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Rearme en Europa, una cuestión que desune a los europeos

La UE bajo el mandato de Ursula Von der Leyen quiere incrementar el gasto en Armamento, sin un claro consenso

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La guerra entre Ucrania y Rusia no solo ha sacudido el equilibrio en el este de Europa, sino que también ha obligado a repensar algunos de los pilares sobre los que se sostiene la arquitectura geopolítica del continente. En este nuevo escenario, marcado por la inestabilidad y la percepción de amenaza, ha resurgido con fuerza una idea que parecía pertenecer al pasado: la necesidad de un rearme en Europa.

La UE ha lanzado un plan muy ambicioso, denominado “Rearmar Europa” (nombre que no gusta nada al presidente Pedro Sánchez).  Este plan cuenta con un presupuesto de 800.000 millones de Euros. Esta astronómica inversión, tiene el objetivo de reducir la dependencia militar de Estados Unidos y mejorar la coordinación en  defensa en el marco de la UE. Objetivos todos ellos muy ambiciosos.

Aunque la UE es la segunda potencia militar del mundo por número de tropas y tecnología, su capacidad real se ve limitada por la falta de coordinación. Aunque no es obligatorio, se alienta a los Estados miembros a aumentar su inversión en defensa. El objetivo es que el gasto militar conjunto pase del 1,9% a más del 3% del PIB europeo.  En la actualidad ya hay países que superan el 3% de su PIB, como Polonia, Estonia, Letonia y Grecia. Los países con menor gasto son Eslovenia, Luxemburgo y España que no alcanzan el 2%.

La Comisión Europea ha planteado cinco mecanismos de financiación para movilizar los 800.000 millones de euros necesarios. Las contribuciones nacionales (hasta 650.000 millones), permitiendo superar los límites fiscales temporales. También plantea la emisión de deuda, el uso parcial de fondos de cohesión, la creación de un banco común de rearme. Y la ampliación del BEI (Banco Europeo de Inversiones) para proyectos de defensa.

El plan tiene un objetivo de ejecución de cuatro años y está siendo liderado por Francia y Alemania. La coordinación entre todos los miembros de la UE es clave, por lo que busca  una posición común entre los Estados miembros para garantizar una respuesta coordinada y efectiva.

Algunos analistas ya advierten que estos movimientos tienen claros riesgos potenciales como el aumento de la deuda pública, posibles recortes sociales y efectos inflacionarios. El aumento del gasto militar podría tener también consecuencias sociales importantes. Una mayor inversión en defensa puede correlacionarse negativamente con servicios como la educación o la sanidad, si no se acompaña de una política fiscal sólida y justa

Ante la situación, cada país ha reaccionado de manera diferente. Alemania ha anunciado un aumento significativo en su presupuesto de defensa; busca  alcanzar el 2% de su PIB en defensa, ya que su política militar era muy moderada. Francia estaba más  avanzada, siendo uno de los líderes en gasto militar en Europa y ya disponía de planes para modernizar sus fuerzas armadas y aumentar su capacidad de defensa autónoma.

Los antiguos países del Este como Polonia, Estonia, Letonia y Lituania ya habían incrementado considerablemente su gasto en defensa, superando el 3% de su PIB en algunos casos, debido a su proximidad a Rusia y la percepción de amenaza directa. Los países nórdicos como Suecia han reintroducido el servicio militar obligatorio; Dinamarca esta considerando incorporar a las mujeres al servicio militar.

La posición de Italia frente al plan de rearme europeo es compleja y está marcada por divisiones internas y un enfoque de equilibrio en la política exterior. El gobierno de Giorgia Meloni, está dividido respecto al plan. Mientras que partidos como Forza Italia y Hermanos de Italia apoyan el plan, otros como la Liga y el Partido Democrático muestran escepticismo o se oponen. Meloni ha intentado mantener un equilibrio entre las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea. Aunque apoya el esfuerzo de defensa europeo, insiste en que cualquier iniciativa debe contar con el respaldo de EE.UU. y rechaza la creación de un ejército europeo común sin el paraguas de la OTAN.

