30 de agosto de 2025

Nayib Bukele implementa medidas en los...

La polémica de los uniformes en los colegios de El Salvador

La polémica de los uniformes en los colegios de El Salvador
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Nayib Bukele implementa medidas en los colegios ante críticas, siendo practicas comunes e incluso recomendadas

Muchas de las medidas implementadas por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele son sistemáticamente criticadas por ciertos sectores. Y las ultimas normas escolares implementadas el 20 de agosto, no han sido una excepción

Las nuevas normas escolares en El Salvador marcan un cambio significativo en la disciplina y presentación personal de los estudiantes en escuelas públicas. Estas medidas fueron impulsadas por la nueva ministra de Educación Karla Trigueros, de perfil militar, y respaldadas por el presidente

Estas normas serán obligatorias en las escuelas públicas del país e incluyen obligatoriedad del uniforme escolar que debe estar impecable y se considera como parte esencial de la disciplina y presentación personal. También determina los cortes de pelo y otros detalles estéticos.  Se exige un corte de cabello “adecuado”, sin estilos extravagantes. La presentación personal debe ser correcta y sobria (lo que implica maquillajes, piercing y otros adornos). Estas normas aplican a todos los estudiantes, sin excepciones por género o estilo.

Además de la apariencia ha incluido otras normativas ligadas a saludos, disciplina y actos en escuelas públicas. Por lo que ha establecido  el saludo obligatorio al ingresar al centro educativo a los profesores y personal administrativo. El ingreso debe hacerse en orden y con disciplina.  Que realmente no son “medidas castrenses” es mera educación, civismo, respeto y ciudadanía.

Para el correcto funcionamiento de estas medidas, se pide colaboración e implicación de los directores de los centros. Como parte esencial del éxito de estas reformas. Por lo que se ha incorporado a partir de este curso que los directores deben recibir personalmente a los estudiantes en los portones cada mañana. También deberán verificar el cumplimiento de las normas de uniforme, cabello y saludo. La omisión de estas tareas será considerada una falta grave administrativa.

Adicionalmente se han impuesto otras medidas  como la implementación de los “Lunes Cívicos” con izada de bandera, himno nacional y ponencias históricas. Cada escuela recibirá $300 para la compra de banderas y guantes blancos

Es importante recordar que estas medidas se enmarcan en una estrategia más amplia de transformación educativa con énfasis en disciplina, civismo y seguridad escolar. Pero esto no exime que las medidas en el propio país han generado opiniones divididas algunos las ven como necesarias para reforzar el orden, otros las critican por su tono autoritario

Pero la realidad es que estas medidas, aunque criticadas, son muy habituales en otros países y tienen larga tradición.

El uniforme escolar moderno tiene su origen en la Inglaterra del siglo XVI, con la fundación de la Christ’s Hospital School en 1552. Los estudiantes llevaban una túnica azul con cinturón amarillo, símbolo de igualdad entre clases sociales. En el siglo XVIII, los uniformes se expandieron como medida disciplinaria en escuelas públicas, buscando controlar el caos en las aulas.

En Asia existe tradición de uniformes desde tiempo atrás. En Japón se introdujeron durante la era Meiji y se inspiraron en estilos militares y navales. Son considerados símbolos de disciplina, respeto y cultura escolar, y siguen siendo obligatorios en la mayoría de los centros educativos.  En China aparecen con la Dinastía Qing (desde 1644) y estos primeros uniformes escolares se inspiraban en la ropa oficial del gobierno, con sombreros redondos, chaquetas formales y faldas largas. Eran de seda, ocultaban las formas del cuerpo y reflejaban jerarquías sociales

En la actualidad son muchos los países que siguen manteniendo los uniformes en los colegios. En Rusia los uniformes escolares rusos han mantenido una estética formal, con protocolos estrictos. Aunque han evolucionado, siguen reflejando decoro y elegancia.

En África los uniformes siguen siendo comunes y obligatorios, asociados con respeto a la autoridad y cohesión social.

Y centrándonos en Latinoamérica tampoco es algo exclusivo de El Salvador. En México el uso de uniforme es obligatorio en la mayoría de las escuelas públicas y privadas, aunque no existe una ley federal que lo imponga. Algunas escuelas imponen restricciones sobre accesorios, peinados y maquillaje, pero deben respetar los derechos individuales. En  Colombia los colegios pueden establecer normas de apariencia en sus manuales de convivencia, pero no pueden violar derechos fundamentales como el libre desarrollo de la personalidad. La Corte Constitucional ha fallado en favor de estudiantes sancionados por llevar el pelo largo, maquillaje, piercings o tatuajes. Se reconoce el derecho de estudiantes trans a usar el uniforme según su identidad de género.  En Chile se usa, pero el uniforme escolar ha sido objeto de debate por su relación con el control del cuerpo, género y clase social.

