Una pancarta con el mensaje «nuestros barrios necesitan casas, no mezquitas», firmada por el Frente Obrero, ha aparecido en la fachada de la mezquita Arriduan, todavía en construcción en Torrejón de Ardoz (Madrid). Con esta acción, la organización denuncia que, mientras el acceso a la vivienda se convierte en un problema cada vez más grave para los trabajadores españoles, el PP, concentra sus esfuerzos en proyectos multiculturales que responden antes a intereses electoralistas y a la búsqueda del voto de determinadas minorías.
La construcción de esta mezquita no ha estado exenta de polémica. El proyecto acumula más de quince años de controversias y su emplazamiento original tuvo que modificarse tras la oposición de numerosos vecinos y un largo recorrido administrativo y judicial. Finalmente, las obras continúan gracias a la financiación obtenida mediante donaciones privadas, cuya procedencia es objeto de controversia.
Todo ello se ha desarrollado bajo sucesivos gobiernos municipales del Partido Popular, responsable de la política urbanística en Torrejón de Ardoz. Así, mientras el proyecto de la mezquita ha seguido avanzando, el precio de la vivienda ya supera los 3.000 euros por metro cuadrado, dificultando cada vez más el acceso a una vivienda para jóvenes y familias trabajadoras. A ello se suma el retraso, la paralización o incluso la cancelación de diversas promociones de vivienda asequible anunciadas en los últimos años, alimentando la sensación de que el problema habitacional sigue sin ocupar un lugar prioritario en la agenda política.
Para el Frente Obrero, esta situación evidencia el fracaso de las instituciones políticas de este régimen a la hora de atender las necesidades básicas de los españoles. La organización sostiene que la prioridad de cualquier institución debe ser garantizar viviendas asequibles, empleo estable y servicios públicos de calidad para los españoles, antes que favorecer la expansión de la religión islámica, que resulta incompatible con la cultura, las costumbres y la forma de vida de España. En este sentido, el Frente Obrero afirma que este caso demuestra una vez más que el Partido Popular mantiene, al igual que el PSOE, políticas más favorables a la inmigración y al multiculturalismo que al interés general de los españoles.
El Frente Obrero denuncia, además, un proceso de islamización que está provocando retrocesos en los derechos de las mujeres, un aumento de la inseguridad en numerosos barrios y una precarización de las condiciones laborales de los trabajadores españoles, estrechamente vinculada a un modelo migratorio que sirve como ejército industrial de reserva para el capital.
Con esta acción, el Frente Obrero devuelve el foco del debate a lo que considera la verdadera urgencia nacional: garantizar unas condiciones de vida dignas para los trabajadores españoles. La organización defiende que los recursos públicos deben destinarse prioritariamente a resolver la crisis de la vivienda y a mejorar las condiciones materiales de la clase trabajadora, en lugar de promover una religión que ha demostrado históricamente ser contraria a la identidad y a los intereses de España.