jueves, febrero 29, 2024

La matanza de los bóers en Sudáfrica

Las tensiones raciales en Sudáfrica crecen, y racistas de ambos bandos las utilizan

No se puede olvidar que en el país de Sudáfrica, la patria de Nelson Mandela, se intentó un proyecto de armonía nacional en el que todas las etnias y lenguas pudiesen convivir de forma pacífica después del apartheid. Al principio, el país de Mandela pasó por un boom económico y todos los economistas vieron en Sudáfrica una de las economías globales del nuevo orden mundial, un país que no paraba de crecer y hasta se unió a los BRICS, una alianza económica para las nuevas fuerzas emergentes del mundo.

El caso es que después de los 2000 este proyecto ya empezó a presentar problemas. Los ataques hacia los bóer (los blancos de ascendencia holandesa) se incrementaron exponencialmente, como bien ha señalado la oposición al partido gobernante. El gobierno del ANC no ha reaccionado, y solamente se frenaron los ataques durante la pandemia porque todos los habitantes de Sudáfrica estaban confinados. Los ataques han ido incrementado poco a poco entre 2010 y 2019, pasando de unos cien a más de quinientos, aunque las muertes proporcionalmente hayan descendido. Esto es debido a que los bóers han decidido que el nuevo Estado no les quiere defender, y así han tomado el tema de la defensa por sus manos, con un efecto disuasorio que reduce los ataques hasta hoy.

Esto está creando una radicalización masiva en la juventud blanca sudafricana, y un apoyo tácito de los bóers hacia grupos denominados «survivalist», que piden la independencia de un Estado blanco en Sudáfrica para garantizar su supervivencia. Por el contrario, grupos más radicales se han escindido del ANC y buscan en el victimismo una exculpación por el apartheid.

Este discurso ha sido acogido por el EFF (Economic Freedom Fighters), grupo autodenominado marxista-leninista y nacionalista, además de pan-africano. Unos han llegado a denominarles antiblancos y racistas, teniendo el papel inverso de la ultraderecha afrikaneer. Por ejemplo, una polémica reciente que surgió fue cuando se celebró el congreso de los EFF: cantaron  un «himno» anti boer llamado «Kill the Boer, Kill the Farmer». Básicamente, lo que se está viendo en Sudáfrica es una eliminación pasiva de los bóers mientras el gobierno del ANC ignora totalmente las demandas de los agricultores, lo que se suma al aumento masivo en criminalidad en el país desde el 2007.

El futuro de los bóers sigue siendo inseguro, especialmente si tenemos en cuenta que muchos emigran de las zonas de criminalidad o de las que hay mucha diversidad racial. Lo triste es que estas matanzas se están viralizando por todo el mundo y la izquierda globalista ha asumido el mismo discurso que el líder de los EFF, Julius Malema. Aplauden las matanzas de bóers mientras los inseguros supremacistas blancos ven Sudáfrica como el peón que cambiará el juego a favor del nacionalismo blanco.

Ven la matanza como un mensaje que demostrar al planeta. Con suerte se podrá acabar esta carnicería contra los bóers, pero viendo como está Sudáfrica se ve poco probable, pues muchos prevén la pérdida del poder del ANC o una coalición con los EFF que conllevaría a mayor represalias contra los bóers y probablemente una rebelión bóer contra la patria de Mandela, cumpliendo el deseo de los supremacistas blancos y provocando una brecha irreparable en una convivencia que ya está totalmente debilitada.

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