15 de septiembre de 2026

Hacienda penaliza cada vez más los aumentos de ingresos de los trabajadores con rentas bajas

El tipo marginal efectivo aumentó 8 y 13 puntos porcentuales entre 2015 y 2025 para los trabajadores de los dos primeros quintiles de ingresos en España
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El tipo marginal efectivo aumentó 8 y 13 puntos porcentuales entre 2015 y 2025 para los trabajadores de los dos primeros quintiles de ingresos en España

 

Durante años, el Gobierno ha defendido que su política fiscal busca que quienes más tienen sean quienes más contribuyan, presentando buena parte de las subidas tributarias como un esfuerzo concentrado fundamentalmente en las rentas altas y los grandes patrimonios. Sin embargo, los últimos datos publicados por la Comisión Europea muestran una realidad bastante más incómoda para ese relato: El Annual Report on Taxation 2026 revela que en España se ha producido durante la última década un importante incremento del tipo marginal efectivo (METR) precisamente entre los trabajadores situados en los niveles inferiores de ingresos.

Entre 2015 y 2025, este indicador aumentó 8 puntos porcentuales para el primer quintil de ingresos y 13 puntos para el segundo. La propia Comisión considera especialmente destacable el comportamiento español y señala expresamente el fuerte incremento registrado en los dos primeros quintiles.Esto significa que el fenómeno afecta precisamente al 40% de los trabajadores situado en la parte inferior de la distribución de ingresos analizada.

Ahora bien, para interpretar correctamente estos datos es imprescindible distinguir entre tipo medio y tipo marginal efectivo.

La Comisión Europea no está diciendo que estos trabajadores paguen un 8% o un 13% más de impuestos sobre la totalidad de sus salarios. Lo que ha aumentado en 8 y 13 puntos porcentuales es su tipo marginal efectivo: el porcentaje de una mejora adicional de ingresos que no termina convirtiéndose en renta disponible para el hogar.

Trabajar más para entregar una parte mayor

El concepto se entiende fácilmente con una situación cotidiana. Un trabajador consigue una subida salarial, realiza horas extraordinarias o aumenta su jornada laboral. Sus ingresos brutos crecen, pero ese incremento puede provocar simultáneamente que pague más impuestos y cotizaciones y que pierda determinadas prestaciones vinculadas a su nivel de renta.

La Comisión utiliza el modelo EUROMOD para medir precisamente ese fenómeno. El cálculo simula un incremento del 3% en los ingresos brutos del trabajador y observa cuánto aumenta finalmente la renta disponible de su hogar.

Por tanto, el indicador va mucho más allá del IRPF, ya que tiene en cuenta el efecto conjunto de los impuestos sobre la renta, las cotizaciones sociales y la retirada de prestaciones condicionadas por los ingresos.  Así, el propio informe reconoce que estos elementos pueden absorber conjuntamente una parte de las ganancias adicionales obtenidas por un trabajador.

Ahí aparece una de las grandes contradicciones del modelo fiscal y asistencial: las mismas políticas destinadas teóricamente a proteger a las rentas bajas pueden provocar que mejorar laboralmente resulte cada vez menos rentable.

Menos recompensa por trabajar más

La Comisión Europea relaciona directamente el tipo marginal efectivo con los incentivos al trabajo. Cuando el METR aumenta, disminuye la proporción de una mejora salarial que finalmente conserva el trabajador. El informe advierte de que unos tipos marginales elevados pueden reducir los incentivos para trabajar más horas, aceptar horas extraordinarias o pasar de una jornada parcial a una jornada completa.

Por eso el dato español resulta especialmente significativo, ya que mientras algunos países europeos han conseguido reducir durante la última década esta penalización entre sus trabajadores con menores ingresos, España ha avanzado en sentido contrario.

Bélgica, por ejemplo, redujo en 17 puntos porcentuales el METR del primer quintil. También registraron reducciones entre las rentas inferiores Hungría, Irlanda, Letonia y Austria. España, por el contrario, registra incrementos de 8 y 13 puntos en sus dos primeros quintiles.

España, líder además en aumento de la presión fiscal

El dato adquiere todavía mayor relevancia cuando se observa el conjunto de la evolución fiscal española. El mismo informe señala que, al comparar el periodo 2015-2019 con 2020-2024, España fue el país de la Unión Europea donde más aumentó la presión fiscal, con un incremento de 2,9 puntos porcentuales del PIB.

La Comisión también señala que los Estados que buscan incrementar sus ingresos recurren especialmente a los impuestos sobre el trabajo y menciona mecanismos como la falta de actualización de los tramos del impuesto sobre la renta y las subidas de las cotizaciones sociales. Todo ello dibuja una realidad bastante más compleja que el discurso de que el incremento de la recaudación recae fundamentalmente sobre quienes más tienen.

Los datos de Bruselas no permiten afirmar que los trabajadores con rentas bajas sean quienes soportan la mayor carga fiscal total, porque eso no es lo que mide este indicador. Pero sí permiten afirmar algo difícilmente compatible con un relato triunfalista: para una parte importante de los trabajadores españoles con menores ingresos, ganar un euro adicional está hoy más penalizado por el sistema fiscal y de prestaciones que hace diez años.

Y esa diferencia es fundamental. Una política fiscal verdaderamente orientada a proteger a la clase trabajadora no debería limitarse a conceder prestaciones cuando sus ingresos son bajos, también debería garantizar que cuando consiguen progresar, aumentar su jornada o mejorar su salario, trabajar más se traduzca realmente en vivir mejor.