El actual Modelo Migratorio, caracterizado por su masividad, no se entiende sin el papel de la patronal nacional e internacional y sus representantes políticos. Lejos de la imagen distorsionada que muchos plantean sobre unas fronteras impermeables y unas leyes migratorias duras, la realidad muestra algo totalmente diferente, que no es mas que la manifestación de la voluntad de la oligarquía actual. Sin tratar la cuestión de la gran cantidad de inmigración legal que llega a España, vamos a ver si los datos sobre entradas ilegales y las consecuentes expulsiones se ajustan a ese relato caricaturesco sobre la dureza de la gestión migratoria en nuestro país.
En primer lugar, lo lógico en un país estricto en materia migratoria sería la expulsión inmediata de toda la inmigración ilegal, sin embargo ¿Cuántos inmigrantes que han violado la frontera son expulsados?
El año pasado se ejecutaron 3.398 expulsiones. Ese mismo año entraron ilegalmente 36.775 inmigrantes en España. Si comparamos las cifras de los expulsados con los que han entrado irregularmente veremos que hay una enorme desproporción. Esto solo sucede en un Estado con un grave déficit en el control de sus fronteras y sin la voluntad de controlarlas.
Es más, hay gran cantidad de órdenes de expulsión emitidas que no se llegan a realizar. Solo el año pasado se emitieron 41.315 órdenes de expulsión, llevando a cabo solo el 8,22%. Con respecto al número de entradas, solo se expulsó a un 9,24%.
Ambos porcentajes ni se acercan a la mitad, por lo que hablar de un Estado que persigue implacablemente a la inmigración ilegal, o de un Estado que controla las fronteras es faltar a la verdad, más sabiendo de su política de regularización masiva de inmigrantes irregulares.
Con el tiempo, a la vez que la presión migratoria aumenta, se realizan menos expulsiones. A excepción del año 2024, en el que se expulsó a 3.031 extranjeros ilegales, las cifras no han sobrepasado los 3.000. Aunque hay que recordar que en 2024 se batió récord de llegadas con 63.970 inmigrantes ilegales.
Si vemos los datos de gobiernos anteriores, se aprecia que el número de expulsiones era muy superior, a pesar de que la presión migratoria era menor. Bajo el gobierno del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011) se expulsaron 81.000 inmigrantes ilegales, y bajo el del PP de Mariano Rajoy (2011-2018) se expulsaron a 47.000. Pedro Sánchez lleva en el poder desde 2018 y acumula poco más de 18.000 expulsiones.
Cabría preguntarse porque ahora el PSOE expulsa menos que cuando gobernaba años atrás. Pero lo que se traduce de todo esto es que no hay voluntad de ponerse firmes con la inmigración ilegal, que cada vez es mayor. Hay una total connivencia entre una patronal demandante de mano de obra extranjera y sus representantes políticos, que se limitan a facilitar la llegada de inmigración ya sea legal o ilegal, entre otras cosas gracias a su inactividad y falta de interés para ejecutar las órdenes de expulsión, al tiempo que regulariza a los inmigrantes irregulares.