La Agenda 2030, incluida en los planes de estudio desde temprana edad, enfatiza en sus contenidos un enfoque de ciudadanía mundial. Pero en los planes se presenta a España como realidad plurinacional.
Con el inicio de septiembre, estudiantes de todas las edades regresan a las aulas. Los planes de estudio en sus distintas asignaturas y contenidos curriculares incluyen de forma destacada los preceptos de la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Aunque fue en 2015 cuando la ONU aprobó la Agenda 2030 sobre el Desarrollo Sostenible, no fue hasta la ley de educación LOMLOE (Ley Orgánica 3/2020) cuando se integraron de forma transversal en los planes de estudio. En esta ley de educación se reconoce la educación para el desarrollo sostenible (EDS) como una línea estratégica clave.
Literalmente, la ley indica que «la educación para el desarrollo sostenible y la ciudadanía mundial ha de incardinarse en los planes y programas educativos de la totalidad de la enseñanza obligatoria, incorporando los conocimientos, capacidades, valores y actitudes que necesitan todas las personas para vivir una vida fructífera, adoptar decisiones fundamentadas y asumir un papel activo –tanto en el ámbito local como mundial– a la hora de afrontar y resolver los problemas comunes a todos los ciudadanos del mundo».
Obsérvese que se utilizan claramente términos referidos a globalización y ciudadanía mundial en un contexto educativo. Y se incorporan los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), que se mencionan explícitamente en varios artículos de la ley, considerándose que deben estar presentes los principios, fines y objetivos del sistema educativo desde Infantil hasta Formación Profesional. Además de la citada LOMLOE, hay leyes específicas que ordenan cada uno de los niveles educativos, donde se especifica para cada nivel la implantación de los ODS, concretamente Reales Decretos aprobados en el año 2022.
Los contenidos y la aplicación varían según la etapa educativa, pero desde la temprana edad de 0-6 años (educación infantil) ya se incluyen en el currículo educativo contenidos relativos a la Agenda 2030.
Concretamente, en esta etapa de educación infantil (tanto en el primer como en el segundo ciclo) se incluyen contenidos sobre valores, consumo responsable y sostenibilidad y se promueve la empatía hacia el entorno natural y social. En estas edades tan tempranas no se incorporan asignaturas como tal, sino que se añaden estos aspectos en distintas actividades del aula o fuera de ellas.
En la educación Primaria y Secundaria (que va desde los 6 a los 12 años y de los 12 a los 15) los ODS se abordan de forma transversal en asignaturas como Ciencias Sociales, Naturales, Ética y Ciudadanía. La ley pretende fomentar el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo y la acción local frente a retos globales.
En las etapas superiores educativas y no obligatorias como son el Bachillerato y la FP, según define la ley en estos niveles se promoverá una actitud responsable frente al cambio climático y el desarrollo sostenible. Y en el caso de la FP se incluyen contenidos sobre prevención de riesgos ambientales y responsabilidad profesional.
Puesto que la educación es una competencia transferida a las Comunidades Autónomas, estas pueden incluir referencias sobre ecología y demás temas incluidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los planes de estudio. El Ministerio de Educación y Formación Profesional coordina un Grupo de Trabajo de EDS (Educación para el Desarrollo Sostenible) con las Comunidades Autónomas para avanzar en la implementación.
Como suele pasar, se crea un nuevo grupo o comité de trabajo. En este caso, se creó en julio de 2021 el grupo «Educación para el Desarrollo Sostenible». Nació con el compromiso de promover los ODS de la Agenda 2030 sobre la base de la EDS y la Ciudadanía Mundial (ECM). Entre sus misiones está crear documentos e informes sobre cómo avanza la implementación de estas políticas. El último editado es “Situación Actual de la Educación para el Desarrollo Sostenible y la Ciudadanía Mundial en las Comunidades Autónomas”.
