jueves, febrero 29, 2024

Ernest Urtasun: odio a la cultura, amor a las dictaduras

Esta semana se descubría que el Ministerio dirigido por Urtasun habría incluido en el BOE a El Aiún como una ciudad marroquí

Ernest Urtasun, diputado por el conglomerado Sumar, no decepcionó en sus primeras declaración como titular del ministerio de cultura hace unas semanas, y cual viajero en el tiempo que se queda atascado en el París de los años 60 y no se da cuenta, anunció que la museística española sufriría una honda revisión para acabar con el colonialismo imperante en ella –¡en el año 2023!- además de otros clichés del espectro «progre» como la perspectiva de género y demás mamarrachadas. 

Estas declaraciones causaron un gran revuelo ya en su día así que tampoco haremos leña del árbol caído. Simplemente apuntar que la mayoría de las críticas al ministro fueron dirigidas contra la Leyenda Negra como si Urtasun fuese una reencarnación de Las Casas moderno. Permítanme discrepar en este punto. Estoy seguro que Urtasun no tiene ni idea que los reinos castellanos fueron los primeros en descubrir y colonizar América, así como seguro estoy de que desconoce por qué en Hispanoamérica se habla castellano (con las particularidades de vocabulario y acento de cada región). Urtasun sigue el manual del progre español –no es que se lo haya recetado alguien, es que no es capaz de hacer otra cosa-, repetir mantras que vienen de Estados Unidos, siendo a su vez refritos de las teorías decoloniales surgidas en Francia en los años 70.

El proyecto de Urtasun no tiene como fin darle calado museístico a la Leyenda Negra, si no que trasciende este objetivo. Lo que se pretende es que los museos no sean un lugar concreto donde se guardan y se expongan objetos que nos remitan a conocimientos culturales de cualquier tipo. Lo que se pretende es que los museos se conviertan en salas de torturas para el hombre blanco occidental –la mujer quedaría excluida de tener culpa de los males coloniales, si atendemos a la definición dada recientemente por la exministra Montero- diciéndole que en su gen está el mal, en su esencia habita el mal de un pasado colonial malísimo. Y con esto lo único que se consigue es que los museos se vacíen –bueno, más si cabe–, y que las academias pierdan el respeto y el seguimiento y se conviertan en un nicho infecto de enchufados y gente incapaz. Y no desvelaré una sorpresa para nadie si indico que a las numerosísimas –tediosas, monótonas, repetitivas, panfletarias- conferencias que da el Museo del Prado sobre la mujer en el arte solo acuden charos de purpúreos cabellos que ya están más que convencidas con la gran causa del feminismo. Y es que en el fondo es lógico, a nadie le gusta que lo insulten continuamente y lo culpen por defecto de todos los males del mundo. Y luego nos extrañamos de porqué la cultura no florece en nuestro país, y de que cunda el conspiracionismo…

Pero esto no es todo, ya que como se dice popularmente –y aunque Urtasun lo desconozca- la realidad supera a la ficción. Y es que esta semana el periódico El Independiente revelaba un extracto del BOE relacionado con el ministerio de cultura, referente a una licitación por reformas en un colegio español, se daba a entender que El Aiún era parte de Marruecos. Ante esto Abdulah Arabi, representante del Frente Polisario en España, no tardó en mostrar su rechazo.

Vaya vaya, el luchador incansable contra el colonialismo de hace 2 siglos legitimando la ocupación de una dictadura islámica cuyo fin último es construir el Gran Marruecos –¡que llega a vulnerar las fronteras de 3 Estados!-. Ser progre es fácil, aunque se requiere ser una persona muy comprometida. Comprometida con causas que curiosamente se encuentran muy lejos, tanto espacialmente, como la palestina, o en el tiempo, como el colonialismo español.

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