9 de marzo de 2026

Datos frente a relatos: el efecto de la inmigración en salarios y gasto público

UE
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De manera recurrente aparece en la prensa y en la sociedad el debate sobre el impacto de la inmigración en el empleo y los salarios. Con posturas encontradas —desde quienes destacan sus supuestos efectos muy positivos para la economía española hasta quienes sostienen que es responsable de la bajada de los salarios medianos—, el espectro de opiniones es casi infinito. Pero, como ocurre en casi todo, conviene mirar los datos, analizar las diferentes variables que entran en juego y esforzarse por interpretarlas más allá del relato partidista que cada uno pueda tener.

El informe Inmigración y mercado de trabajo: revisión y evidencia para España, publicado por FEDEA en 2025, señala que España comenzó la década de los noventa con aproximadamente un 2 % de población inmigrante; en la actualidad su peso se aproxima al 18 %. Según este estudio, el impacto medio de la inmigración sobre los salarios y el empleo es moderado. Existen situaciones en las que la presencia de trabajadores inmigrantes hace que los nativos se desplacen hacia tareas más cualificadas. Este fenómeno se produce especialmente cuando inmigrantes y nativos no compiten directamente por los mismos puestos de trabajo. No obstante, el informe también señala que los efectos de la inmigración no se distribuyen de manera uniforme entre los trabajadores. Algunos estudios detectan impactos negativos en determinados colectivos, en concreto entre trabajadores nativos con menor cualificación. En estos casos, el mercado laboral puede generar presión a la baja sobre los salarios, así como mayores dificultades de acceso al empleo.

Por otro lado, la inmigración también tiene un impacto fiscal, aunque de ello se hable menos en los medios. Este impacto se calcula comparando las contribuciones que realizan los inmigrantes al sistema público —a través de impuestos y cotizaciones— con el gasto público del que se benefician, como educación, sanidad o servicios sociales. Según el informe de la AIReF sobre la sostenibilidad de las Administraciones Públicas a largo plazo (2025), en la mayoría de los países desarrollados el saldo fiscal de la inmigración suele ser positivo. Sin embargo, este balance depende de la evolución del mercado laboral, del nivel de cualificación de los inmigrantes y de su grado de integración. Si la inserción laboral es precaria y existe una alta dependencia de prestaciones públicas, el saldo puede volverse negativo. Este caso es más frecuente cuando se analizan determinados colectivos de inmigrantes procedentes del norte y del centro de África.

En este sentido conviene citar el informe del Ministerio de Finanzas de Dinamarca sobre el impacto fiscal de la inmigración. Este estudio concluye que determinados grupos de inmigrantes generan un coste neto elevado para las cuentas públicas. El cálculo se realiza comparando los impuestos y cotizaciones que pagan los inmigrantes con el gasto público que reciben en servicios como sanidad, educación o prestaciones sociales.

Según el informe, la inmigración procedente de países de Oriente Medio, Norte de África, Pakistán y Turquía genera un coste fiscal neto anual de 31.000 millones de coronas danesas, lo que equivale aproximadamente a entre 4.000 y 4.800 millones de euros al año. El estudio estima además que el coste medio anual por persona de estos grupos ronda entre 11.000 y 13.000 euros por persona y año. Este resultado se explica principalmente por una menor tasa de empleo y por ingresos medios más bajos, lo que reduce la recaudación fiscal, junto con un mayor uso relativo de prestaciones sociales.

El debate sobre inmigración, salarios y sostenibilidad del Estado del bienestar suele moverse entre posiciones polarizadas. Sin embargo, la evidencia muestra un panorama complejo. Los efectos de la inmigración no son uniformes: dependen del nivel de cualificación, de la integración en el mercado laboral y de la estructura económica de cada país. En algunos casos, la inmigración puede contribuir a dinamizar la economía; en otros, puede suponer presión salarial y dificultades para acceder al empleo. Sobre el impacto fiscal: depende claramente del origen de los inmigrantes. El análisis de la inmigración exige observar los datos con detalle.