Si que es cierto que la presencia de uniforme tiene un peso muy importante en países con régimen de Dictadura como Cuba y China.   Y por ahí pueden venir las criticas hacia El Salvador basadas en esa similitud. Pero sin embargo no se oyen tantas voces en contra hacia estos países, lo que demuestra que no molestan las medidas, molesta Bukele.

Desde los años 90 el uniforme escolar en China es una especie de chándal por su comodidad y bajo coste. Aunque no es estéticamente popular, se defiende como símbolo de igualdad, unidad y disciplina.

En Cuba después de la Revolución Cubana se instauró el uniforme escolar como símbolo de igualdad y solidaridad. El objetivo era eliminar diferencias socioeconómicas y reforzar la identidad nacional. Los uniformes incorporan colores y símbolos patrióticos y varían según el nivel educativo (Primaria, Secundaria, Preuniversitario). Son obligatorios en todas las escuelas y se consideran parte del compromiso con la educación. Refuerzan valores como disciplina, respeto, pertenencia y profesionalismo.

Y también estos países incluyen actos de simbolismo patriótico y disciplina en sus colegios.

El caso de China es muy claro y tiene ciertas connotaciones positivas al promover una cultura del esfuerzo y de la obtención de los mejores resultados, pero en este caso si tiene un fuerte componente ideológico o castrense.  El sistema educativo chino se caracteriza por una alta exigencia académica, respeto a la autoridad y rigurosidad. La enseñanza se basa en la memorización, clases magistrales y cumplimiento estricto de normas.

La disciplina se considera esencial para el éxito académico, y se inculca desde la educación primaria.

Existe una fuerte educación patriótica promovida por el gobierno, con el objetivo de inculcar lealtad al Partido Comunista y al presidente Xi Jinping. Se han implementado leyes que obligan a incluir el amor a la patria en la educación familiar y escolar. Se castigan actos como insultar la bandera nacional o cuestionar la historia oficial. El “Pensamiento Xi Jinping” se ha convertido en contenido obligatorio en el currículo escolar

 

En Cuba los actos patrióticos también tienen un fuerte peso en la educación. Históricamente, la disciplina escolar en Cuba ha estado ligada al control del comportamiento infantil y la formación de valores desde una perspectiva médico-social. Se promueve el respeto, la responsabilidad y la conducta adecuada como parte del proceso educativo.  Y están presentes en el calendario escolar iniciativas como Formaciones Patrióticas Estudiantiles, como el Destacamento de la Bandera y Ceremonias de Ofrendas Florales, organizadas por el Ministerio de Educación.  Y otros actos más esporádicos como homenaje a héroes nacionales, combatientes revolucionarios y eventos históricos como Playa Girón o la lucha contra Batista. Estas actividades buscan fomentar el respeto, la solemnidad y el compromiso con la defensa de la patria socialista

 

En España, las políticas actuales sobre el uso de uniformes escolares son bastante flexibles y descentralizadas. No existe una ley nacional que obligue el uso de uniformes escolares. Cada comunidad autónoma y cada centro educativo tiene libertad para decidir si los implementa o no. En colegios privados y concertados, el uniforme es mucho más común. Según datos de 2023, el 54% de los alumnos de Primaria y el 44% de Secundaria en estos centros lo utilizan

En colegios públicos, el uso de uniforme es opcional y suele decidirse de forma democrática por el consejo escolar del centro. Pero por ejemplo en la Comunidad de Madrid, alrededor del 20% de los colegios públicos han adoptado el uniforme, lo que representa unos 800 centros. La decisión de implementar el uniforme debe ser votada por las familias del alumnado. Si la mayoría está de acuerdo, el centro puede establecer el uniforme como parte de su proyecto educativo. NO puede imponerse de forma obligatoria sin este proceso participativo. La LOMCE otorga autonomía a los directores de los centros, pero no permite imponer el uniforme sin consulta. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) vigila que el uso del uniforme sea voluntario y no excluyente.

En todo caso, polémicas aparte el uso de uniformes tiene ventajas e inconvenientes. Y sobre estas habría que juzgar la medida tomada por Bukele.