Algunas Comunidades son más activas que otras, destacando Andalucía. Esta impulsa el programa ALDEA para la educación ambiental en centros escolares, Cataluña y su Red de Escuelas por la Sostenibilidad; y Madrid que participa en el Plan Estratégico de Salud y Medioambiente 2022–2026 con herramientas educativas específicas. Asimismo, cada centro educativo debe colaborar con el Ministerio y las Comunidades Autónomas para integrar la sostenibilidad en proyectos educativos de centro.
Para poder incorporar estos nuevos contenidos a la educación es necesaria la capacitación del profesorado. Esta es la teoría. En la práctica no hay recursos adicionales. No hay una partida específica en la LOMLOE para los ODS. La financiación educativa, aunque se considera una inversión estratégica para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030, sigue siendo limitada.
La UNESCO recomienda que los países destinen entre el 4% y el 6% del PIB, o entre el 15% y el 20% del gasto público a educación. En España, el gasto educativo representó en 2024 el 4,71% del Producto Interior Bruto (PIB). Claramente por debajo de otros países de la OCDE. Esto ha sido objeto de críticas internacionales. El impacto en el trabajo de los docentes es muy directo, ya que deben integrar temas como cambio climático, equidad, salud y ciudadanía global en sus asignaturas. Esto implica cambios en sus programaciones didácticas, coordinarse con otros docentes y participar en proyectos interdisciplinares.
El rol de los docentes en la inclusión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el marco de la LOMLOE se encuentra reflejado principalmente en el artículo 91 de la Ley Orgánica 2/2006, modificado por la LOMLOE, que trata sobre las funciones del profesorado.
Aunque el artículo no menciona explícitamente los ODS, sí establece que el profesorado debe fomentar valores y competencias directamente alineados con ellos, como Educación de calidad (ODS 4), Igualdad de género (ODS 5), Paz, justicia e instituciones sólidas (ODS 16) o Acción por el clima (ODS 13), entre otros.
Además, el preámbulo de la LOMLOE reconoce la necesidad de actualizar el sistema educativo en consonancia con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, lo que refuerza el papel del profesorado como agente clave en su implementación. Claramente indica que el profesorado, no solo en contenidos sino también en “actitud”, debe estar alineado con la Agenda 2030.
De este modo, se les presupone un rol activo como agentes de cambio, esperándose que los docentes promuevan valores sostenibles. Para ello, contarán con el apoyo de guías y documentación disponibles en la web del Ministerio de Educación, que utiliza un tono bastante melifluo e idealista al referirse a estos documentos “En nuestro catálogo contamos con otras publicaciones que incluyen propuestas didácticas para trabajar los ODS en el aula de los diferentes niveles educativos, todas ellas con el propósito de alcanzar un mundo más sostenible, justo y equitativo”.
Esta inclusión de los ODS también está fuertemente apoyada por la Unión Europea, que ha desarrollado un marco regulador para integrar la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en los sistemas educativos de los Estados miembros, concretamente a través de la Resolución del Consejo de la UE de febrero de 2021.
Esta resolución define el instrumento principal de cooperación educativa entre los países miembros para esta década, con el objetivo de construir el Espacio Europeo de Educación (EEE) y apoyar la implementación de los ODS en educación.
Y promueve la EDS como enfoque pedagógico transversal, que fomente el pensamiento crítico, la participación ciudadana y la conciencia ambiental. Se integran los ODS en los currículos escolares, la formación docente y las políticas educativas nacionales.
La evolución de la implantación también se monitoriza a nivel europeo. Así, la Comisión Europea publica anualmente “Education and Training Monitor”. Este informe que evalúa el progreso de cada país en relación con los ODS y los objetivos educativos europeos. La aplicación a cada uno de los miembros es relativamente libre. Los países adaptan los ODS a su contexto educativo mediante reformas curriculares, planes estratégicos y programas específicos.
