La política española con respecto al conflicto entre Irán y el eje Estados Unidos-Israel ha tenido como efecto la reactivación del Tratado de Amistad entre nuestro país y Argelia. La posición del Gobierno español, más simbólica que práctica en la cuestión del genocidio en Gaza y la guerra en Irán, ha hecho que el Gobierno argelino recapacite sobre la situación diplomática entre los dos países. Tanto la cuestión palestina como el conflicto en Irán son temas sensibles e importantes en el Magreb e influyen en las decisiones gubernamentales.
El presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune, anunció durante la visita del ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, los días 26 y 27 de marzo, que se retomaría dicho tratado, suspendido en 2022.
El motivo del empeoramiento de las relaciones diplomáticas entre España y Argelia tiene su origen en la nefasta política exterior española, que logró enemistarse con un socio estratégico vital y supeditarse a un país hostil: Marruecos. Una serie de acontecimientos permite entender mejor lo sucedido.
El 18 de abril de 2021 fue ingresado en el Hospital San Pedro de Logroño Brahim Ghali, secretario general del Frente Polisario y presidente de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Esto generó una crisis diplomática con el régimen marroquí, que llamó a consultas a su embajadora en España, Karima Benyaich. Poco después, entre los días 17 y 18 de mayo de ese mismo año, se produjo un salto masivo de 8.000 inmigrantes ilegales en Ceuta, lo que no tiene nada de casual, siendo un método de presión política habitual de la monarquía alauita sobre España. La situación no volvió a la normalidad hasta que, en 2022, el Gobierno español de coalición PSOE-Unidas Podemos, liderado por Pedro Sánchez, mostró su apoyo al plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental ocupado, violando los dictámenes del derecho internacional.
Este apoyo de España a los proyectos imperialistas marroquíes sobre la RASD provocó la ruptura con Argelia, que suspendió el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación firmado con España en 2002. Además, se retiró al embajador argelino, que no regresó hasta noviembre de 2023; se suspendieron las operaciones bancarias con España y se revisaron al alza los precios del gas suministrado a través del gasoducto Medgaz.
Cabe recordar que Argelia no tiene ninguna reclamación territorial sobre nuestro territorio, como sí las tiene Marruecos sobre Ceuta, Melilla y las Islas Canarias, tal y como se refleja en declaraciones, mapas, en su proyecto político del Gran Marruecos y en su propia Constitución, que no precisa claramente sus fronteras. Las buenas relaciones con Argel son positivas debido a que es uno de los principales proveedores de gas natural, junto con Estados Unidos, y a que puede ser un aliado de vital importancia de cara a la política hostil marroquí, junto con la RASD.
Por el momento, la vuelta a la normalidad de las relaciones diplomáticas es algo positivo, ya visible con el desbloqueo comercial en 2025, año en el que se registró un aumento del 270% del comercio entre ambos países. Además, se prevé una reunión de alto nivel en Madrid en un futuro próximo.
Pero, sin duda, lo más importante del restablecimiento de buenas relaciones es el anuncio del incremento aproximado de un 10% del suministro de gas argelino. Es algo clave dada la situación actual en el estrecho de Ormuz y, especialmente, de cara a la construcción del gasoducto transahariano, que, partiendo de Nigeria, atravesará Níger hasta llegar al Mediterráneo.
En definitiva, nos encontramos con un panorama beneficioso para España si el Gobierno actual sabe aprovechar esta oportunidad para reforzar su posición en la región. Un gobierno fuerte y soberano necesita una alianza con Argelia y la RASD para contrarrestar el expansionismo marroquí, principal aliado de Estados Unidos e Israel en la región. Pero, claro está, ello conllevaría rechazar firmemente el plan de autonomía marroquí sobre el Sáhara Occidental ocupado.