibición de entrada de personas de Angola, Namibia y la República Democrática del Congo, si estos países no aceptan el retorno de inmigrantes ilegales y delincuentes de estos orígenes.
Como en las políticas danesas, también se incluye la posibilidad de la confiscación de bienes, con la posibilidad de usar bienes de inmigrantes para costear su estadía.
Otro aspecto para revisar es la reagrupación familiar. El Gobierno indica que no quiere incumplir ningún convenio relativo a Derechos Humanos. Pero sí modificar la interpretación, siempre conforme a la ley. Concretamente en el tema de la reunificación y el derecho a la vida familiar, que se recoge en Artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH). El vínculo familiar hace referencia a la familia inmediata, como un padre o un hijo. Y se debe impedir que las personas «utilicen conexiones dudosas para permanecer en el Reino Unido».
El Gobierno británico también quiere iniciar conversaciones con países en situación similar con el fin de revisar aplicación del Artículo 3, que prohíbe la tortura, indicando que últimamente la definición «trato inhumano y degradante» se ha ampliado más allá de lo razonable, facilitando así que se impugnen de las deportaciones.
El gobierno de Starmer con estos cambios, se ha cuidado mucho de no salirse definitivamente del CEDH, propuesta defendida por el Partido Reformista y el Partido Conservador. Pero esto no le ha evitado las críticas de las organizaciones de derechos humanos.
Los visados de trabajo también se verán afectados. Los titulares deberán cumplir con requisitos más exigentes para poder optar a la residencia permanente. Y se introduce una prueba de “Idoneidad General” que permite rechazar solicitudes por antecedentes penales graves, órdenes de deportación o incluso infracciones menores. Se endurecen las condiciones para traer familiares, limitando el acceso automático a residencia legal.
Y no se ha olvidado los visados de estudiante exigiéndose requisitos financieros más altos. Desde noviembre de este año los estudiantes internacionales deben demostrar mayores fondos económicos para cubrir manutención y estudios.
Estas medidas consolidan al Reino Unido como uno de los países con políticas migratorias más restrictivas de Europa. También buscan frenar la inmigración irregular y responder al auge del partido populista Reform UK, que ha capitalizado el descontento social en torno al sistema de asilo. El gobierno de Keir Starmer intenta mostrar firmeza en este ámbito para mantener apoyo público y legitimidad política. subrayandose que las medidas buscan frenar el auge del partido populista de derechas Reform UK y responder a abusos del sistema.
Otro aspecto que ha motivado a este cambio en la política migratoria es la presión social percepción pública sobre el sistema de asilo. La inmigración se ha convertido en la principal preocupación de los ciudadanos británicos, según encuestas y análisis académicos. El sistema de asilo es percibido como “insostenible, obsoleto y excesivamente generoso”, en palabras de la ministra del Interior Shabana Mahmood.
El endurecimiento responde tanto a factores políticos internos como a preocupaciones económicas y de seguridad. Hay unas claras motivaciones electorales, como el crecimiento de partidos como el liderado por Nigel Farage, que ha colocado la inmigración en el centro del debate político. El gobierno laborista busca frenar la narrativa de que el Reino Unido se está convirtiendo en “una isla de extranjeros”.
Además el Partido Laborista cuenta con una mayoría absoluta amplia, lo que le permite aprobar reformas profundas sin depender de pactos. Sin embargo, esa fuerza parlamentaria se enfrenta a la paradoja de que cuanto más se endurecen las políticas, más crece el populismo que intentan contener.
También se ha tenido muy en cuenta el contexto económico y social . Tras años de gobiernos conservadores el Reino Unido arrastra problemas en sanidad, economía y servicios sociales. El gobierno de Starmer intenta mostrar firmeza en inmigración para ganar legitimidad en otros frentes. Por lo que tanto la ministra como el primer ministro han sido muy explícitos en sus declaraciones. Así la ministra de Interior no duda en dar a conocer datos como que
“Alrededor de 700 familias albanesas viven en viviendas financiadas con impuestos británicos, a pesar de que sus solicitudes de asilo han sido rechazadas”. Mahmood declaró ante el Parlamento «si no logramos gestionar esta crisis, llevaremos a más personas por un camino que comienza con la ira y conduce al odio» y ha condenado el sistema » por estar fuera de control e injusto».
El primer ministro, Starmer, (en el pasado abogado de derechos humanos) declaró que “el actual régimen de asilo británico es un importante atractivo para los solicitantes de asilo, al ser más permisivo que el de otros países europeos, y que no está diseñado para gestionar el gran número de personas que se desplazan por todo el mundo”.
Shabana Mohmood es consciente de la posible polémica de estas medidas y las reacciones no se han hecho esperar. Algunas organizaciones humanitarias alertan de que el Reino Unido pasará a tener el proceso de asilo más restrictivo de Europa, con graves consecuencias para la protección de refugiados. Varias ONG advierten que eliminar ayudas sociales básicas y acelerar deportaciones vulnera derechos humanos fundamentales.
Dentro del propio partido laborista hay división. Aunque el gobierno de Keir Starmer cuenta con mayoría absoluta, las reformas han generado tensiones internas en el partido. Algunos diputados laboristas consideran que las medidas se acercan demasiado a la agenda de la derecha populista.
Parte de la ciudadanía apoya las medidas, viendo en ellas una respuesta firme a la llegada de migrantes en pequeñas embarcaciones desde Francia. Sin embargo, otros sectores consideran que el endurecimiento es un intento de competir con la extrema derecha y que puede erosionar la imagen progresista del gobierno.
Ante todas estas criticas el gobierno británico defiende las reformas como necesarias para frenar la inmigración irregular y recuperar la confianza pública. El tiempo indicara si cumplen sus objetivos