El plan también pretende transformar la industria de defensa Europea. El estado actual de la industria armamentística en Europa está bastante fragmentado lo que dificulta la creación de una capacidad de defensa unificada y eficiente. En Europa, las empresas de armamento mas importantes con BAE Systems (Reino Unido) con ingresos de 26.900 millones de euros en 2022, Leonardo (Italia) con ingresos de 12.470 millones de euros en 2022 y Airbus (Transnacional) con ingresos de 12.090 millones de euros en 2022. A pesar de tener una industria robusta, la UE importa una gran parte de su equipamiento militar. Entre febrero de 2022 y junio de 2023, el 80% del armamento fue importado, con Estados Unidos suministrando el 60%.

España, las principales empresas armamentísticas españolas son Airbus, Navantia e Indra, que concentran la mayor parte de la producción y exportación de defensa. Estas empresas están involucradas en la fabricación de aeronaves, vehículos blindados, sistemas de misiles, equipos de comunicación y radar . El  sector de defensa generó un volumen de negocio cercano a los 10.000 millones de euros en 2020, con una contribución directa al PIB del 0,8%. Además, la industria emplea a más de 200.000 personas en diversas actividades relacionadas. La exportación de armas españolas creció un 300% en la última década. Pero esta industria en nuestro país no está exenta de controversias. Como el destino de estas ventas, a que países en conflicto se están vendiendo las armas, y los problemas en la gestión de materiales peligrosos.

La situación española es compleja. España ha anunciado ante la UE que aumentará el gasto en defensa, uno de los mas bajos. Históricamente, España ha desarrollado capacidades para proporcionar seguridad a terceros, pero ha descuidado la defensa territorial. Esta “promesa” no parece tan fácil de llevar a la realidad. España debería incluir este gasto en unos presupuestos que aun no se han definido por la falta de apoyos. Pedro Sánchez, para evitar el confrontamiento con sus socios de gobierno, evita el uso de la palabra rearme. Busca eufemismos como Orientación hacia la Industria y Transformación Digital. Intenta orientar el plan de rearme hacia la industria y la transformación digital.

Pero no ha parecido convencer a algunos lideres políticos y miembros del gobierno como Yolanda Díaz, que han criticado el enfoque militar del plan. Grupos como Sumar y Podemos han llamado a la sociedad civil a manifestarse en contra del rearme. El Bloque Nacionalista Galego (BNG) y los independentistas vascos de EH-Bildu se oponen frontalmente al aumento del gasto militar y a la pertenencia de España a la OTAN.  Esta oposición interna complica la implementación del plan y genera tensiones dentro de la ya muy deteriorada coalición gubernamental.

El Partido Popular (PP) ha criticado duramente el plan de rearme y ha aprovechado la ocasión para pedir la dimisión de Pedro Sánchez, argumentando la falta de apoyos entre su propio gobierno. Vox ha expresado una fuerte oposición al plan de rearme de la Unión Europea. Desde Vox se argumenta que el plan de rearme no protege a España, sino que engrandece a Bruselas y cede el poder militar a burócratas extranjeros. Aunque Vox está a favor de aumentar el gasto en defensa nacional, rechazan el plan de rearme de la UE por considerarlo opaco y sin transparencia.

La realidad es que le va a ser difícil a Pedro Sanchez conseguir un acuerdo con este tema. El gasto en defensa de España, actualmente es alrededor del 1,43% del PIB y debería crecer hasta el 3%. Por poner en perspectiva, el gasto sería equivalente a partidas del PIB como Educación, (sobre 4% del PIB, desde primaria hasta educación superior). La partida de Sanidad, es una de las más significativas, representando alrededor del 9% del PIB. El gasto en infraestructuras (carreteras, ferrocarriles y otras obras públicas) suele estar en 2-3% del PIB.

Otros problemas aparecen en torno al plan de rearme. Es cuestionado que Europa pudiera llegar a tener un ejército común. En el corto plazo la creación de un ejercito europeo no parece realista. Si que están impulsando medidas para europeizar estructuras de fuerza existentes, como las desplegadas en el marco de la OTAN.

También es clave en esa política de unión y coordinación tener en cuenta otros países europeos no comunitarios como Reino Unido, Noruega y Turquía —miembros clave de la OTAN— podrían tener un rol fundamental en la cooperación militar.

Una situación compleja que de nuevo muestra una debilidad de la UE en una Europa dividida y con una situación social y económica compleja como para afrontar un plan de rearme ante una amenaza que no se ve tan clara.

 

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