El Índice Global de Terrorismo (IGT), realizado por el Instituto para la Economía y la Paz, es un informe que analiza el impacto del terrorismo en 163 países anualmente. El 19 de marzo salió el último informe disponible que analiza principalmente los datos de 2025, así como la tendencia de los últimos cinco años.
Hay varios puntos clave en el último IGT. En primer lugar, el número de muertes por terrorismo descendió un 28% con respecto al año anterior, es decir 2024. Aun así, 5.582 personas murieron por esta causa en 2025. De la misma manera, el número de ataques terroristas disminuyó un 22% con respecto al año precedente.
Estos datos pueden parecer buenos a simple vista, pero es una visión global y no todo se reduce a simples números. Por ejemplo, siete de los 19 países que empeoraron en el informe eran países occidentales. En 2025, las muertes en Occidente causadas por el terrorismo, principalmente el islamista, aumentaron un 280%, con 57 muertos. La preocupación en el caso de Occidente radica en el empeoramiento de la situación en relación al año anterior más que en las cifras totales. En cuanto a estas, el país peor parado el último año ha sido Pakistán, que ha desplazado a Burkina Faso del puesto número 1. Este país recibió 1.045 ataques terroristas que se saldaron con 1.1139 víctimas mortales, su cifra más alta desde 2013. La principal fuerza terrorista en Pakistán es el islamista Tehrik-e-Taliban, la rama talibán en el país.
La causa del aumento del terrorismo en Pakistán se debe a la toma del poder de los talibanes en Afganistán. Según el IGT, más del 76% de los ataques terroristas se produjeron en las zonas fronterizas y a no más de 100 km de ellas, contrastando con el 60% del año 2007. Esto constituye un cambio y resalta la importancia de establecimiento de según que regímenes en la expansión del terrorismo, principalmente del islamista como en el caso afgano. En otras regiones como en el Sahel también se producen ataques en zonas fronterizas como en la triple frontera entre Mali, Níger y Burkina Faso, o en la zona del Lago Chad lo que indica una tendencia.
El Sahel sigue siendo el epicentro del terrorismo mundial. Es el lugar donde se concentra mas de la mitad de las muertes por terrorismo de todo el mundo. En esta región se destaca el JNIM (filial de Al Qaeda) y el Estado Islámico como actores principales. De hecho, de los 10 países mas afectados por el terrorismo 6 son africanos y de los 5 mas afectados 4 se encuentran en el Sahel. Sin embargo en países como Burkina Faso, que ocupó el primer puesto en 2024, las muertes por terrorismo han bajado un 45%, aunque ha sufrido terribles ataques en cuanto a número de víctimas. Aunque han habido mejoras en cuanto a seguridad en Burkina Faso, Mali y Níger, siguen teniendo cifras peores que antes de que la insurgencia islamista asolara la región.
En otros países africanos como Nigeria las muertes por terrorismo han aumentado un 46% debido al aumento de ataques de Boko Haram, y en República Democrática del Congo un 28% debido a los ataques del Estado Islámico.
El 70% de las muertes por terrorismo a nivel mundial fueron provocadas por el Estado Islámico y las filiales de Al Qaeda, perfilando al islamismo el tipo de terrorismo mas letal. Los 4 grupos terroristas mas dañinos han sido islamistas: Estado Islámico (EI), Jamaat Nusrat al-Islam wal Muslimeen (JNIM), Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP) y Al-Shabaab. A lo que cabe añadir que el 70% de las muertes por terrorismo se produjeron en tan solo 5 países: Pakistán, Burkina Faso, Nigeria, Níger y República Democrática del Congo.
Otro aspecto que resalta el IGT es que la adhesión al terrorismo tiene diferentes perfiles en lugares tan dispares como Europa o África. Mientras que en los países occidentales la adhesión al terrorismo, principalmente el islamista, se produce debido a la inmigración masiva y a la consecuente no integración en la sociedad y en la guetificación. Mientras tanto en África, tiene que ver con la débil presencia del Estado, los problemas económicos y los abusos del Estado hacia la población. Muchos grupos terroristas al fin y al cabo suplen la ausencia del Estado para controlar recursos y territorios, creando una organización paralela a los gobiernos de turno.
Pese a la disminución de las cifras no hay que engañarse, el terrorismo sigue devastando países enteros, sobre todo en África. La mala gobernanza y la desestabilización son un caldo de cultivo propicio para su proliferación.