El Consejo de Seguridad Nacional aprobó un informe en abril en el que se alertaba sobre los riesgos migratorios en Ceuta y Melilla
La ciudad autónoma de Ceuta, que posee una población aproximada de 84.000 habitantes, sufrió una oleada masiva de migrantes que alcanzaba la cifra de 72.000 personas, según los registros, todas ellas varones mayoritariamente de origen marroquí.
Según las fuentes oficiales, la mayoría de estos migrantes ya ha sido retornada a su país de origen; sin embargo, este episodio supuso un grave colapso de la ciudad, que no solo vio su población multiplicada de forma desorbitada en apenas unas horas de forma sobrevenida, sino que sufrió disturbios y asaltos en sus calles y comercios. Esta situación excepcional obligó a muchos establecimientos a mantener sus puertas cerradas a fin de evitar saqueos, generando un desabastecimiento en muchos hogares debido a la imposibilidad de adquirir alimentos; colapsó el sistema sanitario debido al gran número de personal que se destinó de forma urgente a atender a este aluvión de personas y sobre todo generó miedo e inseguridad en la ciudadanía.
A pesar de que el vicepresidente primero del Gobierno, Carlos Cuerpo, reitera que este acontecimiento era imprevisible, según los datos que manejaba el CNI, las pruebas apuntan a una falta de interés por parte del propio Gobierno de controlar esta situación.
Por una parte, todo apunta a que se ha tratado de un movimiento organizado, ya que, estadísticamente, resulta difícil de explicar que 72.000 personas hayan actuado de forma individual para realizar este movimiento.
Por otra parte, según el informe anual de seguridad nacional correspondiente al ejercicio 2025 y aprobado por el Consejo de Seguridad Nacional el pasado mes de abril, hacía alusión al incremento de los migrantes nadadores y alertaba sobre la posibilidad de que se realizasen intentos de traspasar la frontera de forma masiva a través del vallado, indicando textualmente:
“En lo que se refiere a las rutas a las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, la presión migratoria se ha visto notablemente incrementada debido principalmente al fenómeno de nadadores que tratan de acceder sorteando el perímetro fronterizo a través del mar, lo que supone en sí mismo un grave riesgo para sus propias vidas. Respecto a los intentos de saltos masivos a través del vallado, el gran despliegue perimetral de la Gendarmería Real Marroquí y sus Fuerzas Armadas han permitido mantener un control bastante riguroso que ha contenido este fenómeno.”
Una vez aprobado este informe por parte del Consejo de Seguridad Nacional, no se proponen medidas internas a nivel país para hacer frente a estos fenómenos que, a pesar de lo que públicamente diga el Gobierno español, sí se podían prever y, por tanto, tomarse medidas preventivas de contención, en lugar de ello se dejó el peso de la contención en las autoridades marroquíes y, por tanto, el control de las fronteras españolas a merced de los intereses de gobiernos externos.