A un nivel teórico, muchos expertos en educación y pedagogía no se han pronunciado sobre el uniforme directamente, pero si de una manera indirecta por ejemplo María Montessori creía que los niños deben tener libertad para explorar y aprender en un entorno cuidadosamente diseñado para su desarrollo. Aunque no se pronunció explícitamente sobre los uniformes, su énfasis en la autonomía y la elección sugiere que podría preferir una vestimenta cómoda y libre que no interfiera con el movimiento ni la autoexpresión del niño.  Visión compartida con otro teórico de la educación Jean Piaget, cuya teórica educativa se basa en cómo los niños construyen el conocimiento a través de etapas de desarrollo. Aunque no abordó directamente el tema del uniforme, su teoría implica que los niños necesitan experimentar y expresarse para desarrollar su identidad. El uso obligatorio de uniformes podría limitar esa exploración en etapas clave del desarrollo

En todo caso la educación Montessori y Piaget, pese a sus valores no se aplica más que en muy pocos colegios y casi nunca públicos. Y en pocos casos se otorga tanta autonomía a los niños, primando en la educación la memorización y en muchos casos el adoctrinamiento frente al pensamiento crítico.

Los grandes educadores tienden a valorar la libertad, la expresión individual y el desarrollo autónomo, lo que puede entrar en conflicto con la imposición de uniformes escolares. Sin embargo, en contextos donde el uniforme promueve la igualdad y reduce la discriminación, algunos podrían verlo como una herramienta útil si se aplica con sensibilidad

Según algunos estudios recientes el uniforme escolar tiene un impacto profundo y complejo en la identidad estudiantil, que puede variar según el contexto cultural, educativo y personal. El uniforme puede fortalecer el vínculo emocional con la institución educativa, generando un sentimiento de comunidad y orgullo escolar. Ayuda a los estudiantes a sentirse parte de un grupo, lo que puede ser beneficioso en etapas tempranas del desarrollo. En términos de Igualdad Social elimina diferencias visibles en la vestimenta, se reduce la presión por seguir modas y se minimiza la discriminación socioeconómica. Esto puede mejorar la autoestima de estudiantes que no podrían competir en términos de apariencia.  También se destaca su posible impacto en la disciplina y estructura escolar. El uso del uniforme puede fomentar el respeto por las normas y contribuir a un entorno más ordenado, lo que influye en el comportamiento y el rendimiento académico

Pero también tiene algunos aspectos negativos en la identidad al limitar la expresión personal. El uniforme restringe la posibilidad de que los estudiantes exploren su estilo, gustos y personalidad a través de la ropa. Esto puede afectar el desarrollo de una identidad propia, especialmente en la adolescencia, etapa clave para la autoexploración.

Algunas voces críticas un poco más woke dicen que supone imposición de roles de género. Muchos uniformes escolares mantienen diferencias por sexo (faldas para niñas, pantalones para niños), lo que puede reforzar estereotipos de género y excluir identidades no binarias.  Y una inclusión forzada. Aunque se promueve como símbolo de igualdad, el uniforme puede ser una forma de homogeneización forzada, que invisibiliza la diversidad cultural, étnica y de género.

Según algunos psicólogos puede tener un impacto emocional, algunos estudiantes reportan sentirse incómodos o incluso alienados por tener que usar uniforme, lo que puede generar frustración, ansiedad o rechazo hacia la institución.

Puede suponer un gasto económico considerable para las familias (hasta 300 € por niño en España). Algunos lo consideran una medida arcaica o poco inclusiva

Pero en lo que si que coinciden es en el efecto en la seguridad, una posible razón que haya motivado a la ministra de Educación Salvadoreña y que también esta haciendo que en Estados Unidos cada vez opten mas por esta opción.

El uso de uniformes escolares puede tener ventajas importantes en términos de seguridad y vigilancia de los estudiantes.  El uniforme permite reconocer fácilmente a los estudiantes dentro y fuera del entorno escolar. Esto facilita que el personal educativo, vecinos o autoridades identifiquen a los alumnos y detecten rápidamente a personas ajenas al centro. Prevención de intrusos al tener todos los estudiantes una vestimenta común, es más fácil detectar a intrusos que no pertenecen al colegio, lo que mejora el control de acceso y la seguridad en eventos escolares o salidas.

En algunos contextos, como en EE. UU, se ha observado que el uso de uniformes puede reducir incidentes relacionados con armas, drogas y pandillas. Por ejemplo, en Long Beach (California), tras implementar uniformes obligatorios, los robos bajaron un 65% y los incidentes con armas un 52%.  También se le  atribuye impacto en un menor riesgo de acoso escolar por vestimenta, al eliminar las diferencias de ropa, se reduce el acoso escolar relacionado con la apariencia o el nivel socioeconómico, lo que contribuye a un entorno más seguro y respetuoso.  Además, facilita la supervisión en salidas escolares en excursiones o actividades fuera del centro, el uniforme permite localizar rápidamente a los alumnos, evitando que se pierdan o se mezclen con otros grupos.

Por lo que las nuevas medidas aplicadas en El Salvador no son tan “rupturistas” y como todo tienen sus ventajas y sus inconvenientes y deberían analizarse desde el contexto del país.