El proyecto de construir un gasoducto que conectará Nigeria con Europa era algo que llevaba gestándose mucho tiempo. Finalmente y tras muchas negociaciones Níger y Argelia han llegado a un acuerdo para construir un gasoducto que conectará los yacimientos de gas en Nigeria con Argelia a través de Níger.
El 16 de febrero de este año el presidente argelino Abdelmadjid Tebboune y su homólogo nigerino, Abdourahamane Tiani, realizaron una declaración conjunta en Argel declarando el compromiso de construcción de este proyecto. El inicio de las obras será después del Ramadán, el 20 de marzo. La empresa encargada de dirigir el proyecto será la empresa estatal argelina Sonatrach.
La construcción del gasoducto contará con aproximadamente 4.100 kilómetros de longitud, y tendrá capacidad para transportar 30 millones de metros cúbicos de gas al año. Una vez en Argelia podrá transportarse a Europa vía Italia a través del gasoducto TransMed o vía España a través del Medgaz. Según la Organización Africana de Productores de Petróleo, conocida por sus siglas en inglés, APPO, el proyecto podría finalizar en 2029.
El significado del acuerdo va más allá de la construcción de infraestructuras clave. Desde hace un tiempo las relaciones eran tensas entre Argelia y los países de la Confederación de Estados del Sahel (CES), organización a la que pertenece Níger junto a Mali y Burkina Faso. El origen de las tensiones se produjo el 1 de abril de 2025, cuando las fuerzas argelinas derribaron un dron maliense que operaba en el marco de la lucha contra los insurgentes islamistas y secesionistas. Según el gobierno argelino el dron habría violado su espacio aéreo provocando su derribo. Otro foco de tensiones ha sido el acercamiento entre la CES y el régimen marroquí, que se disputa con el gobierno de Argel la preponderancia en la región.
Durante el encuentro entre ambos presidentes Tebboune afirmó que las «relaciones frías» entre ambos países habían terminado. Dado el nivel de integración entre los países de la CES, podemos ver este acontecimiento como una oportunidad de acercamiento entre Argelia y el resto de miembros de la CES. Con el tiempo, este hecho puede ayudar a distender las relaciones entre Argelia y Mali y alejar a la CES de la influencia marroquí. Algo viable si tenemos en cuenta que la ruta que apoyaba Marruecos para construir el gasoducto bordeaba la costa africana en lugar de atravesar el desierto, lo que le habría reportado beneficios económicos.
Debemos recordar que el pasado abril, los estados miembros de la CES retiraron sus embajadores de Argel en gesto de protesta. El encuentro entre Tebboune y Tiani en la capital argelina se produjo días después de que se restauraran las embajadas en Argel y Niamey. Además del gasoducto ambos países se comprometieron a fortalecer la cooperación en diversos ámbitos como en sanidad y prensa, a través de la creación de una clínica y un centro de prensa en la capital nigerina.
Cabe destacar que durante el encuentro el gobierno argelino se comprometió a cooperar y a compartir sus experiencias en la lucha contra el terrorismo islamista. Recordemos que en el Sahel se libra una guerra contra grupos armados islamistas como el EIGS, la filial del Estado Islamico en la región y el JNIM, la filial de Al Qaeda. Recordemos también que Argelia tuvo su propia guerra contra los islamistas entre 1992 y 2002, cuya victoria permitió expulsar del país a los insurgentes islamistas, que posteriormente se asentaron en el norte de Mali, foco desde el que acabaron extendiéndose por el Sahel.
El suministro de gas africano a Europa es clave teniendo en cuenta los conflictos en Ucrania e Irán. Sin embargo la nefasta política del gobierno español dirigido por Pedro Sánchez ha echado a perder las buenas relaciones con Argelia, país que ha optado por Italia como socio preferente para suministrar gas a Europa. El favorecimiento del gobierno a la política expansionista y militarista marroquí nos ha dejado en mal lugar para poder beneficiarnos del gasoducto transahariano.
También debemos ser realistas y reflexionar sobre las dificultades que afronta el proyecto. La lucha contra los grupos armados islamistas desgarra el Sahel y Níger se encuentra muy castigada por la contienda. Construir una infraestructura de tal calibre entraña riesgos y peligros, más si se da en un país que no controla el 100% de su territorio. El proyecto será beneficioso para Argelia y Níger y España debería recuperar buenas relaciones con Argelia, país que no nos es hostil y del que podemos beneficiarnos mutuamente si cosechamos buenas relaciones.