Recientemente se anunció la licitación de las obras para la construcción de la nueva estación intermodal en la ciudad de Lugo, una inversión multimillonaria que dotaría a la capital lucense de unas modernas instalaciones que englobarían tanto la futura estación de tren como la de autobuses, pasando a mejor vida las actuales, las cuales actualmente distan entre sí. Para dicho proyecto, el Gobierno invertirá cerca de cincuenta millones de euros, siendo destinados casi la mitad de ellos a la nueva estación de tren y el resto a repartir entre la Xunta de Galicia y el Concello de Lugo para acometer las obras de la nueva estación de autobuses y la consecuente remodelación urbanística del entorno, respectivamente.
Nadie negará la necesidad de actualizar los equipamientos de la abandonada capital de provincia, la cual vive un deterioro a todos los niveles. A las anticuadas estaciones mencionadas, hay que añadir que la ciudad cuenta con miles de viviendas vacías, muchas de ellas en situación catastrófica. Basta con dar un paseo por el adarve de la célebre muralla romana para comprobarlo, ya que ésta ofrece inmejorables vistas a diversos edificios degradados y hundidos que servirían para organizar un exitoso tour de fantasmas que sería la envidia de ciudades como Londres o Edimburgo. No olvidemos tampoco los incontables locales comerciales vacíos que confieren a Lugo un halo de abandono y decadencia difícil de igualar, y un enorme centro comercial, Abella, el cual yace en desuso con sus locales en situación de abandono ya que jamás llegó a arrancar.
No obstante, llama la atención lo faraónico del nuevo proyecto teniendo en cuenta la progresiva desconexión de Lugo con el resto de ciudades. Tanto Partido Popular como PSOE se llenan la boca con su pretendida preocupación acerca de la despoblación y en favor de la España rural, pero situaciones como la de Lugo muestran que en realidad se lo toman muy poco en serio o nada. Al inicio de la pandemia, pudimos ver cómo se suprimió el servicio de trenhotel a Barcelona y Madrid. Respecto a ello, el Gobierno central recientemente ha confirmado que dicho servicio no se restituirá. Por otra parte, también se han entorpecido las conexiones con Barcelona, siendo imposible viajar a la capital catalana sin hacer transbordo en lugares como Monforte de Lemos o Madrid.
Es preocupante ver cómo mientras sucede ésto el Ministro de Transportes, Óscar Puente, haciendo gala de un gran cinismo -o un excelente sentido del humor, según se mire- centra sus atenciones en cuestiones tan estrafalarias como declarar que la movilidad sana, sostenible y segura es «femenina», o que las ciudades están pensadas para varones blancos de más de 40 años. Quizá la desarticulación de los medios de transporte más accesibles para los trabajadores en favor de medios de lujo como el AVE, de peor alcance para las clases populares, es una medida feminista e inclusiva que situará a España en la cúspide de la modernidad. A todo esto: ¿la nueva intermodal de Lugo tendrá baños no binarios?
Finalmente, el Gobierno municipal de Lugo formado por PSdG y BNG añadirá un nuevo hito a su gestión tras mostrarse feliz y orgulloso de lograr grandes éxitos para la clase trabajadora lucense tales como una red de carriles bici que no utiliza nadie, fundamentalmente debido a la climatología adversa presente en gran parte del año y a la propia configuración de la ciudad, la cual no es en absoluto propicia para el uso de la bicicleta como medio de transporte popular. La problemática de la comunicación ferroviaria de Lugo pone de manifiesto nuevamente que la España vaciada es un problema que no se resuelve por falta de voluntad política, ya que pesan más los intereses económicos de los sectores privilegiados y las propuestas de cara a la galería por parte de los grandes partidos, que solucionar uno de los mayores males que planean sobre nuestro país.