29 de mayo de 2026

Eduardo Garzón, en respuesta a un...

El problema progre con la vivienda y la inmigración

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Eduardo Garzón, en respuesta a un invitado de Jordi Wild, publicó un vídeo en Instagram pretendiendo hacernos creer que la demanda de vivienda adicional que supone la inmigración no está afectando al precio de la vivienda y el alquiler. Tampoco cree Garzón que un aumento de la oferta pueda contener o reducir los precios. Para argumentar así, empieza por negar que el nivel del precio de la vivienda y el alquiler dependa de la demanda y la oferta, es decir, de la relación entre la cantidad demandada y la cantidad ofertada.

Todos sabemos que en general cuando la cantidad demandada de un bien es mayor que la ofertada, ese bien es escaso y eso hace que (ceteris paribus, es decir, si ninguna otra cosa cambia) suba su precio hasta que la demanda sobrante se desanima y desaparece. Si por el contrario la cantidad ofertada es mayor que la demandada, sobran en el mercado unidades de ese bien y eso tiende ceteris paribus a hacer bajar los precios hasta que aumenta la cantidad demandada y disminuye la ofertada, de modo que ya no hay oferta sobrante.

Eso es así también en la vivienda. Garzón lo niega y para argumentar que no es cuestión de oferta y demanda (de modo que un aumento de la oferta no reduciría, según él, los precios) cita épocas en que los precios estaban subiendo aunque se construía mucho. En esta argumentación Garzón olvida dos cosas, ninguna de las cuales debería olvidar nunca un economista. La primera es el ceteris paribus. Si la cantidad ofertada está creciendo y a pesar de eso no baja el precio, eso puede ser porque la cantidad demandada esté subiendo aún más, es decir, no se cumple el ceteris paribus ya que no sólo la cantidad ofertada sino también la demandada se está alterando. Aún así los precios subirán menos que si el aumento de la cantidad ofertada no hubiese tenido lugar. Lo segundo que olvida Garzón es que los procesos causales en economía (como en todo lo demás) requieren tiempo, no son instantáneos: el impacto sobre el precio de un aumento de la cantidad ofertada se demora un lapso de tiempo pero con toda probabilidad tarde o temprano se hace realidad.

La vivienda es un problema para los trabajadores españoles, especialmente para los jóvenes. Los precios de las casas y los alquileres son prohibitivos para muchos trabajadores en muchas zonas de España. Sobre esos precios inciden tanto una falta de oferta como un exceso de demanda. La falta de oferta debe corregirse mediante la creación masiva de viviendas protegidas. Pero también hay que tener en cuenta el exceso de demanda y recortarlo: hay que eliminar la demanda especulativa, hay que controlar la demanda turística excesiva (a través de la cual extranjeros ricos hacen subir los precios en ciertas zonas hasta niveles que sólo ellos pueden pagar) y, finalmente, hay que controlar también, diga lo que diga la izquierda progre, la demanda añadida consecuencia de la inmigración. La inmigración es una cuestión de clase: para el capital es mano de obra barata y más beneficios; para los trabajadores son salarios más bajos, más inseguridad en sus barrios, servicios sociales más saturados y también (no lo olvidemos) viviendas y alquileres más caros.

El ejemplo de Garzón muestra que la izquierda progre está siempre dispuesta a perder contacto con la realidad para defender sus dogmas. Sobre todo porque suele tratarse de una realidad que ella no sufre.