No ha pasado mucho tiempo desde que Sudán estuvo en el foco mediático a raíz de la toma de la ciudad de El-Fasher por las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR). Durante una semana se habló mucho de este país azotado por la guerra y un genocidio en curso. Sin embargo, se tergiversó la naturaleza tanto del conflicto como del genocidio para después volver a dejar de lado el conflicto sudanés. En el Enclave hemos querido tratar en la medida de lo posible lo que estaba sucediendo en este país bañado por el Nilo, y ahora qué las tropas gubernamentales están logrando grandes avances, toca hablar porqué y qué relación tiene con otros acontecimientos internacionales y regionales.
Por recapitular un poco, recordemos que desde el 15 de abril de 2023 hay una guerra civil en la que el gobierno sudanés, liderado por Abdelfatah Al Burham, se disputa el control del país con las FAR, lideradas por Mohamed Dagalo. El origen del conflicto se remonta a las diferencias surgidas en cómo llevar a cabo la transición tras el derrocamiento del dictador Omar Al Bashir, y al intento del gobierno de integrar a las FAR en las fuerzas armadas sudanesas.
Pese a los iniciales éxitos de las FAR, apoyadas principalmente por Emiratos Árabes Unidos (EAU), las Fuerzas Armadas Sudanesas (FAS) lograron tomar el control de la capital, Jartum, y ganar terreno a sus enemigos. Esto ha provocado que la lucha se enquiste en la región de Darfur, donde se ha reactivado el genocidio de la población árabe hacia las etnias negras que habitan el lugar, como los fur o los masalit entre otras. El pasado 26 de octubre, las FAR ocuparon la ciudad de El Fasher, desencadenando una ola de violencia, que si bien ha estado presente durante toda la contienda, ésta tuvo especial difusión a través de imágenes y vídeos. Recordemos también que las FAR tienen su origen en las milicias árabes janjaweed que cometieron el primer genocidio iniciado en 2003, enmarcando el genocidio en la política de arabización forzada emprendida por el dictador Omar Al Bashir.
Las FAR, resisten atrincheradas en Darfur, pero los acontecimientos internacionales les están siendo desfavorables. La contraofensiva de Irán sobre las petro-dictaduras del Golfo es decisiva para los avances de las FAS. El país persa ha bombardeado duramente a EAU, aliado de Estados Unidos e Israel en el Golfo Pérsico. Este país árabe ha sido el principal aliado y soporte de las FAR desde el inicio de la contienda, por otra parte está documentado que miembros de las FAR han combatido en Yemen contra los hutíes. Los bombardeos iraníes han interrumpido las lineas de suministro de armas y municiones emiratíes hacia Sudán, poniendo en aprietos a sus aliados en la región. Estas líneas llegaban desde distintos lugares como Libia, República Centroafricana o Etiopía y el abastecimiento de estas es vital en cualquier contienda de estas características.
EAU ha sido el sostén económico de un genocidio debido a sus intereses en los recursos naturales sudaneses, principalmente el oro. Por otra parte, Irán apoya al gobierno sudanés desde que ambos países restablecieron relaciones en 2023, tras 7 años de ruptura diplomática. De esta manera Irán ha abastecido de armamento al ejército sudanés.
Con la disminución de los suministros emiratíes las FAR se encuentran en retroceso, y por tanto EAU pierde peso en la región. Las FAR cada vez están más cercadas, y de ser derrotadas desaparecería otra fuerza satélite de EAU, como ya sucedió hace poco con el secesionista Consejo de Transición del Sur (CTS) en Yemen frente a su rival saudí.
Sudán es una pieza clave en el tablero para EAU, pero no la única, sus intereses convergen con Israel en el apoyo a Somalilandia, reconocido hace poco por la entidad sionista. Somalilandia se trata de un estado de reconocimiento limitado que forma parte de iure de Somalia.
Irán no solo ha logrado poner en jaque la presencia estadounidense en Oriente Medio, sino que también ha hecho tambalearse al principal aliado de las FAR, y por tanto mitigar su capacidad ofensiva al tiempo que contribuye a detener un genocidio en curso. Aun así, la guerra sigue activa y pese a la violencia exacerbada pasa desapercibida en los medios. La ofensiva gubernamental se espera que sea larga y dura, pero ahora cuentan con vientos algo más favorables.