sábado, mayo 25, 2024

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Mutilación genital femenina, un crecimiento silencioso

La falta de un registro nacional ha sido criticada, porque las cifras reales se desconocen pudiendo ser decisivas para el estudio, análisis y prevención del problema.

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La mutilación genital femenina es un práctica realizada principalmente en países del África subsahariana y en algunos de Oriente Medio y Asia, hoy en día se está extendiendo a lugares donde no existía, y más aún, es un problema que va aumentando silenciosamente en nuevos países como consecuencia del modelo migratorio actual, cuya masividad dificulta e impide la asimilación y la integración de las personas. Es un problema caracterizado por la falta de datos reales y su escasa visibilidad.

Es una práctica tradicional y religiosa muy antigua, constituye un rito de paso para las sociedades que la practican. Se realiza en diversas comunidades étnicas y de distintas religiones, en el islam, el cristianismo copto, diversas religiones africanas… En España, donde es delito al igual que en muchos países de origen, es algo que se ha incrementado por la afluencia de personas originarias de países subsaharianos. La mutilación de los genitales femeninos está relacionada con la sumisión de la mujer y la creencia de que estos son impuros, con el mantenimiento de la virginidad, control de la promiscuidad y la fertilidad, sin embargo, tiene graves consecuencias negativas  para la salud de la mujer, tanto físicas como psicológicas, a corto y largo plazo e irreversibles. 

La edad a la que las mujeres sufren la MGF varía, yendo desde días posteriores al nacimiento hasta la pre-pubertad. La no realización de la MGF conlleva la nacionalización y el repudio social, por lo que se aboca al fomento de llevarla a cabo. 

En España no hay datos oficiales sobre el número de mujeres que han sufrido esta práctica. Hay estudios a nivel autonómico con razón de los protocolos de prevención de la MGF. Otros estudios sobre la cuestión en España, como los de la Fundación Wassu de la Universidad Autónoma de Barcelona estudian la evolución y distribución de la población procedente de países donde la  MGF es costumbre, y otros datos como la edad de las víctimas, estos se basan en el origen y la nacionalidad para analizar el problema a través de los datos del padrón, incluyendo en los Mapas de Mutilación Genital Femenina en España a las mujeres nacionalizadas. Estos mapas hacen seguimiento constante del panorama de la MGF, que sirve para alertar sobre el aumento y el riesgo de MGF.

Son niñas nacidas y residentes en España las que sufren la mutilación de sus genitales. Donde más se concentra la población originaria de países donde la MGF es costumbre es en Cataluña, a la cabeza también de sentencias judiciales por este motivo, seguida de Madrid y Andalucía.

Aunque no hay datos reales sí que existen encuestas que aportan información sobre la prevalencia de la MGF en el tiempo, estimar la cantidad de niñas en riesgo, como se ha comentado, y para campañas de prevención. La falta de un registro nacional ha sido criticada, porque las cifras reales se desconocen pudiendo ser decisivas para el estudio, análisis, prevención  y solución del problema.

Cuando se practica la MGF se suelen aprovechar estancias en el país de origen, o directamente se realizan en suelo español. 

Según el Mapa de Mutilación Genital Femenina en España de 2021 realizado por la Fundación Wassu de la UAB, aumentó la cantidad de niñas en riesgo de sufrir mutilación genital un 2,4 % en los 5 años previos al estudio, pero a pesar de ello la MGF sigue bastante invisivilizada en los medios de comunicación.

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