18 de septiembre de 2026

Duro revés al relato de Sánchez en la Eurocámara, al aprobarse con los votos en contra del PSOE, una declaración que califica de «invasión» los hechos acaecidos en Ceuta

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Esta declaración no solo vuelve a dejar en entredicho al Gobierno del PSOE, sino que, además, puede tener consecuencias a escala europea en materia de política exterior y posicionamiento geoestratégico

El día 17 se celebró en Bruselas la esperada votación para aprobar la resolución sobre los «Recientes ataques híbridos e instrumentalización de los migrantes en Ceuta, y necesidad de una respuesta coordinada para proteger las fronteras exteriores de la Unión». 

Los resultados de la votación no estaban claros y, tras dos días de deliberaciones y negociaciones, acabó por aprobarse la resolución presentada.  

Votaron a favor 339 eurodiputados de los grupos del Partido Popular Europeo, en el que se engloba el PP; Patriotas por Europa, al que pertenece VOX; y diversos grupos liberales, reformistas y conservadores. En contra votaron 225 eurodiputados de los grupos Socialista y Demócrata, en los que se incluye el PSOE, junto con la extrema izquierda. 

En el texto aprobado se expusieron consideraciones tan importantes como que “La utilización de la migración como arma por parte de terceros países u otros agentes internacionales hostiles, constituye una amenaza híbrida para la seguridad y la estabilidad de la Unión y de sus Estados miembros y requiere una respuesta que vaya más allá de los instrumentos diseñados para gestionar los flujos migratorios ordinarios” 

También se dejó reseñado que «Ceuta, con una población residente de aproximadamente 84 500 habitantes, ha sido invadida». Asimismo, se indicó que la situación es totalmente anormal, que está agravada por «la violencia sexual, incluida la prostitución forzada de menores migrantes» y que «el orden público y la seguridad siguen en peligro». 

Y se indicó explícitamente que se vincula «la crisis a la regularización masiva por parte del Gobierno español de más de un millón de migrantes irregulares», subrayando que «la entrada ilegal nunca debe convertirse en una estancia legal» y señalando la necesidad de «un mayor apoyo de Frontex», la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas. 

Todo ello se contrapone al relato de Pedro Sánchez, que ha ido variando su discurso desde planteamientos en los que no descartaba la posibilidad de implicación de Marruecos hasta una enfermiza e inexplicable determinación por proteger al régimen alauí y exculparlo de lo que a todas luces es su responsabilidad. Una responsabilidad que, se mire por donde se mire, es única y exclusivamente de Marruecos. O bien es responsable por ser partícipe y organizador de un acto de guerra híbrida que, de momento, ya ha causado 140 víctimas entre ciudadanos marroquíes —supuesto que respalda la mayoría de los españoles, según encuestas realizadas—, o bien es responsable por omisión e incumplimiento de los tratados firmados con España y la UE para la gestión y el control de las fronteras, tratados regados con casi 1900 millones de euros desde 2018 y que, con los resultados obtenidos, parece que han ido a engrosar la fortuna del monarca y la de los halcones de la élite dirigente del Majzén, cercana a Mohamed VI. 

Con todo esto, la figura del presidente español ya no se encuentra quemada solo en clave nacional. Donde antes presumía de la gran relación con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ahora esta se muestra cada día más crítica, exigente y opuesta a Sánchez. Sobre esta crisis llegó a declarar: «La frontera de Ceuta es una frontera europea. Porque Ceuta es España. Ceuta es Europa. Y Europa estará a vuestro lado». Además, su partido ha sido fundamental para sacar adelante esta resolución. 

La aprobación de esta declaración no solo afecta a Sánchez, sino que parece indicar futuros cambios en Europa. Hay que interpretar esta diferencia de votos, con una nada desdeñable mayoría del 60,11 %, como un indicador de un cambio de tendencia en Bruselas sobre cómo se entiende el problema migratorio. 

Esta nueva línea indica que desde Europa se empieza a manifestar una nueva sensibilidad sobre cuáles son las fronteras comunes y probablemente traerá consecuencias diplomáticas y geopolíticas ante la creciente importancia estratégica de los estrechos que controlan el comercio mundial. 

Gibraltar es uno de estos puntos críticos, una clave fundamental, junto con Suez, Ormuz, Malaca y Panamá, del corredor marítimo mundial que permite el tráfico regular de energía y mercancías, y sobre el cual España podría ejercer un control total gracias a la posición estratégica de Ceuta. 

En definitiva, esto es algo más que una resolución. Se han empezado a mover las fichas a nivel europeo y, dependiendo de los jugadores, se podrían desencadenar acciones que cambien las relaciones UE-España-Marruecos para asegurar el control del Estrecho, avanzar hacia un mayor endurecimiento de la política migratoria y redefinir la relación con un vecino tan poco fiable y «crecido», principalmente por la desidia y el servilismo del Gobierno del PSOE y el sanchismo, así como por la falta de miras y dirección de la Unión Europea. 

 

Enlace resolución Parlamento Europeo 

https://www.europarl.europa.eu/doceo/document/TA-10-2026-0317_ES.pdf