7 de mayo de 2026

Durante años la Unión Europea defendió...

China amenaza a la UE por querer volver a fabricar

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Durante años la Unión Europea defendió el libre comercio como si fuera una verdad incuestionable y promovió un modelo económico basado en abrir mercados y trasladar la producción industrial a países donde fabricar era mucho más barato. Mientras muchas fábricas europeas cerraban o se marchaban al extranjero, China aprovechó esa situación para convertirse en la gran fábrica del mundo gracias a una mezcla de planificación estatal, subvenciones públicas y protección de sus empresas nacionales, algo que permitió al gigante asiático ganar un enorme peso económico e industrial mientras Europa perdía capacidad productiva.

Ahora Bruselas empieza a darse cuenta de las consecuencias de aquel modelo, ya que la dependencia exterior de la Unión Europea es cada vez mayor en sectores estratégicos como baterías, tecnología, coches eléctricos o paneles solares y eso ha llevado a la Unión Europea a estudiar medidas para impulsar el llamado “Made in Europe”, favoreciendo ayudas públicas y políticas destinadas a recuperar parte de la industria perdida. El problema es que China considera que esos planes perjudican directamente sus intereses y ya ha lanzado advertencias contra la UE si sigue adelante con esa estrategia.

La situación refleja una contradicción bastante evidente. Durante décadas las élites europeas defendieron que el mercado debía funcionar con la menor intervención posible y que el libre comercio beneficiaba a todos, pero ahora que la Unión Europea teme quedarse atrás frente a potencias como China o Estados Unidos, Bruselas empieza a recurrir exactamente a lo que antes criticaba, subvenciones, ayudas públicas y medidas proteccionistas para defender su propia industria.

En realidad esto no tiene nada de nuevo. Inglaterra utilizó políticas proteccionistas para fortalecer su economía durante su expansión industrial y Estados Unidos aplicó aranceles durante gran parte de su desarrollo económico. China también ha protegido su industria durante décadas y hoy incluso Washington interviene en la economía para evitar depender del exterior en sectores estratégicos. La historia demuestra que prácticamente todas las grandes potencias han utilizado el intervencionismo cuando su industria o su supervivencia económica estaban en juego.

La Unión Europea empieza a comprender demasiado tarde que una economía no puede sostenerse únicamente con turismo, servicios y finanzas mientras pierde fábricas, capacidad tecnológica y empleos industriales. Porque cuando un país deja de fabricar también pierde soberanía económica y queda cada vez más condicionado por quienes sí mantienen una industria fuerte.

Por eso la Unión Europea intenta reaccionar ahora, aunque el problema es que China ya se ha convertido en una potencia industrial gigantesca y no piensa quedarse de brazos cruzados mientras la Unión Europea trata de recuperar el terreno perdido.