Durante estos días se ha puesto el foco en un hecho incómodo para muchos jubilados: una parte relevante de la subida de las pensiones acaba regresando al Estado a través del IRPF. Y aquí conviene distinguir conceptos que el debate público suele mezclar interesadamente.
Una cosa es la progresividad del impuesto, que implica que quien más renta tiene paga un porcentaje mayor. Eso, en términos de justicia fiscal, es defendible. Otra muy distinta es la llamada “progresividad fría”: la que se produce cuando no se deflactan los tramos del IRPF conforme a la inflación. Es decir, cuando los precios suben y las pensiones se actualizan nominalmente para compensar, pero los tipos impositivos permanecen intactos. El resultado es claro: el contribuyente paga un tipo medio mayor sin haber ganado poder adquisitivo real. Eso no es progresividad justa; es una subida encubierta.
Y aquí es donde el discurso oficial empieza a resquebrajarse.
El Gobierno insiste en que las pensiones mantienen su poder adquisitivo porque se revalorizan conforme al IPC. Pero si se quiere mantenerlo de verdad, la pensión neta —tras impuestos— debería crecer al mismo ritmo que el índice de precios.
Este año el IPC anual ha subido un 2,9%. Sin embargo, las pensiones contributivas ordinarias han aumentado un 2,7% antes de impuestos. En muchos casos, tras retenciones, la subida efectiva ronda el 2,2%.
Hay otro factor que casi nunca se menciona. El pensionista empieza a notar desde enero cómo suben los precios y en julio ya ha asumido buena parte de la inflación acumulada en la cesta de la compra o en los suministros básicos. Sin embargo, la compensación —y solo parcial— no llega hasta el enero siguiente. Durante meses, el jubilado financia con su bolsillo esa diferencia.
No se trata de cuestionar la progresividad fiscal como principio. Se trata de exigir coherencia política. Si la promesa es mantener el poder adquisitivo, hay que garantizar que la pensión neta suba tanto como el IPC. Y para ello es imprescindible deflactar los tramos del IRPF o ajustar el diseño fiscal.