20 de febrero de 2026

Cuando se comparan los datos sobre...

¿Ha conseguido Milei reducir la tasa de pobreza?

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Cuando se comparan los datos sobre la evolución del índice de pobreza en Argentina con otro indicador naturalmente vinculado a éste, como es la renta per cápita en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA), surgen evidentes inconsistencias.

Según los datos oficiales del INDEC, la tasa de pobreza en el segundo semestre de 2023 se situaba en el 41,7 %, mientras que estimaciones posteriores basadas en la Encuesta Permanente de Hogares y difundidas por fuentes oficiales la sitúan en torno al 26,9 % para 2025. Esto supone una reducción de 14,8 puntos porcentuales, es decir, un descenso del 35,5 %.

Sin embargo, si se analiza la evolución de la renta per cápita en PPA según las bases de datos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, ésta habría pasado de aproximadamente 27.957,5 dólares a unos 28.616 dólares en el mismo periodo, lo que implica un aumento cercano al 2,35 %. Es decir, el crecimiento porcentual del ingreso medio sería unas quince veces menor que la caída registrada en la tasa de pobreza.

Si se toman otras estimaciones oficiales basadas igualmente en los microdatos del INDEC, la tasa de pobreza habría pasado del 41,7 % al 27,5 % (una reducción de 14,2 puntos o del 34 %). Por su parte, la renta per cápita en PPA —según las mismas bases internacionales del Banco Mundial y el FMI— habría crecido desde 29.523 dólares hasta 31.311 dólares, lo que supone un incremento del 6,05 %, es decir, un ascenso 5,6 veces menor en términos porcentuales que la caída de la pobreza. La discrepancia sigue siendo llamativa.

Podría alegarse que se ha producido una redistribución significativa del ingreso hacia los sectores más desfavorecidos. No obstante, el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad y cuya serie también es publicada por el INDEC y recopilada por el Banco Mundial, habría pasado de 0,435 a 0,424, lo que representa una variación de apenas el 2,5 %. Ese ajuste distributivo no parece suficiente para explicar una reducción tan intensa del índice de pobreza.

Otra posibilidad sería que el precio de la Canasta Básica Total, cuyo valor determina la línea de pobreza en la metodología del INDEC, haya evolucionado de forma significativamente distinta a la inflación general. Sin embargo, según los datos oficiales del propio INDEC, mientras la inflación acumulada en el periodo habría sido del 254,2 %, el aumento de la canasta básica habría sido del 217 %, una diferencia de 37,2 puntos porcentuales, equivalente a un 14,6 %. Esa divergencia tampoco parece capaz de compensar la brecha entre la evolución del ingreso real per cápita y la magnitud de la caída del índice de pobreza.

Diversos informes alternativos, como los del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), estimaban que la pobreza en 2025 se situaba en torno al 36,3 %, cifra superior al entorno del 27 % difundido oficialmente. Asimismo, la UCA señalaba que, sin el efecto de los subsidios sociales directos ( medida tan anti-neoliberal), la tasa podría haber ascendido hasta el 41,8 %, superando incluso el 41,7 % registrado en el segundo semestre de 2023.

Las medidas neoliberales de Milei, que llevaron el índice de pobreza hasta el 52,9% en la primera mitad del  año 2024 (la cifra más alta desde el 2004) no han conseguido en dos años reducir el índice de pobreza anterior a Milei, salvo por los muy anti-neoliberales subsidios sociales directos, en parte creados para ese fin.

La conclusión es que el camino neoliberal de austeridad seguido por Milei ha pasado por mucho sufrimiento social y, después de dos años, sólo ha conseguido disminuir la tasa inicial de pobreza gracias a medidas tan poco neoliberales como los subsidios sociales directos.