Todos los países han adoptado estrategias nacionales para integrar los ODS en educación. Varían los enfoques en su aplicación: en Suecia y Alemania se promueve activamente la participación estudiantil, mientras que en España se prefiere incrementar los proyectos escolares. Es destacable que España es de los países más involucrados en esta aplicación de los ODS en la educación, siendo de los pocos donde los docentes han de hacer obligatoriamente formación en EDS. Sin embargo, en otros países como Alemania, Italia, Francia o Portugal esta tiene un carácter de formación continua, la cual se incentiva pero no es obligatoria. También hay diferencias importantes en cuanto al grado de implementación en los currículos educativos.
En España, la integración curricular de los ODS es transversal en todas las etapas educativas y en todo el contenido didáctico, al igual que en Francia, Suecia y Finlandia. Otros países, como Alemania, Italia, Portugal o Polonia, han optado por integrarlos en alguna asignatura como Ciencias, Ética y Ciudadanía o Geografía. Es decir, que en los planes de estudios desde muy temprana edad, se les está incluyendo el programa de valores incluidos en la Agenda 2030. Una agenda globalista que busca hacer “ciudadanos del mundo” y cuya aprobación fue por un organismo supranacional como la ONU, cuyos decisores ningún ciudadano ha votado.
Además, no solo implica contenidos —muchos de ellos ideológicos—, sino recursos y esfuerzos que podrían ser empleados en la mejora de la educación en general en España, que no hace más que bajar en la escala PISA.
Y, sobre todo, contrasta con el poco peso que se le da en España a la valoración de la cultura propia si se compara con la “ciudadanía del mundo”. Aspectos como el sentimiento de pertenencia y la admiración hacia valores propios de la cultura e historia, quedan fuera de los planes de estudio.
La LOMLOE aborda la ciudadanía española y su relación con la identidad nacional desde una perspectiva democrática, plural; sin definir una identidad nacional única, sino reconociendo la diversidad cultural y territorial de España. La LOMLOE incluye asignaturas como Valores Cívicos y Éticos, que promueven el conocimiento de los valores constitucionales, la ciudadanía democrática, el respeto a los derechos humanos y la participación en la sociedad.
Aunque no se define explícitamente qué significa “ser del país”, la ley reconoce la existencia de diversas identidades culturales y lingüísticas dentro de España y enfatiza la necesidad de una educación que respete y valore esa diversidad como parte de la identidad nacional compartida.
Los contenidos y competencias vinculados a los valores culturales, históricos y de identidad en España, según la LOMLOE, se incluyen en las distintas etapas educativas, pero de una manera limitada a asignaturas, y no tan transversal a todas las materias ni estando tan incluidos en proyectos. Y tampoco se pide explícitamente al profesorado su involucración en la misma.
Los valores culturales e históricos en Infantil no se incluyen por ley. Obviamente, cada centro o profesor verá cómo implementarlos acorde al desarrollo psicológico de los niños entre 0 y 6 años, pero no hay una norma específica para incluirlos, como ocurre con los ODS. En Primaria, en la asignatura de Valores Cívicos y Éticos se incluyen los contenidos de Constitución Española, derechos humanos y diversidad cultural. En la asignatura de Ciencias Sociales se incluye historia local y nacional, símbolos y tradiciones.
En la ESO (Enseñanza Secundaria Obligatoria), en la asignatura de Geografía e Historia se trata la Historia de España desde la Edad Media hasta la actualidad; y en Educación en Valores Éticos: democracia, memoria histórica, derechos y deberes. En Bachillerato el alcance es mucho más limitado y demasiado centrado en una época concreta, tratándose en la asignatura la Constitución de 1978, la Transición, la Guerra Civil, la dictadura y el pluralismo territorial. Y en la asignatura de Filosofía e Historia de la Filosofía se incluye pensamiento español, ética y ciudadanía. En FP, en la materia Formación y Orientación Personal, se tratan los derechos laborales, historia del trabajo en España y cultura profesional.
Un fuerte contraste entre el peso dado a contenidos de una identidad global frente a lo propio.